La realidad económica de España no va a juego con las grandes expectativas de Sánchez

Pedro Sánchez. / Mundiario
Pedro Sánchez. / Mundiario
Hay expectativas positivas no solo en España sino también en el entorno de otros países desarrollados pero, de momento, Nadia Calviño ha tenido que rebajar sus previsiones de crecimiento. 
La realidad económica de España no va a juego con las grandes expectativas de Sánchez

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la OCDE –el think tank de los países ricos–acaban de revisar al alza el crecimiento mundial en 2021, antes incluso de conocerse el plan de empleo estadounidense de Joe Biden, de 1,7 billones de dólares. Casi de manera simultánea, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, prometía usar los 140.000 millones europeos para la mayor modernización de España desde la entrada en la entonces llamada CEE –la actual UE–, un plan que define como "el más ambicioso de la reciente historia económica de España". Son las expectativas que hay.

También existe la realidad. En línea con otros organismos y servicios de estudios, la vicepresidenta segunda del Gobierno, Nadia Calviño, no tuvo más remedio que rebajar sus previsiones económicas para este año. Esperaba un crecimiento del PIB del 9,8% y ahora se contenta con uno del 6,5%, porcentaje que sigue estando por encima del que manejan otras fuentes como la Comisión Europea (5,6%), la OCDE (5,7%), el Banco de España (6%) o el FMI (6,4%). El nuevo dato del Gobierno de Pedro Sánchez solo se parece al de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (6,6%).

Hay cuatro cosas que cuando menos sorprenden: 1) la tardanza en aceptar la nueva realidad –algo sabido desde hace meses–, 2) la ausencia de autocrítica sobre el error de cálculo, 3) el manto silencio sobre la repercusión de las previsiones rebajadas en los Presupuestos Generales del Estado para 2021, y 4) la atribución de responsabilidades a terceros para que se cumplan al menos las nuevas estimaciones. Prácticamente, la superministra Calviño pasaba por allí…

El retraso de la vicepresidenta en hacer las rebajas de crecimiento era inexplicable a la vista de los datos que se iban conociendo y de las posiciones adoptadas por otros analistas, dentro y fuera de España. La soledad del Gobierno en ese frente resultaba ya paralizante y no hacía concebir precisamente felices augurios. 

Tampoco parece convincente que la nueva previsión de crecimiento para 2021 se atribuya solo al débil arranque del año, el aumento de las restricciones tras la Navidad y el retraso de las ayudas europeas, como si el Gobierno fuese un mero testigo de lo que pasa en España. Se supone que algo habrá tenido que ver –y tiene– su política económica.

Pero más trascendental que todo eso es que la nueva previsión no se extrapole a los Presupuestos de 2021, ya que es algo con graves consecuencias para el Gobierno pero también para otras administraciones públicas, las empresas y el conjunto de los ciudadanos. De un plumazo los Presupuestos del Estado se han convertido en papel mojado y Nadia Calviño no dice ni una palabra al respecto.

Tampoco resulta tranquilizador lo que se aventura ahora. La vicepresidenta supedita a cuatro cosas las nuevas previsiones del Gobierno: 1) la campaña de vacunación para inmunizar al 70% de la población a finales de agosto, 2) la estabilidad financiera global en los mercados, apoyada en las políticas monetarias de los bancos centrales –BCE incluido– y en los estímulos fiscales de los gobiernos, 3) la efectividad de las ayudas directas para salvar el tejido productivo, y 4) la marcha del plan de recuperación europeo.

El punto 1 depende de la UE, que debe conseguir las vacunas, y de las comunidades autónomas, que debe inmunizar con ellas a sus ciudadanos. El punto 2 está en manos, sobre todo, del Banco Central Europeo, que a día de hoy es el que hace posible que España siga activada a base de tirar de la deuda. El punto 3 depende de la eficacia de los empresarios. Y el punto 4, de la Comisión Europea y de los beneficiarios de las ayudas y créditos del programa Next Generation EU.

¿Entonces nada depende del Gobierno? Parece que poco, apenas el apartado de los incentivos fiscales y sus tareas de coordinación en materias como las vacunas o los fondos europeos. Nadia Calviño encarna probablemente lo mejor del Gobierno de coalición pero en este frente no lo ha demostrado. @J_L_Gomez

AL ALZA

La deuda

Supeditar la política económica de España a tirar de la deuda pública no solo es arriesgado sino que no tendrá recorrido. Va a llegar un momento en que el Banco Central Europeo diga que se acabó. El país vive un espejismo económico, comprensible hasta cierto punto, pero mientras tanto otros países del entorno combinan distintas estrategias. Por eso unos van mejor que otros, aunque la pandemia sea la misma en todas partes. Alemania no es la primera potencia europea por casualidad.

A LA BAJA

El PIB

La historia económica de España demuestra que cuando se hizo política con mayúsculas el país cambió. Podrán criticarse o no las políticas y los resultados pero así sucedió con el plan de estabilización del 59, los pactos de la Moncloa de 1977, la adhesión de España a la entonces llamada CEE en 1986, las políticas liberales de Aznar de 1996 o la entrada en el euro en 2002. El año 2020 exigía hacer también política con mayúsculas y definir una nueva frontera pero va a ser que no. 

––––––– PROTAGONISTAS –––––––

> Pedro Sánchez, presidente del Gobierno.- En un momento en el España rebaja ¡más de tres puntos! el crecimiento previsto del PIB, lo normal sería ver al Presidente del Gobierno centrado única y exclusivamente en la economía. Verlo haciendo campaña en una autonomía desanima. 

> Pablo Casado, líder de la Oposición.- Su habilidad para seguir hablando de cosas efímeras puede servirle para plantarle cara a los populistas de la extrema derecha, que sobreviven con esas minucias. Pero de un aspirante a jefe de Gobierno se aguarda una mínima dimensión económica.

> Nadia Calviño, ministra de Economía.- Todo el mundo sabe que es la mujer en quien confía Alemania –léase también Bruselas– para que en España no se hagan cosas raras. O al menos, no demasiadas. De ahí a que eso la convierta en una Fuentes Quintana parece que media un largo trecho.

> Antonio Garamendi, presidente de la CEOE.- Viene del empresariado vasco, tiene solvencia personal y sabe lo que es la industria. Es probablemente el presidente más moderno que ha tenido la patronal española. Su discurso, en cambio, corre el riesgo de palidecer si se enreda en los detalles. @mundiario

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