El real decreto de renovables no implantará nuevos parques eólicos en Galicia

Parque eólico. / Iberdrola
Parque eólico / Iberdrola

El Ministerio de Industria ha anunciado un nuevo Real Decreto de renovables y aunque Galicia dispone de los mejores recursos no se instalará ningún nuevo parque en esta comunidad.

El real decreto de renovables no implantará nuevos parques eólicos en Galicia
El Ministerio de Industria ha anunciado un nuevo Real Decreto de renovables y aunque Galicia dispone de los mejores recursos no se instalará ningún nuevo parque en esta comunidad.
 

Después de años legislando en contra de las centrales renovables el Ministerio de Industria ha anunciado hace dos semanas un Real Decreto, que incluye la subasta de 500 MW para toda España, en la que los promotores deben hacer una oferta a la baja de las primas que están dispuestos a permitir.

El cambio de gobierno de 2011 supone un cambio en la política energética nacional; cerrando el Registro de Preasignación del Régimen Especial, las instalaciones que a principios de 2012 no figuraban en éste podían cobrar las primas a la “verde”. Las centrales renovables tienen un coste de generación eléctrica superior a las convencionales (nuclear, térmicas, ciclo combinado...) de forma que para que sean competitivas es necesario apoyarlas con un incentivo por cada kWh producido, denominado prima; aunque los avances han sido muy significativos a lo largo de los últimos años esta prima sigue siendo imprescindible para implantar nuevas centrales. La política de ayudas mediante las primas fue un éxito y a partir de la Ley 54/1997 del Sector Eléctrico estas centrales alcanzaron un desarrollo muy significativo, superándose de largo las previsiones en eólica o fotovoltaica; España además era líder mundial en I+D+i, consiguiendo un abaratamiento de los costes de escala y convergiendo espectacularmente hacia la igualdad de costes con las tecnologías convencionales.

Esta evolución por encima de las previsiones y en particular el no recortar las primas de forma paralela a la reducción de precios de las nuevas instalaciones provocó un sobrecoste por encima de las previsiones iniciales, que aún está pendiente de ser resuelto; a este retraso en la actualización de las primas se añade una serie de bandazos legislativos donde los inversores son los principales afectados, y un cambio continuo de criterio que deja al descubierto una inseguridad jurídica muy perjudicial para el sector.

Este desfase temporal en los costes provocó la necesaria intervención que frenó el crecimiento del sector mediante diferentes herramientas e inspecciones cuyo fin era disminuir el gasto en renovables aunque atacando a la seguridad jurídica del sector; pese a que el Real Decreto 661/2007 consolidaba los importes de las primas se aprobaron otros criterios que limitaban el número de horas de funcionamiento al año e inclusos nuevos impuestos que de facto las recortaban; a esto se añade en 2013 una inspección de oficio de todas las centrales primadas cuyo fin era retirar del Registro todas las instalaciones con cualquier defecto, cuando la laxitud a la hora de exigir los criterios de inscripción había sido clamorosa para cumplir el Protocolo de Kioto.

La eólica gallega tiene una situación todavía más grave. El Gobierno de Fejoo anuló el concurso eólico de 2007 con unas vagas excusas, y no es hasta 2010 cuando se hace un nuevo reparto de derechos de implantación de los nuevos aerogeneradores; además de perder estos tres años el nuevo concurso se resolvió demasiado tarde y los nuevos aerogeneradores no se pusieron en funcionamiento por el cierre del Registro de Preasignación en 2010. El último gran concurso efectivo fue el de 2004 y desde principios de la actual década sólo se han puesto en funcionamiento pequeños parques eólicos desarrollados con herramientas excepcionales, y está pendiente el desarrollo de un sector que ha generado millones de euros para toda la Comunidad Autónoma.

El borrador del Real Decreto propone la implantación de 500 MW eólicos para toda España (cantidad insuficiente, ya que sólo el concurso de 2007 adjudicaba 2.300 MW) mediante una subasta en la que los adjudicatarios son los que se ofrezcan a cobrar menos primas. Este concurso prioriza la generación (obviamente las ubicaciones mejor situadas son las que pueden trabajar con menos prima) y podríamos pensar que Galicia es el gran beneficiado, pero esto es falso; debido a que el cierre repentino del Registro de Preasignación impidió la entrada de cientos de parques concedidos que ya tenían inversiones hechas y que la inspección de 2013 retiró otras de la prima existen muchas instalaciones donde ya se han realizado importantes inversiones, que están más o menos avanzadas y que son las candidatas idóneas a aprovechar esta subasta.

La escasa potencia prevista en esta subasta hacen que a priori el proceso será aprovechado por las instalaciones ya iniciadas y no regularizadas (por ejemplo que se han realizado las infraestructuras de comunicación y eléctricas previas), las que figurando en el Registro previamente y el Ministerio las ha retirado y en general la repotenciación. Esta modalidad es la reducción del número de aerogeneradores de un parque eólico sustituyendo los aerogeneradores más antiguos por otros de mayor potencia; esta modalidad tiene como principal ventaja que el impacto ambiental es reducido (se reduce el número aunque los nuevos serán mayores) y se pueden aprovechar infraestructuras previas compatibles con la nueva configuración del parque.

Nos queda pendiente si realmente es posible implantar nuevos parques eólicos, y que de alguna manera se recupere la actividad; no existen datos oficiales de las instalaciones que estarían en situaciones anómalas (las iniciadas y no ejecutadas, las retiradas del Registro o las que es posible repotenciar a un coste asumible) pero previsiblemente estos 500 MW se quedarán cortos; incluso en caso de tener un alto recurso como el de nuestra Comunidad Autónoma (el mejor de España) parece arriesgado a que un promotor decida involucrarse desde cero en una aventura en la que la inseguridad jurídica es elevada y la competencia en condiciones de igualdad con estas instalaciones ya iniciadas muy difícil para una zona totalmente nueva.

El real decreto de renovables no implantará nuevos parques eólicos en Galicia
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