Buscar

MUNDIARIO

¿Quién nos gobierna en la globalización?

La mundialización de los mercados produce fragilidad frente a contingencias exteriores e intereses externos que nos debilita en autonomía e independencia en política económica
¿Quién nos gobierna en la globalización?
Globalización. / Pete Linforth. / Pixabay
Globalización. / Pete Linforth. / Pixabay

Firma

Antonio Jesús Pérez García

Antonio Jesús Pérez García

El autor, ANTONIO JESÚS PÉREZ GARCÍA, es colaborador de MUNDIARIO. Diplomado en Ciencias Empresariales, también es máster universitario en Economía y Desarrollo. @mundiario

El comercio internacional es la base de la globalización económica actual. La relación comercial entre países y el desarrollo de la movilidad de los capitales se han convertido en el punto de mira sobre la eficiencia de la universalidad económica y financiera.

Los primeros pasos en el camino de la globalización se dieron a finales del siglo XIX y principios del XX, como consecuencia del cambio tecnológico que supuso la Revolución Industrial y el abaratamiento de los costes de comunicaciones y transportes. A pesar de ello, en épocas anteriores, ya quedó patente la movilidad de mercancías, a través de la Ruta de la Seda, por ejemplo, circulaban viajeros llegados de China hacia Europa, o los viajes del veneciano Marco Polo en el siglo XIII hacia el Imperio Mongol.

Desde entonces el proceso de internacionalización de la economía ha divagado entre dos teorías económicas, por un lado, la que puntualiza los beneficios otorgados a los agentes participantes de las transacciones entre países, y por otro, las desigualdades y los efectos colaterales negativos que ello conlleva. Este punto entre ambas postulaciones está en continuo debate y desarrollo, ¿la globalización es un proceso eficiente?

En muchas ocasiones nos asalta la duda de quién nos gobierna, qué se puede hacer para mejorar la vida de los ciudadanos o cómo redirigir las políticas económicas con el fin de aumentar el bienestar de la población de un país. Son cuestiones que parecen evidentes pero que se diluyen en la red de la economía global.

El efecto dominó o en cadena es producido a raíz de desequilibrios o desajustes, en muchos casos difícilmente evitables e impredecibles que provocan un desencadenamiento de sucesos que nos afectan directamente, por ejemplo, una catástrofe climática o una guerra en un país que nos provea de un bien o materia prima importante o básica en nuestra vida cotidiana, puede ocasionar problemas de gravedad en nuestra economía; inflación, desempleo o endeudamiento, es decir, un suceso lejano y de carácter extraordinario puede provocar una concatenación de circunstancias negativas de carácter colateral que nos pueden poner en conflicto.

En el mundo de la globalización todo está conectado, nos hacemos frágiles, frente a contingencias externas, y también dependientes de las relaciones exteriores. A esta movilidad de mercancías, a raíz de los acuerdos de Bretton Woods en los años 70, se unió la movilidad de capitales e inversiones, la mundialización financiera. A partir de entonces, el crecimiento escalado de la movilidad de fondos e inversiones entre países e interbancario ha ido en aumento, en muchos casos nuestra actividad es financiada por entidades bancarias o agentes exteriores, también oímos la compra de empresas por grupos de inversión extranjeros, haciendo en cualquier caso nuestra economía más dependiente, subrogando decisiones a intereses de terceros. Además, la desregulación en tema fiscal ha promovido la evasión de fondos en este mercado global que favorece a unos y debilita a otros, países con ventajosas condiciones de presión fiscal fomentan la llegada de fondos que permiten la financiación de proyectos partidistas.

Esta es una de las principales deficiencias de la globalización, al fin y al cabo, es un desequilibrio de poder lo que se genera, el peso de las economías de los diferentes países es diverso, haciendo poco autónomos a los dirigentes públicos en Política Económica y en otros ámbitos de la dirección estatal. Hay que entender que además de mercancías y transacciones financieras, también se transfieren ideas, innovaciones e incluso opiniones, promovidos por intereses de agentes externos que presionan, generan incertidumbre e influyen en los mercados, y en algunos casos se imponen en las decisiones que se toman, haciendo de los gobiernos títeres al amparo de los intereses de unos pocos.

Es la globalización un proceso de mundialización de los mercados, que choca directamente con la gobernanza y la soberanía nacional, por un lado, y el Estado del Bienestar por otro, que requiere de un control que evite el abuso de poder generador de desigualdades colaterales en pro de intereses externos. @mundiario