Pablo Costas Villar: "Querían dinero y acabar con nosotros"

Pablo Costas Villar en rueda de prensa. Twitter @SoliObrera
Pablo Costas Villar en rueda de prensa. / Twitter @SoliObrera
El marinero español que estuvo once meses retenido en Yemen acusa a Australia de aplicar sus leyes con el exclusivo objetivo de apoderarse de la pesca internacional. 
Pablo Costas Villar: "Querían dinero y acabar con nosotros"

Está ocurriendo algo que me temía: el juicio del caso Cobija y su capitán, Pablo Costas Villar, se celebra vía Facebook, a diferencia del que ya se conoce como "juicio del telediario" para determinar el poder de la imagen y la tv en cada circunstancia.

Hemos pasado de constatar la existencia de una cerrada defensa de los derechos de Pablo Costas, retenido en Yemen junto con otros 32 tripulantes (uno de ellos ruso, que abandonó el Cobija con la ayuda de su embajada en la zona) a su repatriación a España por el Gobierno, a leer rotundas condenas -las más duras procedentes de profesionales de la pesca marítima- por su supuesta implicación en la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, concepto este ampliamente difundido desde hace unos años por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la  Agricultura (FAO) al considerarla responsable de la pérdida de 11 a 26 millones de toneladas anuales de pescado, lo que equivale a un valor estimado de 10 a 23.000 millones de dólares estadounidenses.

Pablo Costas Villar se defiende

Aparentemente tranquilo y a pesar de sus no buenas condiciones físicas tras las penurias pasadas a bordo del pesquero retenido en el puerto yemení de Al Mukalla durante 11 meses, Pablo Costas Villar se defiende y lo hace basándose en el hecho de que nadie, hasta ahora, ha podido probar que él, como capitán del Cobija, haya practicado ese tipo de pesca: "He sido absuelto de la acusación de pesca ilegal, defendida por Australia, por un Tribunal de 2ª Instancia del Yemen", aclaraba en una improvisada rueda de prensa al término del acto celebrado el pasado sábado en Bueu, su villa de residencia en la provincia de Pontevedra.

Así, el marinero gallego daba a entender que tal acusación ya no tiene para él valor alguno. Pero son ahora aquellos que dicen conocerle y que han sido sus compañeros en barcos que citan, los que sostienen que la pesca ilegal existe y que son muchos los españoles que la practican "porque se gana más", aunque sea a costa de pescar sin control de ningún tipo y no siempre en mares libres sino en aquellos que controlan distintas organizaciones supranacionales, además de entidades medioambientalistas que, como es el caso de Sea Sepherd, mantiene vigente su acusación al Cobija de realizar pesca ilegal (INDNR) a la que se añaden las calificaciones púrpura de las acusaciones que vierte sobre el mismo buque la organización policial Interpol.

Su dedo acusador se dirige a Costas, quien también en este sentido se defendía en la citada rueda de prensa: "Australia quiere acaparar los recursos en su beneficio y el de aquellos países que lo secundan en la idea. Son los mismos que dotan a una isla deshabitada del beneficio del Derecho Marítimo Internacional para establecer las 200 millas de una Zona Económica Exclusiva que impide a los barcos que no son de su órbita pescar allí donde ellos sí lo hacen, a pesar de ser conocedores de que una isla sin habitantes no tiene derecho al control de esas 200 millas de ZEE".


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Querían dinero y acabar con nosotros

Respecto a su retención en Al Mukalla, Pablo Costas aduce que siempre consideró que la bandera del buque le amparaba, "hasta que al aplicar las leyes en Yemen te das cuenta de que pasan por encima de ti como con un rodillo y que lo hacen aunque sus argumentos no son reconocidos internacionalmente. Nos retiraron el agua y la comida durante ocho días y lo hicieron porque querían dinero y acabar con nosotros", lo que, evidentemente, no han conseguido. El propio Costas, el sábado, en Bueu, dijo alto y claro que "siempre he trabajado en barcos y siempre con barcos con bandera. Lo que ocurre es que hay quien no admite más bandera que la suya en el sector pesquero. Soy un pescador. Aguantaré. A mí no me doblega nadie. No podrán quitarnos nuestras convicciones. Nos chantajearon. Quisieron matarnos de hambre, de enfermedades. Quiero dar a conocer la verdad de lo ocurrido. No tengo nada que ocultar".

Con visitas médicas que determinarán su estado físico y un descanso que le permita recuperarse, los defensores del valor de las redes sociales preguntan qué ha sido de los demás tripulantes. Mientras, el único español del Cobija espera. @mundiario 

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