¿Quedará alguien para fichar?  

Ana Patricia Botin.
Ana Patricia Botín, presidenta del Santander, cuyo ERE afectará a 3.713 empleados. / Mundiario

Proliferan las regulaciones de empleo y la OCDE advierte de que las tecnologías van a automatizar un 20 % de los trabajos. Esas tecnologías van a crear otros empleos, pero nadie se ocupa de reciclar a los trabajadores para su reinserción. Mientras, el banco de Ana Botín encabeza el ranking de despidos...

¿Quedará alguien para fichar?  

La semana pasada, mientras políticos, tertulianos y empresarios estaban entretenidos con el registro obligatorio de la jornada laboral, lo que antes se llamaba “fichar”, apareció el anuncio del Expediente de Regulación de Empleo del Banco de Santander que va a afectar a 3.713 empleados, 11% de la plantilla, y a cerrar 1.150 oficinas. En abril otra entidad, CaixaBank, abandonó sus condiciones unilaterales leoninas y se avino a negociar con los sindicatos su ERE para 2.157 trabajadores. Nada nuevo, la oleada de los ERE empezó en enero con los anuncios de Vodafone, La Naval, Ford, Día y muchos otros.

Galicia también sufre las convulsiones del mercado laboral. Desde hace meses el paro amenaza a los trabajadores de Alcoa, de San Ciprián, de Ferroatlántica y de otras industrias de consumo eléctrico intensivo; está escrita la sentencia de muerte para Meirama, As Pontes y ENCE; cierran cientos de autónomos y agoniza el pequeño comercio.

Es curioso que estas sacudidas laborales abren un día informativos y aparecen   destacadas en los periódicos y después desaparecen de la primera línea informativa porque ya nada impresiona en este mercado laboral, cada día más volátil. Se ve con normalidad que grandes o medianas empresas –muchas con beneficios– planteen un ERE y manden a casa a miles de trabajadores con conocimientos y experiencia para seguir contribuyendo a la productividad de sus empresas

La culpa la llevan la incertidumbre global que generan el Brexit, las guerras de Trump, los vientos de cola, y la incertidumbre interna sobre la situación política poco estable. Añadan el factor tecnologías que causan estragos en el tejido empresarial en todo el mundo y en España, según la OCDE, van a automatizar un 20 por cien de los empleos que serán “desempeñados” por robots.

¿Algún remedio? Los técnicos de ese Organismo recomiendan planes formativos que reciclen a los trabajadores para desempeñar los nuevos empleos que crearán las mismas tecnologías que destruyen los actuales. Ese es el remedio y el reto.

Pero en España “pasamos” de esa recomendación. En las campañas electorales nadie propuso planificar acciones formativas que recuperen a los trabajadores para su reingreso en el mercado laboral y el sistema educativo tampoco se ocupa de capacitar a los escolares para desempeñar trabajos que mañana serán muy distintos.

Seguimos enfrascados en “fichar” en los relojes de viejas empresas que destruyen trabajo y sin formar trabajadores para los nuevos empleos. @mundiario

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