¿Qué es la crisis de los contenedores y cómo podría afectar a tu vida diaria?

Contenedor. / kliempictures en Pixabay.
Contenedor. / kliempictures en Pixabay.

El aumento de los precios y la reducción de la producción podrían suponer más problemas para las ya comprometidas cadenas de suministro mundiales.

¿Qué es la crisis de los contenedores y cómo podría afectar a tu vida diaria?

La reactivación del comercio mundial tras la emergencia sanitaria provocada por la covid-19 choca con un enorme obstáculo: el empeoramiento en la logística y las cadenas de suministro.

"Debido a la pandemia, los cierres de fábricas y puertos, los cuellos de botella en la logística y las cadenas de suministro están empeorando. Vemos fuertes incrementos en la cartera de pedidos. Nuestras estimaciones sugieren que el 8,5% del transporte marítimo de contenedores a nivel mundial está estancado en los puertos o sus alrededores. Eso es el doble que en enero de 2020. Estas interrupciones están generando fuertes aumentos de precios en las tarifas de envío y los costos finales de los bienes, y algunos de ellos no serán transitorios. Se necesitaría tiempo y la cooperación de los responsables políticos de todo el mundo para resolverlos", ha alertado el presidente del Banco Mundial, David Malpass.

El meollo del problema: la llamada crisis de los contenedores o una insólita escasez de espacio disponible para transportar los productos que ya ha encendido las alarmas mundiales.

Crisis de los contenedores

De acuerdo con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), el 80% del comercio mundial en volumen y el 70% en valor se realiza por vía marítima. La reactivación del comercio mundial tras la pandemia ha disparado la demanda en todo el mundo, lo que a su vez ha desembocado en un incremento de costes del transporte marítimo sin precedentes en la historia.

Así, los datos revelan que los fletes para transportar un contenedor en barco se han elevado dramáticamente desde que se levantó el confinamiento extremo, especialmente en Europa y EE UU: antes de esta crisis el precio de un flete de China a Europa era de 2.000 euros y ahora es de hasta 14.000; y en el caso de EE UU se ha pasado de 4.000 a 20.000, según indica la BBC.

En síntesis, este primer factor ha generado retrasos y escasez, lo que se suma a las carencias previas en almacén tras año y medio de bloqueo pandémico. Pero hay más.

La estrategia comercial de China

Fuentes del sector portuario coinciden en que más allá de los precios de los fletes hay otro problema: la estrategia comercial de China.

Pekín perdió numerosos contratos con Occidente para vender productos como granos y cereales debido a la pandemia y eso se traduce en que ahora hay un exceso de stock que tiene que salir como sea del país.

Por ello, el gigante asiático ha lanzado ofertas muy competitivas (como plantear precios fijos durante periodos de hasta cinco años) que han hecho que muchos barcos se decanten por transportar sus productos en lugar de otros, como textiles, por ejemplo. La prioridad ahora mismo parecer ser lo que mejor se paga. El resto debe esperar.

Esto ha propiciado que las empresas chinas concentren la capacidad existente, con jugadas que pasan incluso por pagar a los buques para regresen vacíos, dejando a Europa y América sin espacio para mover sus mercancías.

La resaca del coronavirus

Y a todo esto hay que sumarle, además, una falta de capacidad impulsada por el coronavirus: no hay suficientes contenedores en el mercado para cubrir toda la demanda, ya que en los meses más duros de la emergencia sanitaria las navieras redujeron capacidad, impactando así en el tráfico internacional de mercancías y elevando fuertemente los precios.

Otro factor clave es que los portacontenedores que llegan a su destino enfrentan problemas para desembarcar, debido al volumen de barcos y las limitaciones impuestas en tierra por los controles de la pandemia.

El caso más llamativo es el de Estados Unidos, con puertos como los de Los Ángeles o Long Beach, donde se han llegado a concentrar hasta 60 portacontenedores. Las autoridades norteamericanas calculan que medio millón de contenedores están en buques de carga repartidos en la costa de California, a la espera de luz verde para desembarcar. En ese sentido, un informe de RBC Capital Markets y Orbital Insight que analiza los 22 puertos más importantes del mundo, constata que el 77% de estos ha soportado tiempos de espera superiores a la media este año.

 

La crisis ha llevado al Gobierno estadounidense a negociar una extensión de las operaciones en ambos terminales marítimos que ahora trabajan 24 horas y siete días a la semana. El objetivo: agilizar la movilización de mercancías y materias primas. 

El cierre de puertos o su funcionamiento a muy baja capacidad, una producción más lenta en las fábricas, falta de personal, congestión portuaria y las cancelaciones de escalas que sufre el transporte marítimo son otros de los desafíos que ha dejado la pandemia y a los que el comercio global todavía no ha logrado hacer frente.

"Los controles fronterizos y las restricciones de movilidad, la falta de disponibilidad de un certificado de vacunación global y la demanda reprimida por estar estancada en casa se han combinado para una tormenta perfecta en la que la producción mundial se verá obstaculizada porque las entregas no se realizan a tiempo, los costos y los precios aumentarán y el crecimiento del PIB en todo el mundo no será tan sólido como resultado", ha resumido Moody's Analytics en un informe reciente.

Golpe a la cadena de suministros global 

Lo anterior ya ha provocado efectos en la cadena de suministros: hay escasez de chips de computadora pero también de camioneros, alza en la inflación, recortes en la producción para los próximos meses, falta de materia prima… Y el panorama no es alentador: los expertos del sector creen que, con la temporada de compras navideñas a la vuelta de la esquina, pronto podría haber dificultades para acceder a un número mayor de bienes.

"La cadena de suministro mundial es muy frágil y depende tanto de un marinero como de un camionero para entregar mercancías", ha puntualizado Stephen Cotton, secretario general de la ITF. "Ha llegado el momento de que los jefes de gobierno respondan a las necesidades de estos trabajadores".


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Precios disparados

La situación actual ha llevado a las empresas, mayoristas y minoristas, a adoptar medidas para intentar mantenerse a flote hasta que todo se estabilice. Algunas firmas han apostado por movilizar sus productos en trenes y aviones, mientras otras tratan de contratar barcos extras -sin intermediarios- o cambiar los lugares de producción habitual para acortar los tiempos de entrega.

La estrategia en cualquier caso repercute en el precio que pagamos los consumidores: el incremento de los costes marítimos o los cargos por traslados alternativos recae irremediablemente sobre los precios de los productos, lo que a su vez amenaza el proceso de recuperación económica mundial, tal como ya ha alertado el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su más reciente informe. @mundiario

  

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