El pulso entre Beijing y Bruselas por proteger sus industrias nacionales

Cecilia Malmström, Comisaria de Comercio de la UE. / europa.eu
Cecilia Malmström, Comisaria de Comercio de la UE. / europa.eu

Las relaciones entre China y el bloque han mejorado a medida que Estados Unidos se aleja. Pero no todo es entendimiento entre las dos partes. 

El pulso entre Beijing y Bruselas por proteger sus industrias nacionales

Reciprocidad es el término que los líderes empresariales europeos utilizan al presionar por cambios en lo que dicen es un paisaje de inversión injusto. Las firmas chinas argumentan que son libres de arrebatar adquisiciones en sectores estratégicos sensibles, aun cuando las compañías del continente están excluidas de grandes sectores de la economía china.

La cuestión ha ido cobrando fuerza durante meses, pero la elección del presidente francés, Emmanuel Macron, ha dado un nuevo impulso, que hizo de la defensa de las industrias estratégicas de Europa una piedra angular de su campaña electoral.

Berlín también ha asumido la cuestión, después de una adquisición de 4.400 millones de euros del fabricante de robots alemán Kuka, por parte del fabricante chino de aparatos eléctricos Midea. La adquisición se convirtió en un grito de alarma para los que advierten que las tecnologías estratégicas están cayendo en manos extranjeras. Sigmar Gabriel, entonces ministro de Economía, advirtió que Alemania estaba sacrificando "sus compañías en el altar de los mercados libres". Poco después de la elección de Macron, la canciller alemana Angela Merkel dijo que sus propuestas de reciprocidad eran "algo que podía imaginar".

Hasta ahora, Europa ha estado mucho más abierta a la inversión china que los Estados Unidos, que excluyó al gigante de las telecomunicaciones, Huawei, del mercado de infraestructura de telecomunicaciones local. Pero la sospecha compartida de la Unión Europea con el núcleo franco-alemán de China significa que Bruselas tiene que tomar la idea de restricciones a la inversión china mucho más en serio.

Una fuente diplomática dijo que los funcionarios de comercio en Bruselas ya estaban trabajando en una "iniciativa unilateral" para examinar las ofertas extranjeras en empresas de alta tecnología. Bajo la propuesta, funcionarios de diferentes departamentos de la UE investigarían si un inversionista está recibiendo apoyo estatal para su oferta o ha caído en falta de reguladores en otros países por prácticas desleales. El análisis también podría sopesar las preocupaciones de seguridad nacional.

"Es demasiado difícil para las empresas europeas invertir en China", dijo el martes la Comisaria de Comercio de la UE, Cecilia Malmström, al Comité de Comercio del Parlamento Europeo. "La inversión está bajando, eso es lamentable, porque hay leyes discriminatorias, falta de transparencia, muchos subsidios a sus propias empresas estatales, la corrupción, el estado de derecho no está funcionando".

No está claro qué forma tomarán las defensas finales. Países como Polonia, Hungría y Grecia son renuentes a poner en marcha cualquier medida que pueda frenar las entradas de dinero chino, por obvias razones. Habrá que esperar a medida que las relaciones entre el gigante y la UE se entibian, a pesar de estos desencuentros. 

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