El proyecto de Altri incluye ahora un socio coruñés y prevé producir más celulosa que lyocell

Una de las fábricas de papel de la compañía Altri en Portugal. / Altri
Una de las fábricas de papel de la compañía Altri en Portugal. / Altri
La Xunta se presenta como su principal avalista, mientras sus promotores intentan convencer al Gobierno de España para que les dé dinero de los fondos Next Generation EU. La izquierda gallega es mayoritariamente contraria.
El proyecto de Altri incluye ahora un socio coruñés y prevé producir más celulosa que lyocell

Dos años han transcurrido desde que la empresa portuguesa Altri anunció la selección de Palas de Rei, en la provincia de Lugo, como el lugar para construir un complejo industrial destinado a la producción de lyocell, una fibra textil sostenible obtenida de celulosa de madera de plantaciones certificadas. Este proyecto de envergadura, ahora denominado Gama, que implica un desembolso inicial de 900 millones de euros, promete generar hasta 2.500 empleos directos e indirectos. Sin embargo, la decisión final de inversión aún se encuentra en proceso, mientras Altri avanza en los aspectos administrativos y busca financiamiento, tanto bancario como de los fondos Next Generation EU, cuya concesión depende del Gobierno de España.

La iniciativa, liderada por Greenfiber, una sociedad participada mayoritariamente por la portuguesa Altri (75%) y la coruñesa Greenalia (25%), planea una inversión total de 900 millones de euros solo en su primera fase, con la ambición de alcanzar una producción anual de 200.000 toneladas de lyocell. Este tejido se promociona como una alternativa ecológica a las fibras sintéticas, gracias a su base de fibras de celulosa y a su proceso de producción, que requiere menos agua en comparación con materiales convencionales como el poliéster o el algodón.

Altri admite que fabricarán 400.000 toneladas al año de celulosa “soluble” y justo la mitad, 200.000, de la fibra vegetal lyocell 

Además de lyocell, el proyecto contempla una elevada producción de celulosa, con medidas de tratamiento de agua para minimizar el impacto ambiental. Sin embargo, organizaciones vecinales y ambientales, como Adega y Ecologistas en Acción, han expresado su preocupación por el elevado consumo de agua y los posibles vertidos de aguas residuales al río Ulla, que podrían afectar negativamente a la biodiversidad y a las actividades agrícolas y pesqueras de Galicia, incluso en la ría de Arousa, uno de los tesoros marisqueros y naturales de Galicia. Las propias previsiones de Altri admiten que fabricarán 400.000 toneladas al año de celulosa “soluble” –no pasta de papel– y justo la mitad, 200.000, de la fibra vegetal lyocell.

La polémica se intensifica con la divergencia de opiniones entre diferentes sectores. Mientras algunos destacan los beneficios económicos y laborales que traería el proyecto Gama, otros cuestionan su viabilidad ambiental y social. La compañía portuguesa defiende su tecnología avanzada y asegura que devolverá al río Ulla el agua utilizada con una calidad superior, pero las preocupaciones persisten, incluso en relación con la disponibilidad de fondos europeos, considerados esenciales para la realización del proyecto.

La empresa se defiende pero las protestas se intensifican

El complejo, que estará a un kilómetro del Camino de Santiago, captará 46 millones de litros diarios del agua del Ulla en el embalse de Portodemouros, que serán transportados a la fábrica a través de 12,5 kilómetros de tuberías que afectarán a unas 800 fincas privadas o mancomunadas.

En varias entrevistas recientes, el director de proyecto de Altri, Bruno Dapena, enfatizó la importancia de estos fondos y afirmó que el proceso productivo es respetuoso con el medio ambiente. Sin embargo, la falta de suficiente información transparente por parte de la Xunta y de la propia empresa ha generado desconfianza entre los residentes locales, quienes temen por el impacto en la biodiversidad y en sus medios de vida tradicionales.

La idea de levantar una fábrica de celulosa y lyocell en Palas por parte de la pastera lusa –en Portugal cuenta ya con tres factorías– suscita, pues, mucha preocupación, incluso más allá de la propia comarca ulloá. Y es que, alertan varias fuentes, no se trata solo de los 46 millones de litros de agua al día que podría llegar a necesitar la planta y que saldrían, llegado el caso, del embalse de Portodemouros, sino que los 30 millones de litros de "auga contaminada" que se prevén verter al río Ulla "no sabemos qué consecuencias tendrá hasta llegar a la ría de Arousa", explicó al diario El Progreso de Lugo Marta Gontá, de la plataforma Ulloa Viva, formada a partir de colectivos de la zona a raíz de la posible llegada de Altri.

El debate se extiende a diversos sectores, desde ganaderos y agricultores hasta mariscadores, quienes expresan sus preocupaciones sobre el uso de recursos hídricos y la posible contaminación en el río Ulla, vital para la economía de Galicia. A pesar de las defensas de la Xunta, que asegura el cumplimiento de todas las normativas medioambientales, la incertidumbre persiste y los gallegos esperan una mayor claridad sobre los efectos reales de este controvertido proyecto en su entorno. A estas alturas, la izquierda gallega es mayoritariamente contraria al proyecto de Altri y de Greenalia. socio que guarda silencio. @mundiario

Comentarios