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El profesor Ramón Varela denuncia que Ence y Finsa son privilegiadas por la política forestal de la Xunta

Destaca que si bien la mitad de la madera que se corta en España procede de Galicia, Cataluña, Andalucía y la Comunidad Valenciana, con mucho menos peso en la producción forestal, tienen mayor número de empresas centradas en la industria de la madera y en la fabricación de muebles.

El profesor Ramón Varela denuncia que Ence y Finsa son privilegiadas por la política forestal de la Xunta
Fábrica de Ence en Pontevedra. / Fiveprime
Fábrica de Ence en Pontevedra. / Fiveprime

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Redacción

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Análisis de la Redacción de MUNDIARIO. Síguenos en Twitter @mundiario

Las empresas Ence y Finsa son privilegiadas por la política forestal de la Xunta de Galicia, que olvida a las industrias que aportan más valor añadido, según destaca el profesor Ramón Varela Díaz en un análisis que publica, en lengua gallega, en la edición GALICIA de MUNDIARIO. El autor, colaborador habitual de MUNDIARIO, es catedrático de Biología y Geología, y doctor en Biología. Fue presidente de la asociación ecologista Adega.

Con la política de la Xunta, dos importantes grupos industriales salen ganando, Ence y Finsa, y muchos otros perjudicados, explica el autor, que se plantea si interesa más seguir aumentando la producción maderera o centrarse en la industria de la transformación.

En su análisis a fondo de la política forestal en Galicia, el autor destaca que si bien la mitad de la madera que se corta en España procede de Galicia –la novena potencia forestal europea–, Cataluña, Andalucía y la Comunidad Valenciana, con mucho menos peso en la producción forestal, tienen mayor número de empresas centradas en la industria de la madera y en la fabricación de muebles. Mientras Cataluña representa el 15,9%, Andalucía el 14,2% y la Comunidad Valenciana el 12% , Galicia llega solo al 8,2%, siendo superada incluso por la comunidad de Madrid.

Galicia esta especializada en la producción de productos intermedios –celulosa, tableros, madera serrada– pero al no tener una industria fuerte de carpintería, muebles, ebanistería, envases, fabricación de papel y cartón, artes gráficas, etcétera, pierde un importante valor añadido.

La industria de segunda transformación, comparada con la primera transformación, consume menos energía, agua y materias primas, produce menos contaminación y da más puestos de trabajo y valor añadido. Pero Galicia solo transforma el 20% de la madera serrada, el 30% de los tableros y chapas y menos del 1% de la pasta de celulosa.

Galicia tiene posibilidades de producir madera de calidad codiciada y valorada en cualquier país del mundo. Tiene posibilidades que otros no tienen y no aprovecharlas es injustificable, advierte el mencionado experto. "Tenemos posibilidades de cerrar los ciclos de la madera y potenciar industrias menos contaminantes que las ya citadas y generadoras de muchos más puestos de trabajo. El Gobierno gallego  eligió un modelo con gran impacto y de consecuencias conocidas, pero existen otros modelos, y ponerlos a prueba sería hoy imprescindible", concluye el profesor Ramón Varela. @mundiario