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Presentismo no, por favor: productividad

El talento, la transformación digital y la planificación estratégica, elementos clave para desterrar la idea del presentismo asociada a un modelo de gestión obsoleto.

Presentismo no, por favor: productividad
Imagen relativa al presentismo. / fotolia
Imagen relativa al presentismo. / fotolia

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Guillermo Taboada

Guillermo Taboada

El autor, GUILLERMO TABOADA, es empresario y analista económico de MUNDIARIO. Director de personas, socialnetworker, interim manager y profesor. @mundiario

"Un incremento de un 10% de la productividad doblaría el beneficio de la mayoría de las empresas"

Peter Drucker

El presentismo laboral se define como la presencia de los trabajadores en sus puestos de trabajo más allá de su horario normal, y hay estudios que dicen que ha aumentado en un 40% en los dos últimos años debido a la crisis.

Es habitual encontrarnos en la cultura de las organizaciones el concepto de quien más horas pasa en el trabajo produce más y es mejor profesional, en definitiva, se premia al “presentismo” por considerarlo un factor clave para la consecución de los objetivos.

En nuestra actividad como interim managers, insistimos una y otra vez en la importancia de desterrarlo y cambiarlo por otros mucho más rentables y saludables como la productividad.

¿Qué es el presentismo?¿qué nos aporta?, Simplemente unos datos son suficientes para posicionarnos al respecto:

> Primeras 6 horas de trabajo: las más creativas y productivas.

> Siguientes 6 horas:  se pierde de forma progresiva el interés y disminuye el rendimiento.

> Después de 9 horas:  agotamiento evidente, la calidad inexistente y el rendimiento mínimo.

> Después de 12 horas no hay ni productividad, ni concentración, ni energía, ni pasión…

Dentro de la cultura del presentimo tenemos dos roles diferenciados:

1.- El directivo que lo premia es porque él fue presentista ayer y lo sigue siendo hoy: no son conscientes de que al no tener más vida que la laboral, sus niveles de felicidad, creatividad e innovación merman ostensiblemente.

2.- El trabajador es presentista por ser víctima de una mala organización, porque temen por su puesto de trabajo y creen que, por estar más tiempo, tienen menos probabilidades de salir de la organización y suelen ser profesionales con una clara tendencia a procrastinar sus tareas.

En un entorno incierto, volátil, ambiguo y complejo como el que estamos viviendo, para nosotros el profesional del siglo XXI es un colaborador que aporta valor a la organización desde su “saber hacer” y desde “hacer lo que debe hacer”, tiene unos objetivos claros, enfocado al negocio, con hábitos que le permiten mejorar y realiza todo ello con pasión.

Por tanto, los profesionales no presentistas son personas comprometidas, flexibles, innovadores, con velocidad de cambio y capacidad de auto aprendizaje. En definitiva, son profesionales orientados a la productividad, a la creación de valor en las organizaciones a través del desarrollo del talento, que se mueven con indicadores objetivos y son embajadores del proceso de transformación digital que caracteriza el momento.

Para nosotros la idea del presentismo está asociada a un modelo de gestión empresarial obsoleto. Nuestra propuesta de valor para cambiar el modelo está compuesta por tres aspectos claves:

> Talento: buscarlo, reconocerlo y desarrollarlo como eje central de la productividad y el compromiso.

> Transformación digital: búsqueda incesante de nuevos canales más eficientes de comunicación con los clientes para aumentar su satisfacción, utilizando las nuevas herramientas tecnológicas.

>  Planificación estratégica: un claro conocimiento por parte de todas las personas de la organización de la cultura empresarial, los objetivos estratégicos y los planes de acción para alcanzarlos.