El FMI alerta de que los precios de la energía no bajarán hasta 2022

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Una planta energética en Alaska, Estados Unidos. / Getty Images / Timon Schneider
El mayor prestamista mundial alerta de que si el nivel de precios se mantiene alto, podría empezar a afectar el crecimiento económico global.
El FMI alerta de que los precios de la energía no bajarán hasta 2022

El precio al contado del gas natural se cuadruplicó con creces, llegando a niveles récord en Europa y Asia, y la persistencia y el carácter global de los aumentos no tienen precedentes. Así lo ha informado el Fondo Monetario Internacional (FMI) en un informe reciente, en el que además señala que los precios de la energía no bajarán hasta el año que viene.

"Esperamos que los precios vuelvan a niveles más normales a principios del año próximo, cuando disminuya la demanda relacionada con la calefacción y la oferta se ajuste. No obstante, si el nivel de precios se mantiene alto, podría empezar a afectar el crecimiento mundial", ha alertado la organización financiera internacional con sede en Washington.

Este contexto ocurre en medio del incesante aumento en el precio de una de las materias prima de mayor demanda global: el petróleo, que ya cotiza en más de 80 dólares por barril. Entre tanto, el organismo advierte de que se siente el efecto dominó en los mercados de carbón y petróleo. Los precios de crudo Brent, el parámetro de referencia mundial, llegaron recientemente al nivel más alto en siete años (superior a los USD 85 por barril) a medida de que más compradores buscaban alternativas para la calefacción y la generación de energía en un contexto de oferta ya acotada.

Asimismo, existe una gran demanda de carbón, el sustituto más inmediato, debido a que las plantas de energía empiezan a utilizarlo más en el contexto de escasez. Eso hizo que los precios llegaran al nivel más alto desde 2001 y generó un aumento en los costos de los permisos de emisión de carbono de Europa.

El FMI señala que es útil recordar el comienzo de la pandemia, cuando las restricciones interrumpieron muchas actividades en la economía mundial. La situación generó un colapso del consumo de energía, lo que hizo que las empresas energéticas redujeran las inversiones. Sin embargo, el consumo de gas natural se recuperó rápidamente —gracias a la producción industrial, que representa cerca de un 20% del consumo final de gas natural—, lo que impulsó la demanda en un contexto de oferta relativamente baja.


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El suministro de energía, de hecho, reaccionó con lentitud ante las señales de precios a causa de la escasez de mano de obra, las tareas de mantenimiento atrasadas, los tiempos de elaboración más prolongados de los nuevos proyectos y la falta de interés de los inversionistas en empresas que generan energía a partir de combustibles fósiles.

La producción de gas natural en Estados Unidos, por ejemplo, se mantiene por debajo del nivel previo a la crisis. La producción en los Países Bajos y Noruega también ha disminuido. Y Rusia, el proveedor más grande de Europa, redujo recientemente sus envíos al continente. @mundiario

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