La política de la Reserva Federal genera desequilibrios globales

Sede de la Reserva Federal.
Sede de la Reserva Federal.

Las decisiones que toma el ente monetario norteamericano influyen en la evolución de los flujos de capital a nivel global. Su responsable es actualmente Ben Bernanke.

La política de la Reserva Federal genera desequilibrios globales

Hace unos días conocíamos la decisión del consejo de política monetaria de la Reserva Federal de los Estados Unidos de incumplir su palabra de retirar de modo gradual los estímulos monetarios que llevan implementando desde el año 2008 en la economía norteamericana debido a que los resultados de éstos sobre el empleo no están siendo tan buenos como esperaban. Después de haber inyectado 3,7 billones de dólares en el mercado monetario, la creación de puestos de trabajo sigue siendo muy débil y por tercera vez en 2013 se ha vuelto a reducir la estimación de crecimiento de la primera economía del mundo hasta el 2,2% desde el 2,5%.

En el año 2008 la Reserva Federal capitaneada por Benjamin Bernanke  inició una política de agresiva intervención monetaria para evitar el colapso del sistema financiero norteamericano, centrándose en un primer momento en la compra de los activos tóxicos de los bancos (las denominadas hipotecas basura) para, posteriormente, dedicarse a la compra de títulos de deuda norteamericana con el objetivo incrementar la cantidad de dinero disponible en la economía. El principal efecto de esta política monetaria fue la drástica reducción de los intereses de los títulos de deuda pública en todos los tramos de la curva, es decir, tanto en los títulos cuyo vencimiento es el corto plazo (1, 2 y 3 años) como en aquellos títulos con vencimiento a más largo plazo (5, 10 y 30 años), situándose estas rentabilidades en niveles tan bajos que los inversores se ven obligados a acudir a la renta variable para obtener mayores rentabilidades, dado que debido al contexto de bajos tipos de interés en la economía, se generan unas expectativas de mejora de las condiciones de inversión de las empresas nacionales debido a que su coste de financiación es mucho menor. Vemos así como desde el año 2009 el índice bursátil S&P 500 se encuentra inmerso en una fuerte tendencia alcista, llegando a haber alcanzado máximos históricos.

Sin embargo este contexto financiero que puede parecer tan favorable para la reactivación económica esconde unos importantes riesgos de desestabilización de la economía en el medio/ largo plazo si dichas políticas son mantenidas de forma prolongada en el tiempo. Y es que el mantenimiento en el tiempo de una política de tipos de interés por debajo de su nivel de mercado  de forma artificial implica el riesgo de que se genere una nueva burbuja de crédito. Las empresas verán que sus costes de financiación son muy bajos y realizarán  nuevos proyectos de inversión, los consumidores verán que las empresas invierten y que la bolsa sube, si además se percibe aunque sea una ligera mejoría del mercado laboral, estos consumidores percibirán una sensación de recuperación y aumento de riqueza, lo que hará que demanden el crédito barato para consumir. La verdadera recuperación parece haber llegado. Sin embargo, llegará un momento en el que la Reserva Federal decida finalizar su intervención en el mercado y retire los estímulos, lo que hará que los tipos de interés comiencen a subir hasta alcanzar su verdadero nivel de mercado, incrementando el coste de las inversiones empresariales y de los créditos de los consumidores, lo que puede provocar un aumento de los impagos si el apalancamiento de éstos es muy elevado. Este anuncio de retirada de estímulos fue anunciado en el mes de Mayo y el repunte de los tipos de interés no se ha hecho esperar: Los intereses de los bonos a 10 años han pasado de estar por debajo del 2 a alcanzar el 3%, y los intereses de los bonos a 30 años (de referencia en el mercado hipotecario) han subido del 3,25 al 4,5%.

Desequilibrios a nivel global

Uno podría pensar que las políticas monetarias de la Reserva Federal sólo tendrán efecto en los Estados Unidos, sin embargo en un mundo con libre circulación de capitales las decisiones que adopta el emisor de la principal moneda del mundo determinan la evolución de los flujos de capital a nivel internacional. Como hemos dicho, los inversores en deuda pública norteamericana vieron como la rentabilidad de ésta se hacía cada vez menor y que muchos de ellos canalizaron sus inversiones hacia la renta variable, sin embargo, aquellos inversores con  menor aversión al riesgo buscaron una mayor rentabilidad fuera de las fronteras del país y destinaron su capital hacia los países emergentes, fundamentalmente sudamericanos y asiáticos. La llegada a estas economías de tales cantidades de capital (4 billones de dólares desde el año 2008 hasta hoy) procedentes de todo el mundo ha provocado el calentamiento de éstas, dando lugar a fuertes apreciaciones de su moneda y el desencadenamiento de importantes procesos inflacionarios, como ha sucedido por ejemplo en Brasil.

Pero el anuncio de la Reserva Federal de comenzar con la reducción de los estímulos monetarios le ha dado la vuelta a la tortilla y ha hecho que los inversores internacionales retiren sus posiciones de los mercados emergentes para cubrirse ante el nuevo escenario. Durante el pasado verano las economías emergentes vieron como salían de sus países la cantidad de 1,3 billones de dólares, lo que provocó fuertes depreciaciones de sus monedas y caídas en sus mercados bursátiles. El Rand sudafricano se depreció un 17,4% frente al dólar, la Rupia india un 16,3%, el Real brasileño un 13,9%, la Rupia indonesia un 12,4%, el Rublo ruso un 8,3% etc. todo esto obligó a los bancos centrales de dichos países a salir al rescate de sus monedas mediante la utilización de sus reservas de dólares para frenar la pérdida de valor de su moneda nacional, es decir, los bancos centrales de las economías emergentes se vieron obligados a vender dólares en el mercado y comprar su propia moneda. Según el banco de inversión Morgan Stanley, los bancos centrales de las economías emergentes han tenido que deshacerse de un montante de reservas por valor de 153.000 millones de dólares. El riesgo de una crisis financiera en las economías emergentes es cada vez mayor.

 

Desequilibrios en las economías emergentes
Vemos pues como una política de estímulos monetarios agresiva y muy dilatada en el tiempo  por parte de la FED genera desequilibrios en las economías emergentes que son receptoras de capital extranjero, y el endeudamiento de esas economías en moneda extranjera (dólares) abre las puertas al incremento de los intereses a pagar si los tipos de interés norteamericanos aumentan de forma considerable.
Como bien explicaba la semana pasada el ex miembro del comité ejecutivo del BCE,  José Manuel González-Páramo, en una conferencia sobre el papel de los bancos centrales en el S.XXI (pueden ver un resumen pinchando aquí), “las políticas monetarias de carácter extraordinario están durando demasiado, lo que puede provocar el desencadenamiento de nuevas crisis”. Y es que estamos siendo testigos del mayor episodio de intervención monetaria de la historia, un experimento a nivel global del que ni siquiera los propios bancos centrales saben cuáles serán sus consecuencias futuras.

 

La política de la Reserva Federal genera desequilibrios globales
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