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MUNDIARIO

Política económica neoliberal versus política económica keynesiana

El neoliberalismo propone que el gobierno no intervenga en la economía del país, casi sin regulación, sin concesiones sociales, mejor sin sindicatos y con todo privatizado.

Política económica neoliberal versus política económica keynesiana
J.M. Keynes y Von Hayek.
J.M. Keynes y Von Hayek.

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Juan Ramón Baliñas Bueno

Juan Ramón Baliñas Bueno

El autor, JUAN RAMÓN BALIÑAS, es colaborador y analista económico de MUNDIARIO, donde también escribe sobre el Camino de Santiago. @mundiario

¿Qué pasaría en la economía si los países aplicasen una política económica neoliberal? De su mano, el gobierno debe dejar de lado toda dirección de la economía, dejar hacer a las empresas, que el individuo consiga por si mismo los medios, que trabaje por lo que le dan, no proteste, si no hay trabajo que se adapte o que emigre, pero que no pida nada al gobierno. Sus recetas: recortar gastos públicos sociales, pedir sacrificios a los ciudadanos, favorecer la contratación con un despido más fácil, retocar a la baja la fiscalidad del empleo, disciplina en el gasto social a los entes territoriales, etc.

Economistas que defienden estas ideas: el austriaco Joseph Schumpeter ( “Aunque la tecnología provoca crisis es bueno para el capitalismo, crisis necesaria que provoca daños colaterales como despidos y  quiebras pero refuerza el sistema hasta la llegada de la siguiente crisis”). Otro austriaco, Friedrich von Hayek en su libro “Fundamentos de la libertad” propone acabar con los sindicatos, con el control de alquileres, con la subvención a la vivienda, limitar la democracia, privatizar todo, desregular las finanzas, suprimir desempleo”. Y Milton Friedman, de la Escuela de Chicago –los monetaristas– dice: “El estado debe hacer cumplir los contratos, y no ocuparse de la economía. Tomado el poder, hay que actuar rápido en los cambios económicos indicando que el desempleo producido es como consecuencia de un mercado no libre”.

Por el contrario veamos la política económica keynesiana. En 1936 John Maynard Keynes publica su libro “Teoría general del empleo, el interés y el dinero”. Keynes preconiza que el pleno empleo es el objetivo decisivo, el mercado por sí solo no funciona siempre y en este caso se debe aplicar una política fiscal expansiva, introduciendo en el sistema estímulos fiscales temporales vía gasto público. Además es necesario regular el mercado por el estado para lograr su mejor funcionamiento. Propone un capitalismo regulado, cuando la demanda privada se atasca, el gasto público debe reactivarse para promover empleo y consumo “se aumenta el poder adquisitivo a través de aumentar el gasto público financiado con préstamos para que no sea solo imposición fiscal, mera transformación de rentas”.

El neokeynesianismo es una política económica  mixta la utilizada en la mayoría de las naciones del mundo occidental hoy en día, representados entre otros por Paul Samuelson y últimamente por el premio Nobel Paul Krugman.

Como sabemos, una de las fases del ciclo económico es la crisis, crisis que se produce en cada ciclo con caída del empleo. Según los neoclásicos el empleo se recupera con los ajustes a la baja de precios y salarios. J.M.Keynes dijo que eso era un gran disparate: “en crisis no hay precios ni salarios bajos capaces de eliminar el desempleo”. Para Keynes la solución está en aumentar la demanda agregada con el gasto público. Justo lo que están haciendo los gobiernos del mundo en la actual crisis del coronavirus. En EEUU el Congreso aprueba una inyección de tres billones de dólares y el 90% de los norteamericanos recibirán 1.200 dólares los solteros y 2.400 los casados. La UE aplica los planes MEDE, SURE y BEI, aparte de estímulos de recuperación económica. Igualmente China, Japón, Rusia, India etc. están inyectando ingentes cantidades de dinero para que la economía no se pare, para aumentar la demanda agregada.

Resumiendo: es necesario hoy en día que el sistema económico capitalista sea controlado por los gobiernos, regulado con leyes sancionadoras, utilizando los impuestos, el gasto público orientado al crecimiento y al estado del bienestar, así como a la redistribución de rentas y riquezas. Si no se toman estas medidas reguladoras, las crisis pueden ser cada vez más nocivas al campar libremente la avaricia, los especuladores y los movimientos espasmódicos del capital financiero, no del capital productivo empresarial. En estos momentos de la crisis con la economía parada, Dios nos libre de la política neoliberal de los economistas de extrema derecha cuya máxima parece ser el proverbio “que cada perro se lama su pijo”. Casi todos los países aplican políticas keynesianas, el asunto es salvar al capitalismo, al libremercado controlado donde se ajusten el consumo y la inversión. @mundiario