Los poderosos abanderan las fusiones, sabedores de que siempre les benefician

El logo de CaixaBank se impone al de Bankia. / Mundiario
El logo de CaixaBank se impone al de Bankia. / Mundiario

En las absorciones siempre ganan los mismos, con lo suyo a salvo. Resultado: mayor concentración económica.

Los poderosos abanderan las fusiones, sabedores de que siempre les benefician

Desde la gran banca defienden las fusiones, se supone que hasta que llegue su turno. Hasta ahora los grandes festejaban mucho las fusiones de los pequeños pero los turnos ahora no solo llegan en clave doméstica, sino que ya se empiezan a dar números para las fusiones de ámbito europeo. Un gigante como Bankia acaba de caer y otros pueden seguir sus pasos.

Suele ser habitual que los defensores de este tipo de macrofusiones usen un lenguaje políticamente correcto, plagado de eufemismos y buenas palabras para maquillar los daños colaterales: menos empleo, menos competencia, riesgo de exclusión financiera, etcétera. Se supone que para eso están los reguladores, vigilantes del bien común, pero a veces poco o nada vigilan, ya que son ellos mismos los impulsores de tales fusiones. Unos y otros son a menudo cómplices al servicio de los mismos intereses, con sutiles diferencias de matiz.

Desde la acera de enfrente, los contrarios a las fusiones acostumbran a radicalizar su lenguaje, lo que resta credibilidad a su mensaje, y no acaban de convencer ni a los suyos. La prueba es que con gobiernos de derechas y de izquierdas las fusiones salen adelante, sin que nadie rechiste.

Pero hay una excepción en todo esto: el poder de los Estados y de algunos territorios. En España, por ejemplo, se han llevado por delante casi todas las cajas pero no la gran caja catalana ni la vasca. Es más, Euskadi –léase Neguri– retuvo e hizo más grande el viejo Banco de Bilbao –el actual BBVA– y Cataluña reforzó con Bankia la entidad financiera más grande de España: CaixaBank. Teniendo a salvo el poder financiero de Madrid, Cataluña y Euskadi –poco les falta para culminar las fusiones del BBVA con el  Banco Sabadell y de Unicaja Banco y Liberbank–, se pondrán manos a la obra con las fusiones de bancos de distintos países. Pero con lo suyo a salvo.

Concentración, poder y dividendos

¿Apostamos a que Alemania y Francia no saldrán perdiendo en las fusiones bancarias europeas? Lo que hemos visto hasta ahora en España, donde la gran banca se cargó literamente las cajas de ahorros –nada menos que el 50% del sector–, terminaremos viéndolo, a otro nivel, en Europa.

El pretexto es recurrente: solo las fusiones pueden ser útiles para seguir dando buenos dividendos en un contexto de tipos de interés negativos o ultrarreducidos, con unas elevadas exigencias regulatorias y de cumplimiento normativo y con una fuerte competencia en determinados segmentos rentables del negocio –inversiones, créditos y pagos– tras la irrupción de las fintech y las grandes tecnológicas.

En España son conocidos los más grandes de EE UU –JPMorgan Chase, Bank of America, Wells Fargo, Citigroup, Morgan Stanley, …– pero en la primera economía del mundo mantienen compitiendo a unos 8.000 bancos, de los cuales los más grandes tienen presencia internacional, no solamente en América, sino en los demás continentes. 

En la zona euro apenas quedan 5.000 bancos y la idea es seguir reduciendo ese número en aplicación de la doctrina Draghi, a fin de garantizar su rentabilidad. BNP Paribas, HSBC, Crédit Agricole, Santander, Société Générale, BPCE y Deutsche Bank son los principales bancos europeos pero el hecho de que Alemania tenga grandes entidades y aspire a beneficiarse de las fusiones continentales no es incompatible con que mantenga abiertas las pequeñas sparkassen, que como pasaba con las cajas españolas están muy apegadas a sus territorios. @J_L_Gomez

Sede de Caixabank, en la Diagonal de Barcelona.

Sede de Caixabank, en la Diagonal de Barcelona.

AL ALZA

Los grandes 

¿Qué quiere decir todo esto de las fusiones? En esencia, que los grandes predican una cosa y hacen otra. Alemania a su nivel y Cataluña al suyo abanderan las fusiones si favorecen sus intereses, pero lo suyo no quieren que nadie se lo toque. Al menos lo esencial. Otros –eso que en Madrid llaman las provincias– suelen perderlo todo. También es posible que en las batallas los grandes cedan algunas piezas, pero lo que vigilan es el vector resultante: CaixaBank en el caso de Cataluña.

A LA BAJA

Los pequeños 

Con esto de las fusiones, una comunidad como Galicia, por ejemplo, debe tener cuidado con los cantos de sirena, tras acumular fracasos y más fracasos con gigantes como Fenosa o el Pastor. Todo va tan rápido que la siguiente generación ni siquiera sabrá qué fue Fenosa o el banco de Barrié pero en Naturgy y en el Santander sí que lo sabrán. Eso sí, eludir las fusiones exige hacer bien las cosas: no arruinar bancos como el Pastor. Si algo toca ahora es digitalizar a tiempo, la base del éxito de las multinacionales de EE UU.

Angela Merkel y Mario Draghi. / Mundiario & Pho.to

Angela Merkel y Mario Draghi. / Mundiario & Pho.to

––––––– PROTAGONISTAS –––––––

> Mario Draghi, expresidente del BCE.- Fue bajo su mandato en el Banco Central Europeo cuando se acentuó la teoría de que hay demasiados bancos en Europa y que por eso no son rentables. Hace años que los bajos tipos de interés presionan la rentabilidad de las entidades.

> José Ignacio Goirigozarri, expresidente de Bankia.- Hay papeles y papelones. El presidente de Bankia se declaró este viernes totalmente comprometido e ilusionado con el proyecto de integración de su entidad en CaixaBank. En el fondo, toda una declaración sobre quién mandará en CaixaBank.

> Pedro Sánchez, presidente del Gobierno.- Los catalanes independentistas tienen un sueño de futuro muy rentable en el presente: haciéndose los cabreados e insatisfechos con Madrid acaban de llevarse la antigua Cajamadrid y mucho más, mientras –encima– atacan al generoso Sánchez.

> Felipe González, expresidente del Gobierno.- Ya fuera de la Moncloa, Felipe González me contó un día que siempre quiso comprarle –bromeando– el “hecho diferencial” a Pujol, pero que éste nunca se lo había querido vender. Felipe no fue un estadista por casualidad ni otros son lo que son. @mundiario

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