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El plan de reconstrucción de la UE recibe el visto bueno del Consejo Europeo

La UE cuenta con un PIB (producto interno bruto) valorado en 18 billones de dólares (16,6 billones de euros). Bruselas tiene previsto inyectar 1,6 billones de euros más en liquidez.
El plan de reconstrucción de la UE recibe el visto bueno del Consejo Europeo
Videoconferencia de la cumbre de jefes de Estado de la Unión Europea en la que acordaron el fondo de 1,6 billones de euros para combatir el impacto de la pandemia / El País, Gtres.
Videoconferencia de la cumbre de jefes de Estado de la Unión Europea en la que acordaron el fondo de 1,6 billones de euros para combatir el impacto de la pandemia / El País, Gtres.

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Ricardo Serrano

Ricardo Serrano

El autor, RICARDO SERRANO, colaborador de MUNDIARIO, es un periodista venezolano especializado en política y economía con experiencia en diversos periódicos de Venezuela y un portal web de Argentina. @mundiario

La Unión Europea, que durante años ha sido la estructura política y económica patrón en el modelo y paradigma del desarrollo humano a gran escala, ha retomado la letra y el espíritu de su contrato social fundacional, en el que la solidaridad, la cohesión, la integración y el consenso forman parte de una conducta idónea para la pervivencia de la macro nación-Estado europeo en la región clave de Occidente que, al otro lado del Atlántico y en el otro polo del eje dominado por Estados Unidos, controla una buena parte de los flujos de capital que determinan la configuración del sistema internacional, el gobierno mundial y el rumbo de la economía del planeta, lo que al mismo tiempo le da forma a la pirámide en la que se organiza y jerarquiza el modo de vida de la humanidad en todo el orbe.

Y es que luego de horas y días de debate, negociación, incertidumbre e inyecciones de liquidez de emergencia desde el Banco Central Europeo (BCE), a sabiendas de que es un estímulo bueno, pero insuficiente para el vasto tamaño de la economía del Viejo Continente, ha salido humo blanco del cónclave virtual de los 27 miembros de la UE y se ha encendido la luz verde para el Programa europeo de Reconstrucción que debe servir para luchar contra la crisis desatada por el coronavirus.

Este hito histórico le da vida así al nuevo Plan Marshall 2020 que, en esta ocasión, no será EE UU quien se lo suministre a Europa, sino que el segundo bloque geopolítico más importante de Occidente, la eurozona, será quien se lo autofinancie para así lograr que su moneda, el euro, tenga mayor preponderancia que nunca, incluso por encima de la cualidad hipercomercial del dólar con el objetivo de crear un nuevo orden económico intracomunitario en el cual se le disminuya casi a cero el riesgo a las primas de los países miembros y de esa forma se logre convertir los instrumentos financieros y Bonos del Tesoro del BCE, España, Alemania y Francia en mecanismos de refugio de capital tan seguros, que se disminuya la fuga masiva de capitales en euros y dólares que salen de Europa para resguardarse en los Bonos del Tesoro estadounidense, lo que fortalece a la moneda y la economía norteamericana en detrimento del tamaño del mercado interior europeo y su influencia extensiva hasta Asia, África y América Latina.

Sin embargo, el tan esperado humo blanco enceguece las letras pequeñas del nuevo contrato europeo en medio de esta emergencia histórica y crisis mundial. Hay poca claridad, por ahora, sobre los detalles definitivos de ese plan. La cumbre europea celebrada este jueves por videoconferencia ha respaldado la creación de un Fondo de Recuperación ligado al presupuesto plurianual de la Unión Europea.

La UE cuenta con un PIB (producto interno bruto) valorado en 18 billones de dólares (16,6 billones de euros). Bruselas tiene previsto inyectar 1,6 billones de euros más en liquidez, pero no bajo la forma de líneas de crédito o compras de activos como se había ordenado desde Frankfurt con el primer paquete de emergencia en esta crisis por 750.000 millones de euros del BCE, sino como ayudas económicas, subsidios y financiamiento a los Estados para mitigar el impacto de una crisis que, si llega a estar financiada solo con endeudamiento y créditos, podría causar una doble recesión: la provocada por la pandemia y estimada en -7,5% para la eurozona según el FMI, y una eventual nueva recesión originada por una crisis de deuda.

Las discrepancias entre los socios sobre la configuración del fondo y sobre su distribución han sido todavía evidentes durante la cumbre. Pero el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, se ha mostrado “optimista” tras el encuentro porque percibe “un sentido de urgencia” y “una gran voluntad política para trabajar juntos y llegar a compromisos".

Entonces, al recibir la aprobación por parte del Consejo Europeo, se garantiza la remisión de la propuesta al Parlamento Europeo para darle estatus de ley y, al mismo tiempo, se envía a la Comisión Europea con el objetivo de aplicar las primeras fases de ese proyecto financiero tras previas discusiones y análisis con respecto a cómo se administrará el fondo y si tendrá una mayoría de transferencias directas o de préstamos a los países que requieren más dinero por ser los más afectados por la pandemia, como España e Italia, así como los países con déficits y serios problemas de caja en sus economías.

La Comisión Europea, presidida por Ursula Von der Leyen, se ha comprometido a presentar el proyecto del fondo en las próximas semanas. Según El País, fuentes comunitarias indican que la primera propuesta podría estar lista antes del 6 de mayo. El principio de acuerdo supone el inicio de un programa que, según los cálculos de Bruselas, debería movilizar en torno a 1,5 billones de euros. “Europa no tiene futuro si no puede encontrar una respuesta a este schock excepcional”, ha resumido el presidente francés, Emmanuel Macron, tras la cumbre.

El Fondo equivale al 8% del PIB de la UE, lo que le permite a Bruselas poseer un financiamiento que tendría respaldo en las reservas de capital, oro monetario y bonos de deuda a largo plazo como sistema de resguardo ante una escalada inflacionaria si la oferta industrial, empresarial y comercial en la economía del bloque cae más en este agudo período de recesión acelerada.

Michel ha logrado el acuerdo de los 27 gobiernos para establecer un Fondo de Recuperación tras cuatro horas de videoconferencia, una cita en la que el ambiente entre los líderes ha sido mucho menos áspero que en la del pasado 27 de marzo. En aquella videoconferencia, la mayoría de los socios estaban renuentes a una intervención masiva y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, tuvieron que plantarse para exigir una respuesta común más ambiciosa.

La Comisión Europea se encargará ahora de evaluar las necesidades financieras tras verificar el daño sufrido por los diferentes sectores económicos. Solo en el área de turismo, Bruselas calcula que se podrían necesitar más de 300.000 millones de euros para recuperar la actividad previa a la parálisis de la economía del continente.

Y es que proveer ese financiamiento, la industria podría recibir un estímulo con el que revertiría progresivamente un déficit comercial marcado por el desplome del 90% en la demanda de turistas ante el colapso de la industria aérea y la paralización del sistema de transporte mundial y de las redes nacionales de movilización.

El monto total del futuro fondo aún está por decidir. España, Francia o Italia han defendido que se debería llegar al billón y medio de euros, cifra que coincide con las estimaciones de la Comisión Europea.

No obstante, una estrategia que la UE podría tomar en cuenta es la anexión de los fondos que se habían dispuesto para la polémica propuesta de los “coronabonos” y así garantizar posibles extensiones de ese paquete de 1,5 billones a fin de llegar incluso a los 2 billones si la crisis se recrudece en el tiempo.

El País detalló que fuentes diplomáticas aseguran que el debate durante la videoconferencia no se centró en cifras concretas. Pero, de manera significativa, la canciller alemana, Angela Merkel, ha reconocido durante la cumbre virtual que la intervención deberá ser “enorme” y ha mencionado como punto de partida la cantidad de un billón de euros.

Otra pregunta clave radica en si Europa estaría dispuesta a asumir la apuesta de invertir un paquete similar al de su rival económico y geopolítico en Occidente, Estados Unidos, que aprobó un ambicioso paquete de 2,3 billones de dólares para evitar que se profundice la recesión en la primera economía del mundo. La UE tiene a sus potencias –Alemania, Francia, España e Italia– en la lista de las 10 economías que controlan y mueven el sistema-mundo, solo por detrás de EE UU, China y Japón. Por esa razón, cabe preguntarse por qué Bruselas y Frankfurt no se ponen acuerdo en llegar a los 2 billones de euros en el Fondo de Reconstrucción Europea para un bloque de alta capacidad industrial global y que tan solo tiene 1 billón de dólares de diferencia con respecto al PIB norteamericano, que es de 19 billones de dólares frente a los USD18 billones del de la eurozona. @mundiario