Pérez Nieto, un empresario que se hace oír (y se le entiende)

Emilio Pérez Nieto. / Mundiario
Emilio Pérez Nieto. / Mundiario

"Tenemos un país en el que el talento se va... u oposita", lamenta el ejecutivo al que el Círculo de Empresarios de Galicia ha entregado su medalla de oro.

Pérez Nieto, un empresario que se hace oír (y se le entiende)

Como casi siempre que habla en público, el empresario de éxito Emilio Pérez-Nieto vuelve a poner el dedo en la llaga al afirmar, con preocupación, que "tenemos un país en el que el talento se va... u oposita". Le inquieta que Galicia –y España en general– no saque el debido provecho a las generaciones mejor preparadas de nuestra historia, un capital humano en cuya cualificación han empeñado enormes esfuerzos las familias y la sociedad civil a través de las instituciones. Hacen falta emprendedores, vino a decir, gente que arriesgue e innove, que apueste por el desarrollo de su propia tierra, y le resulta descorazonador que los mejores de sus promociones en determinadas carreras quieran ser funcionarios o empleados públicos para garantizarse un salario fijo sin complicaciones.

El Círculo de Empresarios de Galicia ha entregado su medalla de oro al ourensano que durante cuarenta y tantos años presidió el grupo familiar Pérez Rumbao, que en la actualidad integran una treintena de empresas en su mayoría concesionarias de automóviles turismo y vehículos industriales y que da empleo directo a unos mil quinientos trabajadores. Emilio Pérez-Nieto no suele morderse la lengua. Es un hombre al que le gusta hablar claro, aunque lo que diga pueda resultar en ocasiones políticamente incorrecto. Su indudable éxito como gestor le confiera autoridad a la hora de pronunciarse sobre asuntos del ámbito en el que siempre se ha movido. Y en el acto de homenaje a su trayectorial empresarial lanzó algunos mensajes de los que tomar buena nota.

A Emilio Pérez-Nieto, como a tanta otra gente del ámbito empresarial, le duele que el tejido productivo gallego no le resulte ni mínimamente atractivo a los más brillantes graduados universitarios, a los investigadores, tecnólogos, ingenieros, biólogos, químicos, médicos, etcétera, que acaban cruzando fronteras en busca de los horizontes profesionales que su tierra no les ofrece. Es una imparable fuga de cerebros que drena las posibilidades de crecimiento de la economía de Galicia y por tanto de generar riqueza y progreso social a la que hay hacer frente mediante una estrategia de país que acompase los esfuerzos de los sectores privado y público. Lo hecho hasta la fecha no ha dado ni de lejos los resultados apetecidos.

Igualmente doloroso –o incluso más– le parece a Pérez-Nieto que las administraciones se sigan agigantando hasta convertirse en monstruosas maquinarias burocráticas, torpes y lentas, que dificultan en lugar de facilitar las iniciativas privadas y el esfuerzo emprendedor. Sobran trabas, viene a decir. Y encima esas administraciones se nutren más que nunca de jóvenes brillantes que por miles opositan a los distintos cuerpos en busca de lo que no les ofrece la economía privada: estabilidad, buenos salarios garantizados o beneficios sociales. Las empresas en general, pero sobre todo las pequeñas y medianas, no pueden competir con semejante oferta y de algo modo –aunque no lo haya dicho el veterano empresario ourensano– se sienten víctimas de un competencia desleal. O de una especie de "dumping" social, al que contribuyen a través de sus impuestos, qué paradoja. @mundiario

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