¡Un pepino menos que vender!

Productos naturales. / RR SS
Productos naturales. / RR SS

El buen trato seguirá siendo el gran aliado del vendedor, la vocación del servicio al cliente trascenderá como factor de peso para hacer recurrente la compra.

¡Un pepino menos que vender!

¡Un pepino menos que vender!  La verdad que un respetable vendedor de verduras y hortalizas, me dijo hace un par de semanas en la Feria del Agricultor que se celebra cada fin de semana en Heredia (Costa Rica), cuando con él me disculpaba, por cuanto un pepino era lo único que requería comprar en su tramo lleno de chiles, ayotes, tacacos y zucchini, entre otros productos de nuestra tierra bendita.

Esa frase me gusta porque enseña vocación de servicio al cliente que como el suscrito acude cada viernes a comprarle sus productos.  Sin importar la cantidad de producto que la persona contempla llevar o el valor total de la venta, es una forma inteligente de no hacer sentir incómodo al cliente y por otra parte invitarlo a regresar la semana siguiente. Cuanto se olvida el valor extraordinario que tiene para el retail y lo fácil que se pierde la lealtad del consumidor.

Con ese gesto espontáneo, el comprador irá a su tramo cada semana, sumando con ello, "tráfico de pasillo" que siempre funciona en la mente de la gente que como en Heredia, acude en cantidad generosa al campo ferial y no tarda en mirar y ponerse a pensar (pasa lo mismo con el puesto de queso de don Antonio): “Si hay mucha gente comprándole por algo será” y enseguida se acercan al tramo, para probar que tan bueno es el producto que tantos quieren llevar.

Ese comportamiento será siempre un buen aliado del vendedor que no por el precio, que no por la exclusividad, que no por la novedad, vende más.  Motivos emocionales de compra, es un tema muy en boga por los cambios dramáticos que la industria del retail viene sufriendo y que se profundizarán por el impacto devastador de esta pandemia que estamos sufriendo.  Parece que el buen trato trascenderá como factor de peso para hacer recurrente la compra, porque aunque la tecnología al cabo de unos cuantos años provoque que dejemos de ir al supermercado; a la Feria del Agricultor no dejaremos de asistir, porque encierra valores no limitados a realizar “compra de necesidad” por ejemplo, activa los sentidos a punta de color, olor y sabores. 

Además, por alguna extraña razón –al menos en Heredia es así– todo el que está en la feria, está de buen humor.  No deja de ser interesante estudiar esta forma de comportamiento, una experiencia de compra diferente que aplicada en otros espacios de interacción colectiva, provoque el mismo deseo de sonreír y pasarla bien. @mundiario

¡Un pepino menos que vender!
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