La pelea por la conquista del futuro

Trabajando en el metaverso. / Meta.
Trabajando en el metaverso. / Meta.
Las empresas empiezan a concretar sus planes, los inversores a estimar sus ratios de rentabilidad y las personas, a poder decidir y elegir.
La pelea por la conquista del futuro

Entramos en una nueva era, en la que los nuevos impulsos tecnológicos se unen a las dinámicas innovadoras y a la introducción de aplicaciones digitales. Las características principales de la misma son los denominados universos virtuales.

Las empresas empiezan a concretar sus planes, los inversores a estimar sus ratios de rentabilidad y las personas, a poder decidir y elegir.

No hay duda de que hay una demanda elevada por los activos digitales y asistimos a un amplio despliegue de satélites que permiten incrementar la interconexión entre todas las partes del mundo.

Las apuestas son varias. A modo de resumen, podemos enumerar, como las más próximas, la creación de Cloud Computing y las correspondientes a las tecnologías descentralizadas involucradas con el blockchain.

Las primeras, son la consecuencia del desarrollo de un intenso consumo de tecnologías en la nube. Son varias las empresas que han decidido constituir Cloud Computing en España. Amazon quiere ubicar su región de datos en Aragón, y Google y Microsoft, en Madrid. Faltan por decidir lo que harán Oracle e IBM, pero ambas también tienen previsto contar con centros de datos locales para poder impulsar sus servicios en la nube.

Las segundas, son los denominados token no fungibles (NFT), que viene a ser certificados de propiedad registrados en una cadena blockchain. Quedan registrados en los ordenadores de aquellos que forman parte de la cadena y, por lo tanto, la propiedad no puede ser alterada ni sustraída.  El auge de estos archivos despierta el interés de aquellos inversionistas que trabajan en redes descentralizadas en sectores y actividades como el transporte, finanzas o energía.

Son pues, un producto respetuoso con la privacidad; y, en consecuencia, ajeno a los gigantes tecnológicos que prefieren los Cloud Computing. Asimismo, los próximos meses se ceñirán a resolver, en la práctica, aquellas ideas innovadoras que revolotearon en la década precedente.

Me refiero, en primer  término, a la progresiva digitalización de las empresas e instituciones; y a la combinación de la inteligencia artificial con los big data para un mejor aprovechamiento de los datos, dada la elevada infrautilización de los mismos.

En segundo lugar, observaremos un redoble en lo tocante al fomento de la ciberseguridad, acciones que exigirán la puesta en marcha de programas de confianza y prevención para minimizar el impacto de los ataques.

En tercer lugar, proseguiremos el camino hacia la computación cuántica; esto es, en poder resolver aquellos problemas que los ordenadores clásicos no son capaces de abordar. Al ser los escenarios cada vez más complejos y la abundancia de datos disponibles casi infinitos, se genera una amplia panoplia de posibilidades para poder seleccionar la solución óptima. Será, en este campo, donde las empresas invertirán más dinero pues, en ello, radicará una mejor optimización de actividades como, por ejemplo, el trasporte, las finanzas o la salud. Claro está, que también aquí radica el peligro de una oligarquización del poder, en la medida que está en juego la soberanía tecnológica.

El metaverso es un universo online en el que las personas podrán interactuar en espacios virtuales gracias a las tecnología como la realidad virtual y aumentada

Hemos dejado para el final, dos apuestas de futuro. La primera, hace referencia al término de moda, el metaverso, es decir un “universo online en el que las personas podrán interactuar en espacios virtuales gracias a las tecnología como la realidad virtual y aumentada”. A juicio de sus creadores, el metaverso propugnará la creación de comunidades  virtuales interconectadas que cambiarán nuestras formas de interactuar y experimentar la realidad. De esta manera, el consumo será más inmersivo, creando al mismo tiempo un elevado entusiasmo por el concepto.

La segunda apuesta de futuro son las constelaciones de satélites, ya que lo que se busca es la conquista comercial del espacio. Era el único reducto territorial que quedaba por legislar en el mundo, puesto que los océanos ya lo fueron a finales del siglo pasado. En la actualidad se contabilizan 1.400 satélites en el espacio y las peticiones superan las 4.000.  Una vez funcionen los satélites, se formalizarán constelaciones de los mismos, a imitación de las redes/rutas de las líneas marítimas. Por eso, es fácil deducir que en escaso tiempo tendremos ocupado la mayor parte del espacio orbital.

La nueva era ha comenzado. Solo queda ser consciente de ello y prepararse por medio de regulaciones para poder blindar la igualdad de oportunidades y el crecimiento inclusivo; así como evitar las brechas de desigualdad, exclusión y marginación. En suma, que no se produzca una fractura y un aumento de los riesgos de una sociedad polarizada en extremos. @mundiario

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