Hay peajes en otros países europeos pero no en todos están generalizados

Área de peajes. / RR SS

El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, concebido para modernizar España, sirve de escudo para los nuevos peajes.

España es un país donde cuesta mucho que salgan adelante nuevas empresas como Tesla y no digamos tecnológicas como Facebook, Apple, Google o Amazon. Inditex sería lo más parecido. Tampoco hay en España grandes compañías industriales habituales en países como Alemania, Francia o el Reino Unido, ya que mientras esos países se desarrollaban España estaba en plena autarquía. La historia tiene esas cosas.

Una herencia del franquismo son precisamente las empresas ligadas a las familias de aquel régimen, presentes en sectores que se amamantan del Estado mediante concesiones y adjudicaciones. Se desarrollaron con el franquismo y supieron convivir con la democracia, sin importarles mucho si gobernaba la izquierda o la derecha. La diferencia estuvo en que el PP privatizó más que el PSOE, pero los dos hicieron los deberes al servicio del peculiar capitalismo español, ausente en la industria y la tecnología pero avezado para vivir a cuenta del Estado, ya sea en el campo energético o en el de las basuras, a escala más local. Los dueños de las compañías privatizadas y de las concesiones son los cuatro o cinco de siempre. 

Desde la crisis del ladrillo, algunos tuvieron problemas y se plantearon entrar en sectores como la sanidad y la educación. Su mensaje nunca cambia: la empresa privada gestiona mejor. Pero hay que explorar ya nuevos escenarios y como crear una Tesla española no es lo suyo, mejor privatizar más cosas y aumentar las concesiones. Que el Estado bien puede.

Este tipo de análisis la derecha económica española los considera de izquierdas, pero en países desarrollados –industrializados– no son de izquierdas ni de derechas, sino de verdad. Además de Tesla, Facebook, Apple, Google o Amazon, EE UU no tiene la General Motors por casualidad, tampoco Alemania tiene la Volkswagen como fruto del azar. Ni Francia la Renault o la Citroën. O Italia la Fiat. Ni el Reino Unido la City y las grandes farmacéuticas. Sus élites económicas, que también existen, construyen industrias capaces de competir en el mundo, a veces con ayudas de sus Estados, pero no se dedican a vivir de las concesiones. Eso suelen dejarlo para los más mediocres.

Salvo Amancio Ortega y dos o tres más, los grandes empresarios españoles siguen mirando para el Estado en vez de mirar al mercado global. Y ahora que llega el pomposo Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, con pasta fresca europea, cuando ya parecía que se iba a modernizar España con industrias avanzadas, resulta que ese plan asume la implantación de peajes en la red de autopistas y autovías de España para financiar los costes asociados a su conservación. Gran novedad.

Una vez más, Seopan, la patronal de las grandes constructoras –y concesionarias– se sale con la suya y todo un Gobierno ¿progresista? bendice su iniciativa. No es eso, no es eso, que diría don José Ortega y Gasset. Entre otras cosas, porque si ahora el Ejecutivo de coalición dijese que los nuevos peajes los gestionará directamente una empresa pública, Seopan ya no apoyaría los peajes que reclama.

Es verdad que hay otros países europeos con peajes generalizados –no todos, por cierto, empezando por Alemania–, pero en otros países europeos también hay muchas cosas buenas –sus potentes industrias por ejemplo– y aquí no. Poco se ha avanzado en este país si se confunde la modernización con darle pasta a los mismos de siempre, sin necesidad de crear valor añadido. @J_L_Gomez

AL ALZA

Los peajes 

España tiene una red de 14.130 kilómetros de autovías, cuya conservación cuesta unos 890 millones de euros al año. Por eso, la siempre atenta patronal de las grandes constructoras ha aportado una idea al Gobierno: ponerle peajes, que gestionarán sus asociados. Así, además de cubrir el Estado ese coste anual, alguien se embolsará un dividendo extra. Tan desarrollado tiene Seopan su modelo para seducir al ministro José Luis Ábalos que ya ha hecho planes a 25 años vista. I+D+i a la española.

A LA BAJA

Ábalos

El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, no parece ver con malos ojos una fórmula de pago para asegurar el mantenimiento de las autovías españolas. Su política podría criticarse o elogiarse según el criterio de cada cual, pero hay algo que no podrá justificar: su contradicción. El mismo Gobierno que presumió de liberar de peaje tramos de la AP-1, la AP-4 y la AP-7 y de rebajar otros peajes, ahora se deja caer en brazos de Seopan. Cuando menos, curioso.

––––––– PROTAGONISTAS –––––––

> Julián Núñez, presidente de Seopan.- Su patronal, que integra las grandes constructoras españolas, reclama un peaje medio de nueve céntimos de euro por kilómetro para los coches y de 19 céntimos para los camiones en toda la red de autovías. Marca así la hoja de ruta del Gobierno.

> Pedro Sánchez, presidente del Gobierno.- Frente a los sistemas de peajes generalizados de Italia –duro– y Portugal –más suave–, España logró mantener su modelo mixto de cobro en las autopistas y de gratuidad en las autovías. Pero el Ejecutivo de Sánchez puede cambiar de posición.

> Angela Merkel, canciller de Alemania.- Su país, paradigma de la fabricación de automóviles de calidad, es una especie de paraíso para los conductores en todos los sentidos: buenos coches, autopistas gratuitas con pequeñas excepciones y velocidades prohibidas en otros países.

> Emmanuel Macron, presidente de Francia.- Su país será una de las principales referencias para justificar la implantación de los peajes en España, si bien los abanderados de este peculiar afrancesamiento van a tropezar con las diferencias entre un Estado muy centralizado y otro cuasi federal. @mundiario