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MUNDIARIO

La pandemia consume billones de euros mientras las grandes fortunas se multiplican

La economía mundial no es controlada, movilizada y estimulada por los Gobiernos más poderosos del planeta, sino por los grandes inversores y multimillonarios que alimentan la pirámide del capitalismo global.
La pandemia consume billones de euros mientras las grandes fortunas se multiplican
El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg (der.) posee una fortuna de 88.000 millones de dólares, mientras que el fundador de Amazon, Jeff Bezos (el actual hombre más rico del mundo) ostenta un patrimonio de más de US$ 100.000 millones / The Straits Times.
El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg (der.) posee una fortuna de 88.000 millones de dólares, mientras que el fundador de Amazon, Jeff Bezos (el actual hombre más rico del mundo) ostenta un patrimonio de más de US$ 100.000 millones / The Straits Times.

La crisis económica mundial detonada por la pandemia de coronavirus se traduce en un acelerado proceso de involución que ya ha reducido la actividad económica a niveles que eran impensables durante la década en la cual el mundo se recuperó de la Gran Recesión de 2008, que derivó en el acelerado proceso de globalización que llegó a su auge máximo en 2019 con la implosión de la guerra comercial y tecnológica entre Estados Unidos y China con su respectiva repercusión en el sistema económico global de los países dependientes de los flujos comerciales de esas dos potencias.

Y es que la pandemia de Covid-19 ha tenido ya un costo de cerca de 10 billones y medio de euros (11,7 billones de dólares) para la economía mundial, lo que representa un 11% del PIB (producto interno bruto) mundial, que es estima en unos 80 billones de dólares. 

Sin embargo, ese shock financiero global no ha perjudicado a los supermillonarios del mundo, que en su conjunto tenían un valor total por sus patrimonios de unos 250.000 millones de euros (293.000 millones de dólares) más que a mediados de marzo, según los datos de la prestigiosa lista Forbes hasta mayo, divulgados este martes.

Esto implica que las personas más ricas del mundo, en su gran mayoría empresarios y magnates de los sectores más rentables del sistema financiero mundial, han ganado más capitales que el total de fondos de liquidez que los Gobiernos del planeta han inyectado y movilizado en sus respectivos países contra los efectos económicos y sociales de la crisis del coronavirus; unos 12.000 millones de dólares.

Los flujos de capitales de los supermillonarios representan un volumen de liquidez 15 veces más grande que el total de los paquetes de rescate que los Gobiernos han utilizado para otorgar subsidios, ayudas y subvenciones a sus poblaciones civiles en medio de la ola de desempleo, caída del consumo, crisis sanitaria y precariedad socioeconómica familiar causadas por la pandemia. 

Entre el 23 de marzo y el 22 de mayo, ni una sola de las 25 mayores fortunas del mundo se ha reducido, y el que más beneficio ha obtenido en los meses más duros de la pandemia ha sido el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, que ha pasado de la séptima a la cuarta posición, adelantando entre otros al llamado "oráculo de Omaha", el inversor estadounidense Warren Buffet, con sus casi 75.000 millones de euros (88.000 millones de dólares).

Otros grandes tenedores de capital mundial, como el CEO, fundador y dueño del gigante del comercio electrónico Amazon, Jeff Bezos, han percibido retornos de inversión y rentabilidad por el orden de los 25.000 millones de dólares desde enero, dos meses antes del estallido de la pandemia. 

Esto demuestra que la economía mundial no es controlada, movilizada y estimulada por los Gobiernos más poderosos del planeta, ni siquiera el de Estados Unidos, sino por los grandes inversores y multimillonarios que alimentan la pirámide del capitalismo global con los flujos de rentas que estos inyectan en los Estados en forma de impuestos que los mismos Gobiernos de sus países les cobran con fondos procedentes de los enormes flujos de caja que poseen mediante la acumulación de la circulación de liquidez originada en la demanda global interna y externa de los sectores más cotizados y valorados del aparato económico mundial.