Pablo Iglesias reaparece con un esbozo de programa económico preliminar
Podemos presenta unas metas económicas que producen gran ilusión y un camino que no parece conducir a ellas. Si queremos ser Noruega, ¿por qué no seguimos su camino?
Podemos presenta unas metas económicas que producen gran ilusión y un camino que no parece conducir a ellas. Si queremos ser Noruega, ¿por qué no seguimos su camino?
Despues de múltiples ataques personales, Pablo Iglesias, el lider de Podemos, ha reaparecido con un esbozo de programa económico bajo el brazo. En él vemos la transformación de un antisistema, que debería por tanto ser antiglobalización, en una persona que trata de reformar el sistema para asegurar su pervivencia. ¿Con qué modelo? Ese es el cambio más importante respecto a anteriores discursos. El modelo ya no es bolivariano, ni Bolivia, ni Venezuela, ni siquiera Ecuador, ahora el modelo son los paises nórdicos europeos, las viejas y hasta hace poco repudiadas monaquías democráticas. Un modelo Noruego, por ejemplo, siempre será respetado por cualquier persona, sobre todo si no nos paramos a reflexiorar sobre la importancia de los ingresos por petróleo tanto en Europa como en América.
El resto del programa ya entra dentro de la línea que trazó este partido rumbo a sus metas más utópicas y compartidas por los incondicionales seguidores. El que la mecanización y robótica llevaría a que no haya trabajo para toda la humanidad, es algo que ya sabíamos a princípio del pasado siglo tanto las derechas como las izquierdas. Solo era cuestión de averiguar la fecha y encontrar otra forma de reparto de la riqueza, en resumen, otro sistema. Las fórmulas aportadas por Podemos para solucionar el problema no son diferentes de las aportadas por la Falange o el comunismo, se trata de nacionalizar los medios de produción y la banca, como mínimo, y repartir el trabajo con el programa francés anterior a la crisis, 35 horas de trabajo semanal y jubilación temprana, acompañando las medidas de facilidad de crédito y subidas de sueldos y pensiones. Son anhelos a los que nadie va a oponerse pero de muy dificil aplicación sin reducir la deuda y el déficit. En los hogares lo sabemos. Se puede mejorar el nivel de vida con el endeudamiento que nos permite comprar casas, coches, electrodomésticos y muchas otras cosas, pero también sabemos que llegados a un tope, se acaba el crédito y la vida se estabiliza o retrocede.
Los norteamericanos suelen hacer los experimentos en otros paises antes de aplicarlos en el suyo, y creo que Podemos debería reflexionar sobre esto. No hay ejemplo en país alguno, la URSS, Cuba, China, donde con funcionarios se haya logrado una productividad competitiva en el mercado. En España hay una proporción de funcionarios muy superior a la de Estados Unidos o Alemania, por ejemplo, y Podemos está dominada por funcionarios llenos de ilusiones pero que desconocen el mundo real. Un funcionario puede agobiarse por su exceso de trabajo pero están muy lejos de un trabajador que debe fichar cada vez que entra o sale de su puesto y donde son controlados tanto en tiempo como en rendimiento, hasta llevarlos a jornadas extenuantes. Hay funcionarios que trabajan duramente y mi padre era uno de ellos, de los que trabajan por otros muchos, y también hay funcionarios que se averguenzan de la situación, pero ningún pais socializado ha logrado competir en un mercado libre, como ha podido comprobar China al salirse de sus propias normas. Claro que mejor le iría al mundo si trabajásemos como personas dignas, con horarios dignos y con ingresos dignos, pero para ello sería necesario terminar con la globalización, cambiar el sistema, algo a lo que parece que Pablo Iglesias renuncia.
Lo peor es que el camino a la socialdemocracia, dentro del actual sistema de libre mercado, requiere unos recursos que este partido trata de obtener por medios que no han sido comprobados, o mejor, que ha sido comprobado que no funcionan, así no hay ni un solo pais desarrollado, donde se haya podido instalar las ventajas sociales que anhelamos, en base a las pymes. Todos poseen importantes empresas multinacionales cuyo mercado es el mundo, al que exportan la mayoría de su producción. La pymes son clave para la gran empresa y para la creación de puestos de trabajo, pero cada una de ellas tiene un director comercial, otro técnico, otro financiero... que son los que llenan las calles y producen atascos a media mañana, mientras que las grandes empresas tienen los mismos cargos pero no cada 5 personas, sino cada 200.000. El mundo es así y si no nos gusta habrá que cambiarlo. La meta, el objetivo gusta a mucha gente pero el camino trazado no conduce a ella. el problema es que mucha gente ya ha visto esa meta y no está dispuesta a renunciar a ella.