La OPEP está contra las cuerdas por la recaída en los precios del petróleo

Planta de extracción de petróleo.
Planta de extracción de petróleo.

Los representantes de los países de la organización se reunirán a finales de mayo en Austria y deberán discutir de largo cómo superar un bache que se ha hecho eterno.

La OPEP está contra las cuerdas por la recaída en los precios del petróleo

Hace siete meses, los países integrantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) acordaron reducir la producción a fin de forzar una subida a los precios del crudo. De noviembre a 2016 a mayo de 2017 la situación apenas ha cambiado. Tras un par de semanas con los precios al alza, la reserva de Estados Unidos y la producción en rivales inesperados como Libia han vuelto a llevar el precio unitario por barril a los 50 dólares. Los socios de la OPEP se reunirán el 25 de mayo en Viena y tendrán mucho, pero mucho de qué hablar.

Con el primer trimestre del año recién cerrado, las grandes petroleras del mundo como ExxonMobil, BP, Chevron, Total y las españolas Cepsa y Repsol han presentado números muy buenos, algo poco común para este periodo. Todas ellas justificaron esos datos en el alza de los precios del crúdo tras la maniobra de la OPEP el 30 de noviembre último. Aun así, en el ambiente queda siempre un atisbo de pesimismo. Los precios cayeron el último jueves a precios mínimos. El barril Brent, en el que se guía Europa, llegó a los 47 euros; el West Texas de los Estados Unidos cayó a los 44. La jornada siguiente empezó con una leve mejoría, eso sí.

Esta incesante tendencia al alza se debe, entre otras cosas, a la subida de la producción en Libia o Nigeria, el inventario perenne de Estados Unidos que se está multiplicando como el pez y el pan, o una caída de demanda en el gigante del norte y en China. Analistas han anticipado de que si el barril llega a subir de precio, éste no pasará de los 55 o 60 dólares.

El panorama ha hecho sudar frío a Arabia Saudí, cabeza de la OPEP y el productor supremo por antonomasia. Rihad dijo el viernes que Rusia extendería sus políticas de restricciones a la oferta, con todo y que no son integrantes de la organización. El anuncio fue un pequeño rayito de luz en estas tinieblas, pero la situación en su global apenas se mueve. Los analistas no anticipan buenas noticias. Algunos se atreven a decir que el cónclave de Viena les servirá a los socios para decidir si vale la pena o no llevar su empresa de limitar la producción hasta finales de noviembre de este año.

Fue cabalmente Arabia Saudí la que propuso bajar la producción diaria de crudo hasta los 1.8 millones de barriles diario. La medida fue una movida desesperada para ayudar al sector a retomar su cauce tras haber llegado a recaudar 114 dólares por cada barril para junio de 2014 y que llegó a los 27 dólares en enero de 2016. A partir de ahí, el precio ciertamente ha subido, pero sigue lejos de los niveles que pretenden los grandes productores.

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