OCDE: Deficiencias, retos y soluciones en el mercado laboral español

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Para seguir mejorando la productividad de nuestro mercado laboral y reducir el desempleo, la OCDE propone invertir más en formación, dotar de más recursos a los servicios de empleo público, y establecer los incentivos adecuados para alinear las necesidades que demandan las empresas con los  contenidos ofertados en la formación profesional.

OCDE: Deficiencias, retos y soluciones en el mercado laboral español

El pasado 26 de abril la OCDE en Madrid presentó los resultados de la evaluación del mercado laboral español en el marco de su programa “Getting skills right”, en castellano: “Adquirir las habilidades correctas”. Con este programa la OCDE analiza las buenas prácticas que los países han implementado para corregir los desajustes de competencias ofertadas y demandadas dentro del mercado laboral y plantea posibles soluciones a los retos que específicamente cada país confronta.

Los datos no son muy alentadores, ya que según la encuesta que elabora la OCDE a nivel mundial para medir las competencias en trabajadores comprendidos entre 15 y 64 años, España obtiene uno de los peores resultados dentro de los 34 países de la OCDE (Europa y Sudáfrica) en lo referente a competencias básicas (razonamiento matemático y comprensión lectora). Otro aspecto que destaca son lo que muchos españoles puede conocer como “titulitis” y es que, según la OCDE, un 22% de los trabajadores están sobrecualificados para sus puestos de trabajo (siendo la media de la UE un 15%). Dentro de este colectivo, el 80% no obtienen elevadas puntuaciones en competencias básicas y en especial, en comprensión lectora. Estos resultados muestran en gran medida dos ideas: la primera sugiere que medir la calidad de la formación de nuestros profesionales con el porcentaje de la población con titulaciones universitarias tal vez no parece ser una buena idea (en España estar sobrecualificados no implica tener mejores competencias básicas). La segunda, nos invita a pensar que es vital mejorar estas deficiencias cognitivas para seguir creciendo, ya que, precisamente son las capacidades más demandadas en un mundo digital y cada vez más enfocado al uso de la tecnología.

La segunda parte del estudio analiza qué políticas se han emprendido en España para lograr reducir los desajustes entre las competencias profesionales que los trabajadores ofrecen y lo que las empresas demandan. A continuación, enumeramos y revisamos las medidas que destaca la OCDE:

> En 2014, se crea “Empléate”, por primera vez, un portal de empleo que agrega ofertas de empleo en diferentes portales privados y oficiales en diferentes comunidades autónomas.

> En 2015, se instaura una reforma del sistema de formación profesional (Ley 30/2015) la cual se considera demasiado reciente como para obtener unos resultados concluyentes.

> Implementación de políticas para la activación de los desempleados de larga duración. Los resultados del programa de recualificación profesional –PREPARA– y del programa de activación para el empleo –PAE– (dirigido a los desempleados que ya participaron previamente en otro programa de reinserción) son del 30% y 15% respectivamente. Con ello, según FEDEA, en promedio un desempleado español debe esperar unos 9,5 meses para recibir el primer servicio.

> En 2012, se introdujo el modelo de la formación profesional dual como una solución que integra formación presencial con contratos de aprendizaje en empresas. Aunque ha triplicado el número de alumnos (23.973 alumnos en 2016/17), sigue lejos de las cuotas mundiales, siendo en España sólo el 0,4% de la educación media superior frente a un 24% en UK, un 41% en Alemania o un 59% en Suiza.

El informe apunta que gracias a una modernización en la formación profesional junto con la irrupción de la formación dual se está logrando reducir la tasa de abandono escolar temprano. Según apunta, el gran reto español lo marca su composición empresarial ya que un gran porcentaje lo conforman las PYMEs, que son las empresas con menos recursos para poder afrontar el reto de formar y luego retener estudiantes. En esa línea, el rol institucional en España va a ser clave para facilitar los incentivos correctos para que las pequeñas y medianas para logren incrementar el porcentaje de participación en este tipo de programas (1%) y con ello, contribuir a consolidar el sistema de formación dual como una nueva solución para la reinserción laboral.

Por último, la OCDE plantea algunas soluciones adicionales que podrían ayudar a mejorar la productividad:

> Aumentar el gasto en formación y la asistencia en la búsqueda de empleo para desempleados, ya que actualmente es muy bajo respecto de los niveles en los países de la OCDE. La evidencia internacional sugiere que una formación que se ajuste mejor a la demanda de capacidades por las empresas, logra en el largo plazo mejorar la reinserción laboral, en especial en desempleados de larga duración.

> Evitar las ayudas a la contratación y desviar esos recursos a la formación, de forma que una mejora de las capacidades en los trabajadores desempleados logre aumentar la contratación de profesionales sin necesidad de las efímeras ayudas a la contratación.

> En línea de políticas implementadas en Irlanda o Australia, se plantea la introducción de herramientas estadísticas para mejorar la evaluación de los perfiles y dotar de información más completa a los muy saturados servicios públicos de empleo (cada empleado de un servicio público de empleo en España tiene asignados una media de 721 demandantes de empleo, mientras que, por ejemplo, en Alemania el número se reduce a 50).

> Mejorar la participación de los desempleados en la formación gratuita de competencias básicas, ampliar la oferta de formación gratuita en áreas más específicas, aumentar la participación de las empresas en la definición de los programas y asociar la realización de esta formación adicional con incentivos financieros.

> Mejorar las muy bajas competencias digitales con respecto de los estándares internacionales, en línea con el nuevo programa Industria Conectada 4.0 que fomenta la adopción de tecnologías digitales entre las empresas españolas mediante una dotación de préstamos financieros para abarcar la transformación digital y un sistema en línea de autodiagnóstico.

Posteriormente a la intervención de la OCDE, se abrió un debate entre académicos y profesionales del sector con un mensaje muy claro, para poder evaluar mejor estas políticas se deben mejorar la calidad de los datos. Es decir, que aunque parece que se está trabajando en el buen camino, aún es pronto para confirmar que las medidas tomadas son lo suficientemente profundas. Si bien es cierto, la OCDE señala que quedan deficiencias que deben corregirse en los próximos años si España quiere mejorar sus niveles de productividad y seguir creciendo al nivel en que lo está haciendo estos años. @mundiario

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