La nueva Comisión Europea afronta el difícil reto de acelerar el proceso de descarbonización

Ursula von der Leyen. / Frankfurter Rundschau
Ursula von der Leyen. / Frankfurter Rundschau
La Comisión Europea de Ursula Von der Leyen, situada ante el reto de la independencia energética, está llamada a continuar las pautas de Jean Claude Juncker para curar la “anemia”.
La nueva Comisión Europea afronta el difícil reto de acelerar el proceso de descarbonización

La nueva Comisión Europea de Ursula Von der Leyen, con la estonia Kadri Simons como comisaria de Energía, tiene por delante una importante lista de tareas en materia de energía. Vonde der Leyen y Simons cogen así el testigo de Juncker y de Arias Cañete. Bajo el mandato del político luxemburgués se diseñó la llamada “Unión de la Energía” para el horizonte 2050: escenario hacia el que debe caminar la Unión Europea si quiere alcanzar una economía descarbonizada. El marco legislativo que la desarrolla es conocido como “Paquete de energía limpia” o “Paquete de invierno”. Éste incluye las nuevas directivas europeas en materia de eficiencia energética, de fomento del uso de energía renovable y de normas comunes para el mercado interior de la electricidad, entre otras medidas.

La Unión Europea consume en torno al 20% de energía que se produce en el mundo, posee un 44% del parque global de energías renovables (excluida la hidráulica), y es líder mundial en la implantación de políticas que buscan minorar el cambio climático. Estos datos pueden llevar al lector a pensar que en materia de energía la Unión Europea goza de buena salud. Sin embargo debemos señalar que sufre, digamos, anemia.

El hecho de ser el tercer emisor mundial de gases de efecto invernadero evidencia la necesidad de descarbonizar cuanto antes la economía europea. Para ello está empezando a jugar ya un papel relevante la transición energética y tecnológica. Esta transición debe realizarse de forma justa, compensando a los afectados y afectadas. Sobre todo en materia de empleo, posibilitando la transformación de los puestos de trabajo y la formación laboral hacia actividades de economía verde. Será clave para el futuro europeo, que sus ciudadanas y ciudadanos dispongan de alternativas laborales de diversa cualificación, y contribuir así a la fijación de la población en el territorio y a la cohesión social. El papel de las administraciones en este proceso debe ser proactivo, tratando de buscar mecanismos de compensación entre los agentes que se ven favorecidos hacia los penalizados.     

Pero es sin duda la necesidad europea de importar más de la mitad de los recursos energéticos que empleamos lo que condiciona negativamente nuestro desarrollo. Y lo que es más grave, nuestro futuro. Según datos de Eurostat de este año, en la Unión Europea importamos el 45% del carbón, el 87% del petróleo y el 67% del gas natural que consumimos. Esto quiere decir que somos dependientes de comprar a otros países estos combustibles. La factura energética europea asciende a la importante suma de 1.000 millones de euros diarios (400.000 millones anuales). El no disponer de estos recursos que -por ahora- necesitamos conduce a que la Unión Europea no pueda ejercer su soberanía energética. El riesgo de futuras crisis de suministro está ahí, y es consecuencia de estar a expensas de otros. Para revertir esta situación se pueden señalar una serie de elementos clave que la nueva Comisión de Von der Leyen debe afrontar. Algunos de ellos son:

> Lograr el incremento de la capacidad de interconexión entre los distintos Estados miembros. Con ello se favorece la integración efectiva y de las renovables en un único mercado eléctrico europeo. 

> Implementar medidas de apoyo para la viabilidad y el desarrollo comercial de baterías. Éstas permitirán el equilibrio del sistema eléctrico, que va a pasar a abastecerse totalmente con energías renovables, que son no gestionables.

> Seguir apostando por incrementar el uso de fuentes renovables. Para ello será necesario ajustar los sistemas de promoción más adecuados a cada tecnología. En esta línea, los consumidores podemos colaborar solicitando a nuestra compañía comercializadora que certifique el porcentaje de renovables que deseamos que nos suministre.

> Acelerar el desarrollo de un mercado energético europeo digital, que permita la gestión eficiente de la información de la red eléctrica. Una red que se verá ampliada exponencialmente con la electrificación de las carreteras.

La nueva Comisión tiene ante sí la difícil tarea de acelerar la velocidad hacia la descarbonización. La senda es la de la independencia energética. Las energías renovables son el medio a emplear. Que no haya accidentados depende de tomar (ya) medidas justas que reduzcan la pérdida de empleos y habiliten nuevos puestos y perfiles profesionales vinculados con la economía verde. El compromiso es con el futuro de nuestras hijas e hijos y con el planeta. El momento? Ahora, sin duda. @mundiario

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