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Naturgy hace caja y liquida los restos de Fenosa en Galicia

La electricidad generada en Galicia financia la actividad cultural de la empresa en otros lugares de España, mientras cierra el Museo de Arte Contemporáneo en A Coruña.
Naturgy hace caja y liquida los restos de Fenosa en Galicia
Museo de Arte Contemporáneo de A Coruña. / Turismo de Galicia
Museo de Arte Contemporáneo de A Coruña. / Turismo de Galicia

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José Luis Méndez Romeu

José Luis Méndez Romeu

El autor, JOSÉ LUIS MÉNDEZ ROMEU, es licenciado en Pedagogía y columnista de MUNDIARIO. Exdiputado y exportavoz parlamentario del PSdeG - PSOE, fue conselleiro del Gobierno de Galicia y secretario de Estado del Gobierno de España. @mundiario

Pedro Barrié de la Maza, presidente del Banco Pastor, logró hacerse con el monopolio eléctrico en Galicia, creando Fenosa. Posteriormente crearía Astano, Pebsa y Aluminio de Galicia entre otras muchas empresas. Y la fundación que lleva su nombre, hoy casi desaparecida, pero que tuvo tiempo para construir facultades, dinamizar la cultura, otorgar becas, promover exposiciones y alcanzar un nivel de excelencia. Un legado empresarial y cultural que apenas ha tenido imitadores.

Algunas de las empresas citadas han desaparecido, Fenosa fue absorbida primero por Unión Eléctrica y luego ambas por Gas Natural que ha cambiado de nombre para evitar asociaciones con la contaminación y hoy se llama Naturgy. Por el camino la empresa hizo caja con la venta de su sede central coruñesa, hoy transformada en viviendas, eliminó empleo y abandonó Galicia.

Hoy de Fenosa quedan las centrales hidroeléctricas y los parques eólicos, es decir, la generación de negocio, pero la inversión social ha desaparecido en beneficio de otros territorios. Dicho gráficamente, la electricidad generada en Galicia financia la actividad cultural de la empresa en otros lugares de España, mientras cierra el Museo de Arte Contemporáneo en Coruña. Anteriormente había cerrado el Museo de la Electricidad.

El Museo de Arte fue cerrado en diciembre pasado tras dos décadas de fecunda actividad, con exposiciones memorables y una colección que representa la creación plástica de las tres últimas décadas. Fue creado por Julián Trincado, entonces consejero delegado de la empresa, a instancias del alcalde Francisco Vázquez, para dar continuidad a la Bienal de Arte Contemporáneo que ambas instituciones promovían. En su creación y puesta en funcionamiento, estuvieron implicados, entre otros, Luis Caruncho y Fana Quiroga, como asesor el primero y primer director el segundo. Todos comprometidos en dotar a la ciudad de un espacio de vanguardia.

Naturgy no está comprometida con la ciudad, ni con Galicia, más allá de extraer el máximo beneficio posible. Cuando tiene que hacer alguna actividad de otro tipo, elige Cataluña, o Andalucía u otros lugares, no Galicia. Feijóo transige como lo hace con otras empresas igualmente agresivas con el territorio. Baste recordar que representando Galicia el 6% de la población española y el 5% del PIB, emite el 11% de los gases contaminantes. Algo que de momento no tiene retornos apreciables para el país. No se trata de neocolonialismo sino de una herencia histórica que va siendo hora de corregir.

Naturgy abre la puerta a que si la Xunta, el Ayuntamiento o ambos, asumen un coste de dos millones de euros anuales, el Museo pueda continuar funcionando. Como suele ocurrir ambas instituciones carecen de una visión común de lo que debe hacerse, de los objetivos y del modelo que convendría seguir. De momento, tras diez meses, ni hay decisiones ni planteamientos claros. Aparentemente no están dispuestas a reunir esa cantidad.

Paralelamente Naturgy hace planes para modificar el espacio, arrendarlo o extraerle otras rentas. Algo que, subrayemoslo, necesitaría la preceptiva licencia municipal de cambio de usos. También quiere mantener su concierto navideño, ofrecido por la Orquesta Sinfónica a cambio de una subvención, acto social de la empresa al que sólo se asiste por invitación.

Una proposición

Ante la ausencia de proyectos, adelantemos una proposición. Un acuerdo entre la Xunta, Ayuntamiento, Diputación y Abanca, bajo una fórmula legal que garantice autonomía y profesionalidad en su funcionamiento, consorcio, fundación o similar, que permitiese reunir en la misma sede los diferentes fondos de arte contemporáneo de las instituciones citadas que se encuentren en la ciudad, promover un programa de exposiciones similar al que mantenía hasta ahora el museo, así como la actividad cultural y divulgativa que venía realizando.

Las razones son claras. El compromiso de la Xunta con la ciudad coruñesa en asuntos culturales es mínimo, como hasta el director de la Orquesta Sinfónica ha tenido que denunciar. La Diputación no debería de estar ausente de una iniciativa que puede además generar actividad expositiva en varios municipios de la provincia. Y Abanca mantiene en la ciudad una parte de su colección de arte, independiente de la que exhibe permanentemente en Vigo, pues una y otra tiene orígenes en las respectivas cajas de ahorro.

Quizás la cifra de dos millones por el arrendamiento o cesión que demanda Naturgy, sea excesiva, en todo caso podrá discutirse. Pero el funcionamiento propuesto exigirá al menos millón y medio o dos millones adicionales anuales. Tras una década de retroceso de la ciudad en todos lo que depende de las instituciones, es momento de volver a donde nos corresponde. Y si alguien no lo entiende, que visite Málaga, una ciudad reinventada en pocos años, con una fuerte apuesta por los museos y la cultura. @mundiario