El mayor accionista de Dia es imputado por la quiebra de una firma española

Mijail Fridman, empresario ruso. / Twitter
Mijail Fridman, empresario ruso. / Twitter
Mijail Fridman habría forzado la bancarrota de Zed WorldWide para luego adquirirla a un precio bastante por debajo de lo que pedía el mercado.
El mayor accionista de Dia es imputado por la quiebra de una firma española

Manuel García-Castellón ha imputado a Mijail Fridman este miércoles. Fridman es un empresario ruso y el máximo accionista de Día, y ha sido citado a declarar ante la Audiencia Nacional el 12 de septiembre por la quiebra de Zed WorldWide, compañía española de videojuegos. La Fiscalía Anticorrupción ha concluido que el magnate hizo uso de su privilegiada posición en la firma para llevarla a la ruina y comprarla posteriormente por 20 millones de euros, un precio que estaba muy por debajo de lo que solicitaba el mercado.

José Grinda, fiscal a cargo de esta carpeta, explica que Fridman llevó a cabo una estrategia con la que bloqueó tanto institucional como económicamente a la firma española para luego poder absorverla. Grinda piensa que en estas maniobras se llevaron a cabo delitos de maquinación a fin de modificar los precios, administración fraudulenta, insolvencia punible y corrupción en los negocios, le cita El País.

Desde el despacho de Fridman se han rechazado casi en el acto las imputaciones que ha emitido el fiscal Grinda. "Aún no hemos recibido ninguna notificación legal sobre este asunto. Las acusaciones, tal como las entendemos actualmente, parecen ser el producto de una teoría de la conspiración inventada por el señor Dolset y sus asociados, de quienes se ha comprobado en asuntos relacionados que han aportado pruebas falsas y engañosas", explicó un portavoz. "Cualquier acusación que implique a Mikhail Fridman en cualquier tipo de actividad ilegal con respecto a las empresas del Grupo Zed es totalmente falsa y confiamos en que las autoridades españolas -una vez examinado el caso- estarán de acuerdo con nosotros", prosiguió.

Los accionistas rusos iniciaron su participación en Zed en 2008. Aquello permitió a la empresa de Pérez Dolset jugar con el aumento de su cifra de negocio al punto de que entre 2009 y 2013 hasta un 43% de los ingresos de la empresa venía del holding propiedad de Fridman. Zed inició su expansión cuando empezó a cotizar en Bolsa en Estados Unidos. Ahí tuvo que adquirir un crédito sindicado de hasta 140 millones en diciembre de 2013 con una batería de bancos encabezada por el ING. Dentro de los prestamistas estaba el Ámsterdam Trade Bank NV, filial neerlandesa de Alfa Bank, grupo perteneciente precisamente a Fridman desde 2001, cuando inyectó al crédito una suma de 18,6 millones.

De esta forma, el empresario se garantizó para sí mismo una "posición dominante" y de "privilegio" en Zed, ya que era parte de los accionistas y a la vez era uno de los grandes acreedores de la empresa. Grida considera que los socios rusos iniciaron "acción de presión" y "ahogo económico definitivo" contra la firma, aprovechándose de un "estrategia ilegal de interrupción de pago de dividendos” de las filiales de Rusia que llevó a una "falta total de liquidez" de Zed, llevando todo a la quiebra absoluta.

La Fiscalía revela también prácticas "de modificaciones agresivas e injustificadas de contratos" por parte de Fridman y las firmas que posee, así como el pago de "comisiones ilegales" que terminaron por condicionar el capital de Zed, todo con la idea de favorecer sus propios intereses. "Este proceso de favorecimiento culminó con una oferta de compra, fechada en octubre de 2016, por un importe de 20 millones de euros, muy por debajo del que era su valor cuando comenzaron las maniobras de paralización y bloqueo, controladas por Mijaíl Fridman", explica Grida en su dictamen compuesto de 23 folios. La oferta se presentó de la mano con Vage Engibaryan, un inversor ruso asociado a Fridman, así como por el Grupo Planeta.

El Ministerio Público considera así que Fridman jugó un "papel fundamental" en las maniobras hechas para hacerse con Zed WorldWide mediante una bancarrota provocada deliberadamente y basa su informe en las declaraciones de Anton Kudryashov, subordinado de Fridman, a las autoridades estadounidenses en una auditoría forence que hizo la firma PriceWaterhouseCoopers en 2013, prosigue El País.

En noviembre de 2017, meses después de que se hiciera pública la Operación Hanta por la que se detuvo al dueño de Zed, Javier Pérez Dolset, el empresario ruso envió un texto a los fiscales en el que él solo se desmarcaba de toda responsabilidad en las decisiones empresariales que llevaron a Zed a su insolvencia y posterior investigación.

No obstante, un informe reciente de la Policía cuestiona esta versión gracias a un detallado análisis de cómo funcionaban las empresas y de mensajes interceptados desde WhatsApp y correos electrónicos enviados y recibidos entre los implicados, en los que se hace ver cómo Fridman tiene "el poder fáctico y directo" sobre los directivos y las decisiones que adoptaron para cargarse el patrimonio de Zed.

Grida, por último, pide la declaración de Edwin Harland, quien lideró la auditoría forense hecha a Zed. Harland, eso sí, declarará como testigo. @mundiario

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