Miradas al espejo chipriota: Malta y Lituania, ¿los siguientes países en caer?

El “milagro” económico de la última década en varios países de la Unión Europea, entre ellos España, se ha basado en débiles cimientos y se está iniciando un efecto boomerang de incierto final.
Miradas al espejo chipriota: Malta y Lituania, ¿los siguientes países en caer?

Mapa de Chipre.

Después de sufrir el terremoto mediático que provocó un “corralito” en la Unión Europea del siglo XXI, podemos analizar los motivos y tratar de blindarnos ante nuevos desastres similares. Entre 2000 y 2008 Chipre tuvo un fuerte desarrollo del sector servicios e inmobiliario, acompañada por una entrada masiva de capitales rusos con una calurosa acogida por parte de la hacienda chipriota; todo esto provocó un crecimiento económico basado en futuros, hipotecas y que aparentemente no tendría fin. ¿Les suena esta historia?

Decía hace unos días en otro artículo publicado en MUNDIARIO que nadie está considerando una característica que se repite en todos estos países: la dependencia energética del exterior. El “milagro” económico de la última década se ha basado en débiles cimientos y se está iniciando un efecto boomerang de incierto final. El crecimiento económico debe ser sostenido y sostenible, con un imprescindible equilibro entre los sectores primario, secundario y terciario.

Todos los países intervenidos hasta ahora tienen una característica común, la dependencia energética del exterior y la escasez de recursos energéticos. La importación de energía supone una desventaja competitiva con los países del entorno y los países afectados por este problema deben apostar por las energías propias, aún siendo más caras que las de importación. Cuando invertimos en nuestras energías el coste del kWh es más elevado, pero se invierte dentro de nuestras fronteras, se crean puestos de trabajo nacionales y desarrollamos sinergias positivas como la internacionalización de empresas, la I+D ó la mejora de las vías de comunicación interiores.

De los diez países con menores recursos energéticos los que han apostado más decididamente por las renovables son España, Portugal y Lituania; Italia y Grecia se situarían en un punto intermedio mientras que el resto (Chipre, Malta, Luxemburgo, Irlanda y Bélgica) tienen un aporte de renovables por debajo del 5%. El caso de Lituania es especial porque apostando por las renovables este país se centró casi exclusivamente en la biomasa, y no existe apenas diversificación.

Es muy difícil aventurar el futuro en una economía revuelta, pero todo parece que los países más expuestos a la siguiente oleada de intervenciones son los que menos se han preocupado de su estructura energética. Luxemburgo y Bélgica tienen una economía más estable; Irlanda ya ha sido rescatada y no esperamos nuevas embestidas de la crisis por el momento mientras que Malta y Lituania parecen los más débiles. Malta no ha hecho esfuerzo alguno para fomentar las fuentes renovables apostando deliberadamente por la importación (al igual que Chipre) mientras que Lituania se ha centrado exclusivamente en la biomasa, desechando en la práctica otras opciones como la energía solar, la geotérmica, la eólica o la hidráulica.

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