México sigue sin alcanzar los objetivos para los cuales firmó el TLCAN
El Banco Interamericano de Desarrollo, no obstante, avisa que es el único país latinoamericano que es más competitivo en comercio internacional en relación a 2010.
México defiende con garras y dientes el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ese acuerdo comercial que lo ata a Estados Unidos y Canadá y que es hoy por hoy el más grande de su tipo a nivel mundial. No obstante, lo cierto es que el pacto está muy lejos de cumplir los objetivos para los que los mexicanos lo firmaron. Y es que la renta per cápita mexicana se ha quedado a distancia respecto de la de los otros dos socios, el sur del país sigue ajeno al comercio internacional y tampoco ha hecho salir a millones de personas de su condición de pobreza extrema. Con todo y esos incisos negativos, el acuerdo ha ayudado a México a depender cada vez menos de las materias primas y de la producción de petróleo y ha encumbrado al sector manufacturero que apunta a terminar el presente año en niveles nunca vistos.
Así, a día de hoy la de México es la única economía en toda América Latina y el Caribe que ha aumentado su competitividad exterior entre 2010 y 2015, según reza un informe emitido por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como parte de su Monitor de Comercio Exterior 2017. Esta precipitación llevó también a un aumento del 7% en las exportaciones, con lo que es el líder total en ventas al exterior gracias a un 40% del gran total. En cinco años, el valor total de los productos que viajaron de México a otros países subió en un 30%, un porcentaje que contrasta fuertemente con la contracción del 11% en toda Latinoamérica.
El banco explica que la región sufrió de un retroceso en sus niveles de competitividad del que no hay excepciones salvo "los productos primarios agropecuarios". La pérdida más grande fue de -1,3% y fue detectada en las manufacturas de origen industrial, que es cabalmente el punto fuerte de México. El BID no contó al país latinoamericano en este cálculo y por ello la competitividad exterior de Centro y Sudamérica así como del Caribe cae en un 6,3%. Eso explica que la cuota total de exportaciones a nivel mundial incluya solo un 6,07% provenientes de la región, cuando en 2010 era de 6,07%. La franja entre México y los demás países de la región "es evidente", según los expertos del banco.
El parteaguas de las exportaciones de la región
Las exportaciones de bienes desde América Latina y el Caribe retomaron su rumbo entre enero y junio de este año tras haber enlazado hasta 25 consecutivos de desplomes. Así, se pasó de una contracción del 3,3% en 2016 a un crecimiento de hasta el 13,2% en el primer semestre del año en curso, eso en términos nominales. Hablando de números reales, el dato es de un 3%, aunque eso sigue muy lejos del ritmo de expansión a nivel mundial. Las exportaciones de servicio crecieron a un ritmo que alcanzó casi el 10%, dejando atrás los problemas detectados el año pasado.
Pese a que los números invitan al optimismo, tampoco es tiempo de precipitarse, pues la mejoría encuentra parte de su justificación en el aumento del 9,8% en los precios de los productos que vende Latinoamérica. Depender tanto de ese factor puede salirle caro a los países. Los responsables del proyecto advierten que la dependencia de las materias primas ha quedado atrás, por lo que "esos precios están bajando y los volúmenes de ventas se han planchado. El impulso por precios no tiene solidez y cuando cambian los términos se ponen en evidencia las fallas endémicas" de las economías más fuertes de la región.
"América Latina y el Caribe se benefició del aumento de los precios del petróleo y de los productos básicos minerales, pero permaneció alejada de los polos más dinámicos del comercio real global", explica el documento. La subida de precio de las materias primas, con todo y que ha dado un empujón a los países latinoamericanos en el ranking del comercio mundial no ha bastado para "recuperar los déficits acumulados en cuatro años de contracción continua", como alusión a la superación de la crisis global. Ese período de crisis hizo que las commodities vieran sus precios desplomarse en los mercados internacionales y fue América Latina la que tuvo que hacerle frente al desenlace de ello.
Toda vez se haya superado la contracción comercial más pronunciada de los últimos años, la entidad con sede en Washington estima que los países latinoamericanos tienen enfrente un escenario "menos propicio" que el que tenían justo antes del estallido de la crisis financiera mundial. "El agotamiento del auge de los productos primarios que sostuvo por más de una década la demanda externa y las fallas endémicas de competitividad, que derivaron en una erosión de las cuotas de los mercados regionales y globales, señalan la urgencia de implementar políticas de estímulo a la productividad orientadas a mejorar el posicionamiento competitivo de la región en los mercados internacionales", cita El País al texto en cuestión.
La marca del comercio electrónico
Y a todo esto, con la popularización del proteccionismo comercial y a la vista de los pobres números de competitividad, el comercio electrónico podría resultar siendo un bálsamo para esost países. Con todo y que en América Latina esta modalidad todavía no está tan extendido, su crecimiento en años recientes sí que ha sido "sustancial", pues las ventas de empresa directamente a consumidor movieron hasta 47.000 millones de dólares en 2015, último año para el que hay estadísticas en el BID, es decir, un 24% más que en 2014.
No obstante, advierte el Monitor, a fin de que la región pueda expandir su participación en este tipo de comercio, debe superar varios obstáculos. El primero de esos trabes son los tradicionales al comercio, "cuya incidencia es proporcionalmente más costosa para los operadores de la nueva economía" y los límites intrínsecos que tiene esta modalidad. "El marco normativo de la región es relativamente incompleto y fragmentado, y hay amplios márgenes de reformas a disposición de los Gobierno", cierra el estudio. @mundiario