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Los mercados occidentales cierran con ganancias mientras observan el caos creciente en EE UU

El foco mundial se ha extrapolado ligeramente del conflicto geopolítico de Washington con Pekín a la tensión interna de la potencia norteamericana.
Los mercados occidentales cierran con ganancias mientras observan el caos creciente en EE UU
Dos agentes bursátiles observan la evolución de las acciones en Wall Street, EE UU / elcomercio.com
Dos agentes bursátiles observan la evolución de las acciones en Wall Street, EE UU / elcomercio.com

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Ricardo Serrano

Ricardo Serrano

El autor, RICARDO SERRANO, colaborador de MUNDIARIO, es un periodista venezolano especializado en política y economía con experiencia en diversos periódicos de Venezuela y un portal web de Argentina. @mundiario

La anarquía y el caos social se han apoderado de la primera economía y el país más poderoso del mundo. Estados Unidos no solo pasa por una crisis económica, laboral, sanitaria y migratoria, sino también por una crisis social que, ya agravada por el impacto de la pandemia de coronavirus, ahora ha detonado un foco de inestabilidad e ingobernabilidad derivada del malestar civil por el homicidio de un joven afroamericano, George Floyd, que se ha convertido en un mártir y en la figura simbólica de un movimiento social, el de la defensa de los derechos de los negros y la lucha contra el racismo (que aún existe en EE UU), que también podría mutar hacia una fuerza política que ponga en riesgo la ya convulsionada estabilidad de Trump en el poder en pleno año electoral.

Como era de esperarse, los mercados han reaccionado al que en este momento es el mayor foco de inestabilidad y conflictividad social del mundo, pero no entre la misma población civil, sino de los propios estadounidenses contra el Gobierno y el Estado norteamericano.


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El país de las barras y las estrellas es una olla de presión y Wall Street, el mayor aliado de las Bolsas europeas y a la vez el principal motor de circulación de los flujos de capitales que controlan la economía mundial, en estos difíciles meses marcados por la crisis del coronavirus, podría empezar a ser un ancla para el acelerado ascenso de las ganancias de las Bolsas del viejo continente, motivadas por la recuperación de las empresas ante la progresiva desescalada del confinamiento en camino a la normalización de la vida en un continente que desde hace semanas ya no es el epicentro global de la pandemia.  

Mientras la Unión Europea busca la tan ansiada estabilidad económica después de tres meses de destrucción de la actividad comercial y laboral, auge del desempleo y desmesurados gastos sin contención de la deuda a largo plazo, todo ello bajo el esquema de un gran plan de reconstrucción, al otro lado del Atlántico continúa la amenaza de una guerra comercial que sería devastadora, aunado al doble flanco que enfrenta la Casa Blanca con su tensión frente a China y la escalada de una aparente anomia doméstica en la que sociedad civil se ha rebelado contra el sistema establecido en la evidente élite social y clasista que es EE UU.

Los graves disturbios provocados por la cuestión racial en esa perenne burbuja de retraso social y cultural por el peligroso paradigma de la supremacía blanca bajo un notorio sesgo humano, no hace sino inducir más tensión a un conflicto que podría derivar en una guerra civil si el presidente norteamericano, Donald Trump, no deja de echar más leña al fuego en su arriesgada conducta de omisión y represión política a la grave crisis social que tiene ante sus ojos.

Pese a esa incendiaria situación, los parqués europeos consiguen mantener una racha que, en el caso del Ibex, lo ha llevado a los niveles previos a la declaración del estado de alarma. Es decir, el mercado y las empresas en España ganan y captan más capitales a medida que los flujos se redireccionan a las inversiones bajo la expectativa positiva de la recuperación del empleo, el consumo, la oferta y la demanda en un país que poco a poco retoma su ¿nueva normalidad’. En otro gran día, el selectivo español se ha apuntado un 2,59%, alcanza los 7.400 puntos y ya avanza un 11% en las últimas dos semanas. De diez sesiones, ha acabado nueve en verde.

La remontada es un hecho, pero los riesgos continúan. El foco mundial se ha extrapolado ligeramente del conflicto geopolítico de Washington con Pekín y su retórica amenazante de desplazar a Hong Kong como centro financiero mundial, para centrarse ahora en el hervidero que son las calles de al menos 40 de los 50 estados de la Unión norteamericana. Ahora con la atención puesta en Estados Unidos. Más allá de otro capítulo de las tensiones comerciales con China, recrudecidas a raíz del estatus de Hong Kong y que podrían suponer la paralización de la compra de soja estadounidense por parte del gigante asiático, preocupa el creciente descontrol, con disturbios en grandes ciudades del país norteamericano tras la muerte de George Floyd a manos de la Policía en Minneapolis, estado de Minnesota.

La tensión crece y los grandes tenedores de capital en EE UU, así como los inversores de las grandes transnacionales que concentran el monopolio mundial del dinero, el consumo y la influencia de la industria en la vida social a nivel global, pues si la actividad económica en el país sigue cayendo por la combinación letal de la pandemia de coronavirus con la ola de protestas anti-racismo, decidirán refugiarse en instrumentos seguros en los bonos del Tesoro, el dólar o las acciones de las Bolsas de Europa, que registran números verdes a medida que avanza la normalización de la vida económica y social al otro lado del Atlántico.

Trump amenaza con enviar al Ejército a reprimir las protestas, que se suceden cada noche en un ambiente que no solo amenaza la frágil recuperación económica, sino que podría producir una nueva oleada de contagios. La cercanía de los manifestantes y grupos agitadores a la Casa Blanca deja entrever un peligroso escenario de confrontación entre el Gobierno y la población, un coctel explosivo que podría sumir a EE UU en una espiral de crisis multidimensional entre los factores pandemia, recesión, desempleo, protestas y represión.

La Bolsa de Nueva York, que este lunes ya se descolgó de la tendencia general al cerrar con ligeras ganancias, avanza prácticamente plana. El Dow Jones ha cerrado con apenas un +0,51%, insuficiente para ver una estabilidad real en la economía y las empresas del país. Mientras, las europeas han vuelto a cosechar importantes subidas. El Ibex se ha revalorizado un 2,59% y alcanza los 7.408,1 puntos, después de superar los 7.200 en la jornada anterior. El selectivo español está en máximos de marzo en un ambiente de creciente optimismo sobre la desescalada, solo empañado por la incertidumbre que llega desde Estados Unidos.

En otras latitudes de la eurozona, la Bolsa de Fráncfort (Alemania) ha recuperado las pérdidas por el festivo de la jornada anterior y destaca con un alza del 3,75%, gracias al paquete de incentivos fiscales que ultima el Gobierno de Angela Merkel. Solo Londres (Reino Unido) se ha quedado rezagado, y no ha podido superar el 1% de ganancias.

El mundo observa el impacto que tendrá la inevitable caída económica y política del liderazgo de EE UU en el mundo a causa del estado de caos en que se encuentra sumida la mayor potencia mundial debido al virus de la Covid-19 y al virus del racismo. @mundiario