El mercado laboral pierde dinamismo por el envejecimiento de la población
El envejecimiento progresivo de la población está teniendo un impacto notable en el mercado laboral, reduciendo la movilidad de los trabajadores y dificultando la entrada de los jóvenes en el empleo, según un informe publicado recientemente por el Banco de España. Este fenómeno, alimentado por el aumento de la esperanza de vida, no solo está prolongando la estancia de los empleados en sus puestos de trabajo, sino que también está reduciendo el dinamismo económico necesario para enfrentar las transiciones digital y ecológica que exige el contexto actual.
El análisis, llevado a cabo por Brindusa Anghel y Sergio Puente, expertos del Banco de España, destaca que la reducción en los flujos laborales —que incluyen entradas, salidas y cambios de empleo— está directamente relacionada con el envejecimiento de la fuerza laboral. "En las últimas décadas, el proceso de envejecimiento de la población española habría contribuido de forma notable a reducir el dinamismo de las tasas de entrada y salida del empleo", señala el informe.
Este estancamiento tiene repercusiones más allá del mercado laboral. La disminución de la movilidad laboral está obstaculizando la reasignación de empleo entre sectores y ocupaciones, un proceso vital en un contexto de rápidos cambios tecnológicos y de la necesaria transición hacia una economía más sostenible. Sin esta capacidad de adaptación, la productividad agregada del país podría verse seriamente comprometida.
El “tapón generacional”
Uno de los aspectos más preocupantes que destaca el informe es el "tapón generacional" que se está creando. Los jóvenes encuentran cada vez más difícil acceder al mercado laboral o progresar en él, mientras que los trabajadores de mayor edad, especialmente aquellos entre 45 y 54 años, ocupan un espacio creciente. En 2022, el porcentaje de trabajadores menores de 35 años había caído al 28,6%, comparado con el 46,3% de 2005. En contraste, los empleados de 45 años o más ya representan el 45% de la fuerza laboral.
A pesar de esta situación, los jóvenes siguen mostrando mayores tasas de movilidad dentro del mercado laboral, principalmente debido a la precariedad y temporalidad de sus contratos. Esta rotación, aunque refleja en parte la inestabilidad de sus empleos, también sugiere un mayor dinamismo intrínseco en este grupo etario.
El informe subraya que, si no se implementan medidas correctoras, este envejecimiento de la población trabajadora continuará reduciendo la movilidad laboral, afectando negativamente la capacidad del país para adaptarse a los desafíos económicos futuros. La falta de movilidad no solo limita las oportunidades de empleo para los jóvenes, sino que también obstaculiza los procesos de reciclaje profesional necesarios para la transición a una economía más digital y verde. @mundiario