Menos estímulos y tipos de interés más altos irán marcando la economía

El libro Cómo salir de esta (II), a la venta en El Corte Inglés. / Mundiario
El libro Cómo salir de esta (II), a la venta en El Corte Inglés. / Mundiario
El bono alemán –toda una referencia al considerarse el refugio europeo más seguro para el capital– vuelve a cotizar en positivo y marca el fin de la era de los tipos negativos.
Menos estímulos y tipos de interés más altos irán marcando la economía

Los indicios de que Europa se encamina a la contención de los estímulos y a una subida de los tipos de interés se suceden. De hecho, el bono alemán –toda una referencia al considerarse el refugio europeo más seguro para el capital– vuelve a cotizar en positivo y marca el fin de la era de los tipos negativos.

La deuda a 10 años deja, por tanto, los números rojos por primera vez en 30 meses, ante las expectativas de una mayor intervención de los bancos centrales –léase Banco Central Europeo (BCE) y Reserva Federal, pero también Banco de Inglaterra–, al objeto de contener la subida de la inflación, especialmente fuerte en España.

La situación era la contraria desde mayo de 2019, cuando los prestamistas se vieron abocados a tener pagar por dejar su dinero en varios estados europeos, empezando por Alemania. Incluso en España, que en diciembre de 2020 colocó 921 millones  de euros en obligaciones a 10 años con un interés marginal del -0,016%.

Diferencias entre las dos últimas grandes crisis

La situación actual no es la misma que en 2008, pero tampoco está exenta de dificultades. En la crisis anterior, la de 2008, España adoptó severas medidas de austeridad, a pesar de tener un desempleo elevado. Pero no lo hizo por voluntad propia, sino bajo presión. Se encontró sin capacidad de refinanciar su deuda y se vio obligada a recortar su gasto y a subir los impuestos. Ante la imposibilidad de un cambio inmediato del modelo productivo, la devaluación interna perfiló la salida de aquella crisis.

En la actual crisis, en 2020, el PIB cayó un 10,8% y la deuda pública cerró en los 1,311 billones de euros, una cantidad equivalente al 117,1% del PIB. A su vez, España terminó 2020 con el déficit más elevado de la UE, un 10,97% del PIB. La crisis del empleo tras un año de pandemia trajo consigo 438.617 empleos menos y 401.328 parados más.

Déficit y deuda

España estuvo una década bajo el procedimiento de déficit excesivo de la UE tras disparar las cifras de déficit y deuda durante la crisis financiera. Los años de ajuste no fueron suficientes para reducir los desequilibrios y fortalecer la economía. En 2019, tras cinco ejercicios de crecimiento seguidos, persistían ciertos legados negativos estructurales que arrastraron el déficit hasta el 2,9%, superior en términos absolutos y relativos al del año anterior, lo que alzó la deuda acumulada hasta el 95,5% del PIB y llevó a incumplir de nuevo la senda de consolidación fiscal comprometida con Bruselas. 

Ya en 2021, la deuda del conjunto de las administraciones públicas subió en el segundo trimestre hasta el máximo histórico de 1,42 billones de euros, situándose en el 122,8% del PIB, por lo que su aumento en términos relativos fue del 2,26% respecto al trimestre anterior, según los datos del Banco de España. En tasa interanual se incrementó un 10,35% respecto al mismo trimestre de 2020, con 133.661 millones más, como consecuencia de la crisis de coronavirus, que recortó los ingresos y disparó los gastos para financiar las medidas de apoyo aprobadas.

A su vez, el déficit público español en 2020 se aproximó al peor dato de 2009 cuando, tras la caída de Lehman Brothers y el comienzo de la crisis financiera, el Gobierno de Zapatero decidió aplicar el Plan español para el estímulo de la Economía y el Empleo –Plan E– que elevó el déficit público hasta el 11,3%, o al peor dato de 2012 cuando, tras el recate financiero que se produjo durante el gobierno de Rajoy, el déficit llegó a alcanzar el 10,7% del PIB.

De lo que no hay parangón es del stock de deuda pública. En 2009, tras experimentar una subida de 13,6 puntos con respecto al año inmediatamente anterior, alcanzó los 569.535 millones de euros, un 53,3% del PIB. Tan solo tres años más tarde, España estaba entre los países con más deuda del mundo, 889.909 millones de euros, un 86,3% del PIB. Es decir, en un trienio, cada español pasó de deber 8.423€ a más del doble, 19.045€, una factura que en junio de 2021 escaló hasta los 29.926€, tres mil euros más que el salario medio anual, un 122% del PIB, lo que en términos absolutos significa 1,42 billones (con b) de euros.

Factura muy elevada en déficit y en deuda

Todo ello explica que las políticas de mantenimiento del Estado de bienestar se salden con una factura muy elevada, tanto en déficit público como en deuda pública. En realidad, España ya había llegado a la pandemia con niveles altos de déficit y deuda, por lo que no tuvo tanto margen como otros países para desplegar sus políticas de gasto en relación con el PIB. 

"Es evidente que España necesita reindustrializarse, al tiempo que resuelve sus desequilibrios en deuda pública, déficit público y un mercado laboral sujeto a diferentes velocidades", concluye el libro Cómo salir de esta (II), de Mundiediciones. @J_L_Gomez

Menos estímulos y tipos de interés más altos irán marcando la economía
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