Media hora antes del colapso: las claves ocultas del gran apagón en la Península
El gran apagón que afectó a España, Portugal y el sur de Francia el pasado 28 de abril a las 12:33 no fue un rayo en cielo despejado. Las redes eléctricas europeas —las mismas que ahora intentan reconstruir lo sucedido— detectaron dos oscilaciones importantes apenas media hora antes del colapso. Lo alarmante no es solo el apagón en sí, sino la aparente ceguera del sistema para interpretar sus propios signos vitales.
Las oscilaciones registradas por ENTSO-E entre las 12:03 y las 12:07, y de nuevo entre las 12:19 y las 12:21, ocurrieron en la zona síncrona de Europa continental. En otras palabras: el corazón eléctrico de Europa sufrió dos arritmias antes del infarto. Sin embargo, a las 12:32:57 —segundos antes del apagón— el sistema parecía en perfecto estado. Una aparente normalidad que no logró anticipar lo que vendría después: el disparo repentino de generación en el sur de España, por más de 2.200 megavatios, en apenas 20 segundos.
Que el sistema no reaccionara con mecanismos de compensación ante semejante pérdida es, en sí mismo, una segunda falla. ¿Dónde estaban los automatismos que deben proteger el equilibrio de la red? ¿Por qué no se activaron las reservas estratégicas, los ajustes instantáneos? Las respuestas, de momento, no aparecen en el comunicado oficial.
No fue una anomalía aislada
La investigación abierta por ENTSO-E será larga: primero un informe fáctico, luego otro con recomendaciones. Nada se sabrá de forma concluyente antes de medio año. Pero no hace falta esperar para señalar que el sistema eléctrico europeo —con toda su complejidad técnica y su retórica de resiliencia— falló en su misión más básica: mantener el suministro.
Este apagón no fue solo un problema ibérico, ni tampoco una anomalía aislada. Apenas el año pasado, varios países de los Balcanes Occidentales vivieron otro incidente grave, aunque menos severo. Allí, la causa fue más prosaica: árboles sin podar. Pero la conclusión es la misma: el sistema eléctrico europeo tiene puntos ciegos. Ya sea una rama que se entromete en una línea o una oscilación mal interpretada, los avisos están ahí. Lo que falta es voluntad para leerlos y prevenir el desastre.
El apagón del 28 de abril debe dejar de ser visto como un accidente y empezar a verse como una señal. Porque en un continente que apuesta por la electrificación masiva, no podemos permitirnos que una simple oscilación sea la antesala del caos. @mundiario