Sin más ajustes España no cumplirá el objetivo de déficit del 4,25%

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Los Presupuestos Generales del Estado reflejan, en definitiva, un optimismo excesivo en muchas de sus previsiones y aportan poca consistencia a las bases del anunciado crecimiento.

Sin más ajustes España no cumplirá el objetivo de déficit del 4,25%

Las previsiones macroeconómicas -poco o nada realistas- del Gobierno de España no solo no coinciden con las de la Comisión Europea, ni siquiera casan con las del Banco de España. Veamos algunas claves:

> Empleo. Con Mariano Rajoy en el poder se habrán destruido al final de su legislatura unos 400.000 empleos. Si baja un poco el número de parados, para acabar por encima de los 5 millones, es porque la población activa ha descendido en más de 600.000 personas, sumando la vuelta de los inmigrantes a sus países y la salida de los nuevos emigrantes españoles, en su mayoría jóvenes.

> Déficit. El tope del 4,25% frena los planes de recuperación del crecimiento y sitúa el objetivo de cumplimiento en un escensario incierto, máxime si se tiene en cuenta que el objetivo de crecimiento del 2% parece muy aventurado por la contracción de la eurozona en sus países más importantes: Alemania, Francia e Italia, es decir, los principales clientes de España. Y si no hay ese crecimiento, los presupuestos de ingresos fiscales se vendrán abajo.

> Endeudamiento. A pesar de los recortes, la deuda sube como la espuma, señal de que los ingresos fiscales no funcionan con las alegrías que pregona el ministro Cristóbal Montoro. A ello se suma el endeudamiento elevado de familias y empresas, que lleva asociado un estancamiento de la renta de las familias, que no incentiva el consumo.

> Intereses. Para remunerar la deuda pública creciente, el Estado presupuesta unos 35.000 millones de euros, la principal partida de gasto. El único dato positivo es la caída de la prima de riesgo, gracias a la política del Banco Central Europeo, que teme la combinación de estancamiento y la cercanía de la deflación.

> Crecimiento. Parece improbable, por tanto, el crecimiento del 2%, del mismo modo que un crecimiento de la recaudación del 5,4%, porcentaje equivalente a unos 10.000 millones de euros. No está claro cómo se conseguirá el objetivo de déficit público pero sí se sabe que la deuda sigue creciendo.

> Conclusión. Sin reducciones de gasto -y en ausencia de un plan de choque capaz de incentivar el crecimientio-, será imposible alcanzar el déficit público que impone Bruselas. Los Presupuestos Generales del Estado reflejan, en definitiva, un optimismo excesivo en muchas de sus previsiones y aportan poca consistencia a las bases del anunciado crecimiento.

Sin más ajustes España no cumplirá el objetivo de déficit del 4,25%
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