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Manual de primeros auxilios para el que no pueda pagar su crédito

Existen varias soluciones que se pueden aplicar para evitar las sanciones por el impago de uno o más préstamos.
Manual de primeros auxilios para el que no pueda pagar su crédito
Cómo evitar un impago. / Pixabay
Cómo evitar un impago. / Pixabay

HelpMyCash

Redacción de HelpMyCash.com

Según el Banco de España, la morosidad en los préstamos para consumo creció algo más de un 12% en el segundo trimestre de 2019 respecto al mismo período del año anterior (del 4,70% al 5,30%). Esto nos indica que ahora hay más gente que tiene problemas para pagar las cuotas de sus créditos, ya sea por su peor situación económica o por sobreendeudamiento. Si nos contamos entre esas personas que no pueden hacer frente a sus mensualidades, desde el comparador financiero HelpMyCash.com han elaborado una lista de consejos que podemos seguir para evitar la demora y las sanciones económicas que esta implica. 

Paso 1: negociar con la financiera

En caso de prever que tendremos problemas para pagar las cuotas, es muy importante no dejar pasar el tiempo y contactar de inmediato con la entidad prestamista. De esta manera, podremos intentar negociar alguna solución para que el impago no se produzca y para que no se nos apliquen sanciones por la demora: cobro de comisiones e intereses extra, inclusión en ficheros de morosidad, solicitud de embargo de nuestros bienes…

Dicho impago se puede evitar de varias maneras mediante la modificación de nuestro préstamo. Una de ellas puede ser acordar un período de carencia para no pagar las cuotas durante un tiempo (total) o para abonar únicamente la parte de los intereses (parcial). Y otra puede ser alargar el plazo de devolución para que las mensualidades tengan un importe menor y más asequible. 

Ambas opciones, eso sí, nos harán pagar más intereses a la larga y pueden tener asociada una comisión por la modificación del contrato. De todos modos, con ellas podemos rebajar lo que pagamos cada mes por el crédito para evitar que se produzca una demora, así que nos pueden venir bien aunque el coste total del préstamo aumente.

Paso 2: intentar refinanciar con otra entidad

Si nuestro prestamista se niega a aplicar cualquiera de estas soluciones, el siguiente paso será buscar a financieras que estén dispuestas a concedernos un préstamo con unas cuotas más asequibles para cancelar el que tenemos. No obstante, es muy probable que no encontremos a ningún banco tradicional que apruebe esta operación, así que seguramente tendremos que recurrir a compañías alternativas que nos ofrecerán unas peores condiciones: intereses más altos, más comisiones, etc.

En estos casos, si contamos con un inmueble en propiedad y sin cargas, podemos recurrir a los préstamos con garantía hipotecaria que dan empresas como Suitaprest. Con ellas, generalmente podremos conseguir entre 5.000 y 300.000 euros a devolver en unos 15 o 20 años como máximo. En cambio, si no disponemos de propiedades, deberemos pedir créditos personales a financieras que concedan reunificaciones de deudas. Es preferible evitar a las compañías de préstamos rápidos, pues cobran unos intereses muy elevados que podrían provocarnos un sobreendeudamiento.

Paso 3: Ley de Segunda Oportunidad

Y si todo lo anterior falla, el último recurso es acogerse a la llamada Ley de Segunda Oportunidad. Esta nos permite contar con un mediador concursal que se encargará de proponer un plan de reestructuración para devolver el crédito y se lo hará llegar a nuestro acreedor. Si este no lo acepta, podemos solicitar a un juez que nos exonere de la deuda, siempre que la hayamos contraído sin mala fe (es decir, sin la intención de no saldarla).

Para poder acogerse a esta ley, eso sí, es imprescindible no contar con patrimonio con el que poder hacer frente a la deuda y haber tratado de negociar antes con el prestamista. En caso de reunir estos requisitos, podemos solicitar adherirnos a sus medidas ante el notario de nuestra localidad. @mundiario