El malestar social se dispara en España, donde se abre paso la necesidad de un pacto de Estado

Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo. / Mundiario
Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo. / Mundiario
Hay crisis y problemas en todo el mundo tras la pandemia y la guerra, pero en España son mucho más graves. Tanto es así que su economía no ha recuperado el nivel de 2019 y a este paso, viendo cómo está la calle, aún puede ir a peor.
El malestar social se dispara en España, donde se abre paso la necesidad de un pacto de Estado

Si siempre son alarmantes las noticias de la crisis, ahora que son varios los sectores muy golpeados por los efectos de la guerra de Ucrania y, en especial, por la subida del precio de la energía, las cosas se complican, al tiempo que el malestar social se dispara en España, donde se abre paso la necesidad de un pacto de Estado.

El conflicto más visible –la huelga de los transportistas– está enquistándose y las patronales de alimentación y fabricantes, alarmadas, piden que acabe con la “máxima urgencia”.

La situación crítica de España, por su nivel de deuda, déficit, paro, desigualdad y pobreza aconseja hacer un alto en el camino y buscar remedios no solo en clave de gobierno, sino de país. El mundo desarrollado sufre, pero no tanto como España, señal de que aquí hay cosas que no funcionan o se hacen mal.

Un contrato social que, por un lado, revitalice la capacidad de innovación de la economía y su orientación hacia la digitalización y la descarbonización y, por otro, introduzca nuevas políticas e instituciones que repartan mejor los costes de las crisis entre empresas, trabajadores y Estado, constituye una vía útil para España, como esboza del libro Laberintos de la prosperidad, de Xosé Carlos Arias y Antón Costas.

El algodón de la Bolsa y el PIB 

En un país con tantas medianas y pequeñas empresas, donde escasean las compañías cotizadas, es más difícil que la Bolsa refleje fielmente lo que pasa en la economía. Es el caso de España. Pero aún dando por válida esa premisa, tiene su importancia el hecho de que la Bolsa española, del mismo modo que su PIB, no hayan recuperado sus niveles de 2019 y que en esta tercera crisis del siglo XXI vuelvan a descarrilar. Lo que sucede en España no se da en otros países desarrollados.

Todas las bolsas del mundo cayeron en picado con la llegada del coronavirus, pero la mayoría de las occidentales no tardaron en recuperarse del todo (EE UU) o en gran parte (Alemania, Francia); sin embargo, en España no. Y ahora que se ha desatado la guerra de Ucrania, el comportamiento de la Bolsa española –y probablemente de su PIB– vuelve a ser distinto.

En los días que van de la guerra, los mercados financieros acusaron una caída importante de inicio, tanto en las acciones como en los fondos de inversión, pero en la última semana se han recuperado. Hay grandes bolsas en América, Europa y Asia que están incluso mejor que antes de la guerra; la española no. Y, lo que es peor, hoy en día no hay ninguna bolsa grande que esté por debajo de la etapa prepandemia; la española sí.

¿Qué está pasando en España para que la crisis del coronavirus golpee más su economía y suceda lo mismo con la crisis derivada de la guerra? Las causas son múltiples y simplificarlas no aclara nada, pero en líneas generales son estructurales y tienen que ver con su modelo económico, muy dependiente del turismo y de los servicios, no todos con valor añadido.

Los países industrializados resisten mucho mejor todo tipo de crisis, lo cual se ve en la evolución de su PIB y de sus mercados financieros. La Bolsa española puede no ser un reflejo fiel de su economía, pero eso no quiere decir que pase lo mismo en otros países –EE UU, Alemania, Japón, etcétera– y en sectores avanzados como las tecnologías, como acredita el mercado Nasdaq estadounidense.

En la curva del Nasdaq la caída derivada de la pandemia se ha convertido en algo irrelevante, apenas un pequeño accidente, que ha dado paso a un tirón impresionante, hasta multiplicar por tres sus niveles en los últimos tres años. Por el contrario, el Ibex sigue por debajo de 2019. Nada de eso sucede con el Dow Jones o el S&P 500 en EE UU ni con el Euro Stoxx 50 europeo; tampoco con el DAX alemán, ni siquiera con el más modesto CAC 40 francés. En Asia también viven instalados más en la euforia que en el fracaso, como reflejan los índices del Nikkei 225 japonés o el Taiwán Weighted, que arañan el cielo de las finanzas. También Shanghái está en esa estela, aunque en menor medida. @J_L_Gomez

Una lámpara. / todolampara.com
Una lámpara. / todolampara.com

AL ALZA

La luz

Bajar los precios de la luz está complicándose, dadas las normas europeas, Sin desacoplar el precio del gas de otras energías que componen la cesta que determina el precio de la electricidad será poco menos que imposible. España, a pesar del apoyo de otros socios del sur de la UE, lo tiene difícil. Tanto la Comisión Europea como los países del norte creen que el sistema en vigor incentiva las inversiones necesarias para asegurar la descarbonización. Se trata de una lucha desigual.

A LA BAJA

La recuperación

La pandemia, la guerra y la inflación son solo algunos de los ingredientes de la nueva crisis económica, que puede lastrar la recuperación y, lo que es peor, alterar la estrategia europea con Next Generation EU. No está claro qué hará la UE para afrontar el elevado coste que entraña la guerra de Ucrania, por lo que todas las miradas de España están puestas en Bruselas. Lógico. Pero hay deberes que también pueden hacerse de puertas adentro y no se están haciendo. Ni siquiera debatiendo. @mundiario

Pedro Sánchez. / Borja Puig de la Bellacasa, de Pool Moncloa
Pedro Sánchez. / Borja Puig de la Bellacasa, de Pool Moncloa

PROTAGONISTAS

Pedro Sánchez

Presidente del Gobierno

Nadie puede negar que le ha tocado todo lo peor: una pandemia, un volcán y una guerra. Incluso un Gobierno en precario, inestable. Pero todo eso no justifica que su gestión se vuelva errática, con decisiones por momentos audaces e inesperadas.

Nadia Calviño

Vicepresidenta del Gobierno

Suele ser considerada la ministra mejor preparada del Gobierno y, sobre todo, la más conectada con Bruselas. Su gestión, por su imagen, se va salvando, pero su impronta de cara a un antes y un después de la economía española sigue lejos de verse.  

Yolanda Díaz

Vicepresidenta del Gobierno

La realidad demuestra que cuando se ocupa de sus asuntos, los estrictamente laborales, sabe desempeñar su empleo con finezza. En cambio, cuando sale del área que domina, donde está especialmente bien asesorada, ya no sucede lo mismo.

Alberto Núñez Feijóo

Futuro líder de la Oposición

Los primeros pasos que ha dado en su carrera hacia la presidencia del Gobierno le han traído más reveses que ventajas. Afrontar la compleja realidad política y económica española exige que se asesore mejor de lo que vino haciendo estos días. @mundiario

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