Los titulares de preferentes no son ni expertos ni formados ni potentados

"A los gallegos de este lado del Atlántico se nos ha helado la sonrisa. Paro, corrupción, recesión, empobrecimiento y, por encima, 'corralito'”, escribe este analista en un nuevo artículo para MUNDIARIO.
Los titulares de preferentes no son ni expertos ni formados ni potentados

El mismo día que comparecen, en la casa común de todos los gallegos, los dos máximos responsables de las cajas de ahorros gallegas hasta su nacionalización, sin atisbo de asunción de responsabilidades, uno no puede olvidar que durante un año los argentinos padecieron una total indisponibilidad de sus depósitos bancarios, lo que fue conocido como el “corralito”. Sucedió de diciembre de 2001 a diciembre de 2012. Fue impulsado por el Gobierno con el teórico objetivo de evitar la salida de dinero del sistema bancario. Las clases medias se vieron asfixiadas, pues tan solo se les autorizaba a disponer de un máximo de 250 dólares semanales. Muchos europeos se sonreían. Era la etapa del “España va bien”, del frenesí inmobiliario, de una oficina bancaria en cada esquina, de los salarios de 3.000 euros al mes en la construcción…

Diez años más tarde a los gallegos de este lado del Atlántico se nos ha helado la sonrisa. Paro, corrupción, recesión, empobrecimiento y, por encima, “corralito”. Pero, a diferencia de los argentinos, los atrapados en nuestro particular “galiñeiro” en dos años no han podido disponer ni de un céntimo. Para abundar todavía más en el despropósito, uno ha tenido que oír esta semana declaraciones de portavoces financieros alabándose por los 36.000 laudos favorables a los clientes. Pero el colmo son sus comentarios sobre los 19.800 que quedan fuera del arbitraje, de quienes dicen que son la gente "más experta, con más formación y más recursos".

Dos ejemplos de clientes fuera del arbitraje. Pongamos que hablo de Noa, caso real con nombre ficticio, que a sus seis años se ha enterado de que sus ahorros, cuando alcanzaron los 1.000 euros, fueron colocados por un directivo sin escrúpulos en preferentes. O de Brais, también caso real con nombre ficticio, en paro desde hace tres años, a quién los 21.000 euros percibidos como indemnización por un accidente laboral sufrido en 2002 y que tenía en cuenta a plazo, le fueron colocados en preferentes en noviembre de 2006 por otro director de oficina sin el más mínimo escrúpulo, por encima en mercado interno, para zafar a otro cliente del producto tóxico.

Ni Noa ni Brais son expertos, formados o potentados. Más bien serían inexpertos, ignorantes e indigentes, en materia financiera claro está. No concibo como desde entidades que tanto daño han causado a decenas de miles de compatriotas, para eludir responsabilidades en una perversa trama de comercialización masiva de productos tóxicos, se atreven a sugerir que fueron los afectados por las preferentes los que demandaron el producto, cuando, especialmente en las emisiones de 2009, ambas entidades, como el paso del tiempo ha demostrado, estaban en quiebra técnica.

Unos veinte mil afectados están abocados a plantear una demanda judicial para recuperar sus ahorros. Servidor, que algo conoce del mundo bancario, se atreve a predecir que no más del 10% de esos afectados tendrá problemas para recuperar los fondos por presentar un perfil inversor, que no ahorrador. Y lo que era la caja de ahorros de todos los gallegos les califica de expertos, formados y potentados, para justificar las quitas de hasta el 70%, quitas que, por cierto, no reclaman aplicar a las indemnizaciones millonarias de sus exdirectivos.

Los titulares de preferentes no son ni expertos ni formados ni potentados
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