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MUNDIARIO

Los límites de la transparencia

En la actualidad, la transparencia bien empleada cumple los objetivos para los que se diseñó, pero es necesario aplicar el sentido común y evitar caer en el cotilleo. Debemos confiar en las Instituciones.

Los límites de la transparencia
Transparencia de cargos públicos
Transparencia de cargos públicos

Santiago Lago Peñas

Catedrático de economía.

La transparencia está muy bien. Pero como todo en la vida, tiene sus límites. O al menos, a mí me lo parece. Si todas las negociaciones que se hacen en el ámbito público, si todas las comisiones de expertos, si todas las reuniones se retransmitiesen en tiempo real, lo más probable es que nos paralizásemos (todavía más). Dominaría la preocupación por quedar bien antes que la de resolver el problema. Francamente, si queremos que el sector público funcione, tenemos que dar algo de privacidad a los procesos de toma de decisiones, de discusión y de resolución de problemas.

Tampoco entiendo lo de las declaraciones patrimoniales de nuestros parlamentarios. Queremos ser escandinavos y acabamos siendo cotillas de barrio. ¿Por qué motivo un diputado libre de toda culpa tiene que ver expuesto lo mucho o poco que tiene en todos los medios de comunicación? ¿Qué aporta a la vida y al debate público saber cuánto tiene en su fondo de pensiones o dónde tiene su piso un diputado o diputada y su cónyuge en gananciales?

Si lo que queremos es control, la cosa es muy sencilla: 1) Entrega de declaración de bienes en el Parlamento en el momento de toma de posesión y en el de cese 2) Acceso a la información de un parlamentario solo ante denuncias motivadas presentadas a la Presidencia del Parlamento correspondiente 3) Remisión de oficio a la Agencia tributaria de declaraciones de toma de posesión y de cese para que compruebe la compatibilidad del incremento patrimonial con el IRPF presentado durante los cuatro años correspondientes.

A lo mejor soy un ingenuo, pero mi punto de partida es que por hacerte diputado no te conviertes en un sinvergüenza o en un muñeco de pim-pam-pum; que mal andamos si no podemos confiar en la honradez de la presidencia del Parlamento; y que la Agencia Tributaria hace su trabajo con rigor. @mundiario