Del librecambismo, ¿al libertinaje económico?
Las causas que motivaron el movimiento económico del librecambismo en la Inglaterra del XIX, parecen hoy abandonadas y dejadas en manos de una inmoralidad económica.
El librecambismo es un movimiento económico que supuso la defensa de la libertad económica y del establecimiento de un sistema de libre comercio. Este movimiento surge a mediados del siglo XIX en Inglaterra, especialmente a raíz de la difusión de ideas de la Escuela de Manchester, una escuela económica y un movimiento social y político librecambista y antiimperialista.
Este movimiento inicialmente surgió para la supresión de las leyes proteccionistas sobre el cereal, las Leyes de Cereales de Inglaterra que reguló el mercado exterior de semillas en este país. Estas leyes fueron aranceles para impedir la importación y apoyar el grano británico, aunque ello supusiera un ataque a la competencia y un aumento escalonado del precio. El argumento de la Escuela de Manchester se centró en derogar esta ley de granos para lograr reducir los precios del trigo, para de esta manera aumentar los salarios en términos reales, una reducción del precio de los productos derivados del trigo supondrá un menor gasto por parte del ciudadano en dichos bienes y, por lo tanto, un aumento de su renta disponible.
Este movimiento librecambista liderado por Peel en Inglaterra, pronto encontró vía de escape hacia zonas del resto de Europa, en especial Francia y Bélgica. Se consideraba más positivo la libre entrada de productos del extranjero, lo que conllevaría un aumento de la competencia y haría mejorar los sistemas de producción, desarrollando una diversificación de los productos, y así satisfacer en mayor medida las necesidades de los consumidores.
Para Fontevraud el librecambismo tenía como una de sus ventajas principales la disminución del precio de las materias primas y de los bienes de subsistencia. Igualmente, para Weerth, el librecambismo suponía una reducción del precio y consecuentemente un aumento del consumo y producción, una manera eficaz de impulsar el crecimiento del país.
En su origen el librecambismo nace con la intención de una mejora en la competitividad de las empresas, la mejora en los sistemas de producción, una limitación en la intervención del Estado y los poderes en la economía, una reducción de precios, sobre todo en bienes de subsistencia, y una mejor distribución de la renta con el fin de promover la demanda y la producción. El librecambismo fue la piedra angular en la que se asentó el liberalismo económico que conocemos en la actualidad, el “primer capitalismo”.
¿Persiguen estos objetivos fehacientemente las economías liberales o capitalistas en la actualidad? ¿Ha dejado de existir en base el liberalismo y ha dejado paso a un libertinaje económico? ¿Se han abandonado estos principios liberales a favor de una inmoralidad económica?
La economía como ciencia nace para resolver problemas sociales que tienen que ver con la existencia de elementos productivos y materias primas limitadas, y una serie de necesidades, cambiantes e ilimitadas, que satisfacer por parte de los ciudadanos. Por lo tanto, esa economía liberal, que nació con el fin de abolir aranceles proteccionistas del grano para, de algún modo, no solo impulsar la competencia y dejar a la “economía regular la economía”, sino que también supuso un cambio social, político y demográfico relacionado con la distribución de renta y bienes, un ajuste de precios, unos principios que parecen hoy olvidados por el “libertinaje” económico.