España: Las precarias cuentas del Estado siguen sin encajar con Mariano Rajoy

El euro.
España no consigue rebajar su déficit público por muchas razones, entre ellas la caída de ingresos públicos, debida a la falta de actividad económica, y el elevado pago de intereses.
España: Las precarias cuentas del Estado siguen sin encajar con Mariano Rajoy

Happy 2010 !

Las cuentas no dan, ni siquiera descontando el pago de intereses, lo que evidencia que España no es viable sin ayuda / Fred via Compfight

La sección dominical del diario La Región 'Cuenta de resultados' lleva semanas anticipando el jarro de agua fría que le ha echado encima a España la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la Unión Europea; es decir, la cara visible de ese poder comunitario cuyos hilos mueve Alemania. Desde Bruselas han desmontado las previsiones económicas del Gobierno español, para lo cual tampoco son necesarios sesudos análisis, sino mero sentido común.

Las cuentas no dan, ni siquiera descontando el pago de intereses, lo que evidencia que España no es viable sin ayuda. Dicho en pocas palabras: para que haya inversión privada y pública, capaz de crear empleo, las empresas y el Estado deben liberar recursos que ahora dedican a pagar intereses y a amortizar sus  deudas. Y, de momento, no lo pueden hacer. El déficit del Estado se produce incluso antes de aplicar los costes financieros, señal evidente de que los gastos siguen superando a los ingresos públicos.

¿Solución? Hay tres posibles: ingresar más mediante una reforma fiscal, gastar menos y rebajar los intereses, para lo cual es imprescindible la ayuda europea. El punto de partida es de sobra conocido: la recapitalización de la banca elevará el déficit público por encima del 10% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2012, si bien el desfase presupuestario, sin contar con el dinero inyectado al sector financiero, no alcanzará el 7% del PIB, según avanzó el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy en el reciente Debate sobre el estado de la Nación.

Para colmo de males, Rajoy no solo tiene líos financieros y económicos, lo cual puede distraerle aún más. Y es que con el presidente pueden pasar dos cosas: una, que sea falsa su mención en los pagos en dinero B de los listados de Luis Bárcenas -el impronunciable, parafraseando al escritor Manuel Rivas-, lo cual se supone que traería consigo dimisiones fulminantes en el periódico que publicó semejante cosa, o dos, que sea verdad, escenario en el que Rajoy tendría difícil no dimitir, por dos motivos: el primero, haber defraudado a Hacienda, y el segundo, haber mentido, al negar el cobro de los dichosos sobres. Si cabe el término medio, que no pase nada, España debería hacérselo ver.

La esperanza de que Rajoy se tenga que ir es la que mantiene viva la llama de la ilusión en el PSOE, incapaz de hacer oposición de verdad a un Mariano Rajoy que, incluso estando contra las cuerdas y con la economía hecha un desastre, ha salido ganador del reciente Debate sobre el estado de la Nación.

El socialista Rubalcaba se aferra al ‘váyase, señor Rajoy’, cuyas bancadas replican con ese demoledor ‘quédese, señor Rubalcaba’, pero pensándolo bien qué gana el PSOE si logra deshacerse de Rajoy. Si es que hay pruebas que impliquen a Rajoy con el impronunciable y las listas de El País son reales, indudablemente ganaría la democracia yéndose Rajoy, pero lo que es el PSOE no mucho, porque detrás del actual inquilino de la Moncloa puede venir otro mucho mejor que Mariano, fresco y sin nada impronunciable en su boca. Imaginemos por un segundo que Alberto Núñez Feijóo releva a Mariano Rajoy en la Presidencia, hipótesis que a nadie le chirría hoy en España, salvo tal vez a Esperanza Aguirre. ¿Harían fiesta en la sede de Ferraz o más bien harían las maletas para dejar paso a una nueva generación de dirigentes socialistas mientras el presidente gallego pone orden en Madrid? @J_L_Gomez

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