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Lagarde se estrena en el BCE siguiendo el mismo discurso de Mario Draghi

La nueva jefa de la entidad no moverá nada de lo que dejó su predecesor sobre la mesa o al menos de momento.
Lagarde se estrena en el BCE siguiendo el mismo discurso de Mario Draghi
Christine Lagarde, nueva presidenta del BCE. / Twitter
Christine Lagarde, nueva presidenta del BCE. / Twitter

Christine Lagarde ha presidido su primer Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) continuando el discurso de Mario Draghi. Lagarde, contrario al arranque agresivo que tuvo el italiano en 2011, ha apostado por sentarse a esperar los efectos de las últimas medidas tomadas por Draghi antes de dejar el puesto.

Lagarde inicia su mandato con extrema precaución. No ha querido ni tocar los tipos de interés, dejando el 0% para el de referencia, así como una tasa negativa del 0,5% para los bancos que depositan fondos en las arcas del eurobanco, y sostiene el ritmo de compras de bonos, que es de 20.000 millones de euros mensuales, los cuales podrían aumentar si la marea se agita.

Como sea, lo cierto es que pese a ese contraste la reunión de este jueves transcurrió justo como se vaticinaba. Lagarde asume la jefatura del banco tres meses después que Draghi emitiera una serie de medidas que se atrancaron en su momento por las dudas sobre los tipos negativos, cuyos efectos todavía tienen en alerta a muchos de los responsables de la política monetaria continental. Desde aquel momento, la situación no ha venido a mejor ni a peor y a Lagarde parece gustarle eso.

De momento su semblanete invita a la calma, pero lo cierto es que en el camino puede encontrarse sendos obstáculos. De entrada, porque la eurozona sigue estancada. El banco todavía no ha logrado llevar la inflación al 2% ni mucho menos. Encima, las dudas sobre su capacidad para cumplir el que es su único propósito se ceba con su credibilidad. La economía está estancada, por si fuera poco. Y es en ese punto donde la experimentada política francesa emite un mensaje a los Gobiernos para que se involucren con una política de gasto adecuada puesto que la política monetaria pierde eficiencia.

El discurso a los inversores

Los inversores son precisamente la primera piedra en sus zapatos. Lagarde debe convencerlos de que todavía cuenta con herramientas para que cumplan el objetivo de estabilidad de precios, mas a la vez recuerda a los Gobiernos que el BCE está llegando a su límite, por lo que su margen de maniobra se vuelve cada vez más estrecho.

Previsiblemente, Lagarde dará alguna que otra pista en cuanto a la revisión estratégica que la institución ha emprendido, algo inédito desde 2003. Ese será el parteaguas que definirá de nuevo el objetivo: ¿mantenerse cerca pero sin pasar del 2%?, ¿dejar todo en un llano 2%, tal y como piden desde el Consejo de Gobierno?, ¿o por qué no abrirse a nuevas opciones para asegurarse cumplirlo?

Pero sus dilemas iniciales no terminan ahí. Lagarde quiere que el BCE juegue una carta en la lucha contra el cambio climático. Al momento mismo de su elección, la exjefa del FMI sostuvo que era necesario que el banco se involucrara en este desafío. No obstante, esto ha levantado ampollas en los bancos centrales, que no atribuyen al BCE la legitimidad suficiente como para entrometerse en temas políticos y alejarse de su mandato de estabilidad de precios. @mundiario