Buscar

MUNDIARIO

La UE busca movilizar las inversiones públicas en plena parálisis económica

Bruselas intenta alcanzar su objetivo con el mecanismo de un límite del 3% en el déficit público y del 60% en la deuda de los Estados miembros.
La UE busca movilizar las inversiones públicas en plena parálisis económica
Las máximas autoridades económicas de Europa (izq. a der.): el ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde: el comisario de Economía de la UE, Paolo Gentiloni; y el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire.
Las máximas autoridades económicas de Europa (izq. a der.): el ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde: el comisario de Economía de la UE, Paolo Gentiloni; y el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire.

Firma

Ricardo Serrano

Ricardo Serrano

El autor, RICARDO SERRANO, colaborador de MUNDIARIO, es un periodista especializado en política y economía con experiencia en diversos periódicos de Venezuela y un portal web de Argentina.

Las normas fiscales y el riguroso marco de convivencia económica que existe en la Unión Europea para garantizar el equilibrio económico y geopolítico de uno de los bloques de poder que mueve el planeta, se hacen cada vez más estrictas. Aun así, Brusela no quiere perder ni un euro más y busca a toda costa proteger los capitales derivados de la inversión pública mediante una reforma a sus reglas fiscales, que en un principio se creían inamovibles, pero los constantes vaivenes de la economía mundial, y en especial, de una economía tan volátil como la europea, obligan al Banco Central Europeo (BCE) y a la Comisión Europea (CE) a romper ciertos candados e instalar otros nuevos.

De acuerdo con lo discutido en la reunión del Ecofin en Bruselas entre el ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde: el comisario de Economía de la UE, Paolo Gentiloni; y el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, la Unión Europea quiere movilizar enormes inversiones públicas y privadas para combatir el cambio climático o afrontar la transición digital. Esto implica un esfuerzo gigantesco del bloque comunitario por generar un ambiente regional de equilibrio fiscal en las cuentas y finanzas de Estados miembro que, precisamente, atraviesan crisis fiscales y presupuestarias en estos momentos, como por ejemplo: España.

Sin embargo, datos recientes del BCE demuestran que la inversión pública lleva tres años en sus niveles más bajos desde la creación del euro. Por esa razón, el comisario Paolo Gentiloni advirtió de que ese escenario “no es consistente” con la estrategia de la Comisión Europea. Y eso se debe a que Bruselas no concibe cómo la inversión pública cayó en medio de un espacio económico (el Espacio Económico Europeo) constituido por circuitos comerciales fluidos y llenos de liquidez (la Eurozona) de capitales frescos en una divisa sólida, estable y altamente cotizada en el mundo, como lo es el euro.

A pesar de los recelos de Berlín y de los países del norte, el Ejecutivo comunitario busca que la reforma de las reglas fiscales que acaba de abrir proteja las inversiones mediante un ajuste en los parámetros que históricamente han contenido las crisis de gran escala en la UE desde su fundación; los fiscales.

Y es que el mecanismo que Bruselas tiene como su as bajo la manga para lograr captar los flujos de inversiones públicas de sus Estados miembro es el siguiente: un límite del 3% en el déficit público y del 60% en la deuda. 

El problema radica en que ningún país está cómodo con el marco actual: para unos, es una camisa de fuerza que les impide invertir; para otros, un marco demasiado flexible; para todos, un complejo esquema de disciplina fiscal que no se adapta a los PIB, rentas per cápita y presupuestos de naciones modestas de la UE como Hungría, Bulgaria y Eslovaquia.

El nuevo comisario de Economía, sin embargo, se ha fijado su reforma como reto. Ante el Parlamento Europeo, Paolo Gentiloni señaló las dos palabras clave: “inversión y simplificación”. Esa premisa implica que los Estados miembro deberán incrementar sus recaudaciones fiscales para captar un flujo de capitales que les permita hacer una reinversión mediante las inversiones públicas depositadas en el BCE a fin de propiciar la expansión y el desarrollo de Europa en una década que avizora muchos retos por venir.

Francia e Italia apoyan cambiar las reglas para asegurar las inversiones verdes, mientras que los países del norte, con Holanda a la cabeza, desconfían de esos planes, dado que los consideran insostenibles a largo plazo. 

La Comisión Europea aprobó una comunicación a principios de mes en la que se señala que "las actuales reglas fiscales conducen a la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad de la deuda", que considera "condiciones necesarias para movilizar el capital público y privado". Es decir, cuanto más ahorren los países miembros del bloque en deuda externa y gastos corrientes para disminuir sus déficits financiados con el endeudamiento y los presupuestos que les otorga Bruselas, mayor será el stock de inversiones públicas captadas en las arcas del BCE.

El informe también apunta que "la investigación académica no ha llegado hasta ahora a la conclusión de que las reglas fiscales hayan dañado la inversión pública". @mundiario