La malla urbana de Galicia corresponde a las características de la Europa Atlántica

Santa Cristina, en Oleiros / J.L.G.
Santa Cristina, en Oleiros / J.L.G.
En la Europa Atlántica tampoco se contabilizan y se ubican grandes urbes, a diferencia del área mediterránea en la que las grandes conurbaciones son una manifestación inequívoca de su configuración.
La malla urbana de Galicia corresponde a las características de la Europa Atlántica

Galicia es una realidad policéntrica, con una población y actividad económica muy concentrada territorialmente. Ello no impide afirmar que dicha tendencia polarizante se ha detenido en los últimos años en lo que respecta a los núcleos de población de más de 100.000 habitantes. Y, a la vez, se constata una concentración demográfica y empresarial en los entornos de las grandes ciudades.

Estas tendencias manifestadas desde mediados la década de los ochenta ponen de relieve los cambios estructurales de la sociedad gallega: a) estancamiento demográfico; b) despoblamiento de las zonas del interior; c) desruralización; d) concentración geográfica de la población en la franja norte/sur y costera de Galicia; e)  fuerte proceso de envejecimiento de la población, con reducidas tasas de natalidad y elevadas de mortalidad; f) gran movilidad y éxodo de personas jóvenes y cualificadas; g) mayor proceso de asalarización. Estas tendencias han transformado la estructura económica de Galicia y sus dinámicas de especialización.

En lo que atañe a la distribución de la población hemos de destacar la fuerte fragmentación de la estructura organizativa gallega. Los municipios menores de 2.000 habitantes aumentan progresivamente desde el periodo 1981-2011 (de 30 a 95, o sea se multiplican por tres), al igual que los habitantes ubicados en los mismos (se contabilizan 44.591 en 1981 y 125.194 en el año 2011). Se debe, fundamentalmente, a la caída de los municipios intermedios cuya población se canaliza hacia concellos de mayores tamaños o por la revitalización de territorios próximos a centros comarcales. De ahí que los municipios entre 2.000 y 10.000 habitantes se hayan reducido notablemente (230 en 1981 y 164 en 2011) y su población disminuyó radicalmente (1.088.414 en 1981 y 729.945 en 2011). Y aquellos municipios que tienen entre 10.000 y 20.000 habitantes se estabilizaron tanto en municipios (37 concellos en 1981; 39 en 1981; 38 en  2001; y 36 en 2011) como en población (487.277 habitantes en 1981 y 509.859 en 2011).

Le corresponde a los municipios superiores a 20.000 habitantes y próximos a las grandes ciudades enarbolar el despegue poblacional de Galicia. De una parte, el estrato de concellos entre 20.000 y 50.000 habitantes aumenta: de 8 municipios contabilizados en 1981; se pasa a 15, en 2011, duplicando la población (201.807 en 1981 y 430.576 en 2011). De otra parte, las famosas 7 ciudades (Vigo, A Coruña, Ourense, Lugo, Santiago, Pontevedra y Ferrol) aumentan levemente su población y su porcentaje respecto al total gallego (suman en torno al millón de habitantes, es decir, el 35,7% del total de Galicia).

Esta nueva malla urbana de Galicia se corresponde con las características de la Europa Atlántica en donde tampoco se contabilizan y se ubican grandes urbes, a diferencia del área mediterránea en la que las grandes conurbaciones son una manifestación inequívoca de su configuración. En suma, la realidad gallega presenta el siguiente esquema: el 2,2% de los municipios concentra el 35,7% de la población; en tanto que el 63% de los concellos solo llega al 16,6% de la población.

Si vinculamos la distribución de la población con el número de empresas y el valor añadido de las mismas pasaremos a entender con más profundidad la configuración territorial de Galicia. De un parte, agrupamos Galicia a través de sus comarcas, esto es, a partir de un agrupación de municipios próximos entre sí y vinculados no solo económicamente sino a través de servicios públicos comunes. De esta forma, las 15 primeras comarcas de Galicia agrupan al 73% de la población, resultado que remarca la polarización territorial y la trascendencia que poseen determinados enclaves. Así, por ejemplo, los entornos de las ciudades de Vigo y A Coruña concentran cerca del 30% de la población gallega, y si a estos dos núcleos le añadimos los correspondientes a Santiago, Ourense, Pontevedra, Lugo y Ferrol, la suma total asciende a millón y medio de personas, el 56% del total de Galicia.

 

La malla urbana de Galicia corresponde a las características de la Europa Atlántica
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