La inflación en Estados Unidos y Europa

Banco Central Europeo. / Pixabay.com
Banco Central Europeo. / Pixabay.com
El Banco Central Europeo convivió plácidamente está pasada década con un incumplimiento de su objetivo de inflación.
La inflación en Estados Unidos y Europa

Ahora que la inflación podría convertirse en un problema entre nosotros a causa de las tensiones en los mercados globales –de la energía y de muchas materias primas– por el efecto que a escala mundial está teniendo la irrupción como economías determinantes del área Asia-Pacífico (singularmente de China por su tamaño incomparable) conviene hacer balance de lo sucedido en los últimos años en el área euro donde tal asunto está bajo el control del Banco Central Europeo.

Entre 2010-2020 las tensiones inflacionistas se situaron ampliamente por debajo del objetivo del 2 % que marca la normativa del BCE. Debido sin duda a una atonía de la demanda interna en nuestras economías tras la larga salida de la Gran Recesión de 2008, pero también a que las políticas de estímulo de la demanda del BCE (como las compras de deuda pública en los mercados secundarios y otras facilidades de crédito) no fueron capaces de alcanzar el objetivo señalado.

Así la inflación media en la eurozona se situó en un 1,2 %, ocho décimas por debajo del objetivo. Durante estos años no se han percibido fuertes presiones políticas y sociales para que el BCE cumpliese con el mismo. Presiones que sí se están produciendo estos días cuando se anotan tasas del 3 % derivadas de los mercados mundiales de la energía y las materias primas.

Es importante señalar que el BCE convivió plácidamente está pasada década con un incumplimiento de su objetivo de inflación (algo que a Alemania no le preocupa que sea así). No obstante la Reserva Federal de los Estados Unidos manejó el asunto con un poco más de ambición. Si recogemos en un gráfico ambas evoluciones inflacionarias se observa que en Estados Unidos tuvieron de media unas tres décimas más de inflación anual que en la Eurozona.

Inflación anual.

Fuente: elaboración propia con datos de Eurostat

Tanto para recortar ese diferencial con Estados Unidos como para acercarse más al objetivo del 2 % estos últimos diez años el BCE debió ser más proactivo en esa dirección. O bien, a día de hoy, recuperar y compensar el tiempo perdido planteándose un objetivo del 3 % en una media no anual sino al menos quinquenal. Porque mientras el BCE no lo estuvo haciendo lo cierto es que otro desequilibrio crucial (el desempleo) de nuestra economía se situó en la eurozona muy por encima de lo que lo hizo en Estados Unidos como se observa en este segundo gráfico.

Tasas de paro en la UE y en EE UU.

Fuente: Base de Datos del Banco Mundial

La línea azul de este gráfico indica que para la Reserva Federal de Estados Unidos esas tres décimas más anuales de inflación tuvieron como contraparte una tasa de paro muy inferior a la media de la Eurozona (serie verde) (salvo en la Gran Recesión y en la Depresión Covid-19). Nuestra reducida tasa de inflación tuvo como contraparte una muy superior tasa de paro. Cierto que, por escandaloso que parezca, la tasa de paro es un asunto central para la Reserva Federal pero completamente secundaria en los estatutos del BCE.

ESTRATEGIAS DE FUTURO

Con estos precedentes y con las perspectivas de unos mercados mundiales de energía y materias primas bajo presión, en la Eurozona creo que debiéramos actuar en una doble dirección.

> Para las presiones inflacionarias derivadas de factores internos, relajar el objetivo del BCE al 3 o 4 % para así no perjudicar el empleo y la financiación del sector público (manteniendo durmientes las primas de riesgo). Algo que vienen defendiendo muy destacados economistas.

> Para las presiones inflacionistas derivadas de la creciente demanda en los mercados energéticos y de materias primas a escala mundial, no queda otra que definir políticas europeas de resiliencia y autoabastecimiento con recursos internos y propios (con energías y materiales renovables y reciclables) así como contra la obsolescencia programada y el consumismo. Hecho esto, descontando este factor exógeno de la inflación subyacente que debiera ser la única preocupación para el nuevo objetivo del BCE. @mundiario

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