La industria española crece impulsada por las exportaciones

Polígono industrial de Balaídos, en Vigo. / CZFV
Polígono industrial de Balaídos, en Vigo. / CZFV

En plena recuperación económica, las exportaciones marcan máximos históricos, e impulsan el crecimiento de la industria española. El sector tiene un peso en el PIB del 16,4%, todavía por debajo del 20% marcado como objetivo por la UE para 2020.

La industria española crece impulsada por las exportaciones

El pasado 22 de agosto el Ministerio de Economía hacía público su informe de comercio exterior correspondiente al primer semestre de 2017. España exportó por valor de 140.876 millones de euros, la cifra más alta de la serie para el acumulado en este periodo.

Estos datos coinciden en el mismo mes en el que el Instituto Nacional de Estadística ha hecho públicos los resultados de junio del Índice de Producción Industrial (IPI). Ha presentado un aumento del 3,5% respecto al mismo mes del año pasado, acumulando 44 meses de crecimiento ininterrumpido.

Por sectores, los principales incrementos corresponden a los bienes de equipo (8,8%) y alimentación, bebidas y tabaco (9,7%). Son sectores importantes por su peso, 20% y 17% del total, respectivamente. 

En cambio, otro de los sectores principales, el del automóvil, que supone el 17,2% del total, ha experimentado un crecimiento muy débil (0,1%).

Según la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), el sector se ha encontrado con importantes disminuciones de demanda en sus tres principales mercados, Francia, Alemania y Reino Unido y un desplome en el quinto de ellos, Turquía, afectado por su inestabilidad. Esto ha provocado que en el primer semestre de 2017, se hayan fabricado en España 1.240.854 turismos, lo que supone una disminución del 4,5% frente al mismo periodo del año anterior.

El sector del automóvil se encuentra además en una etapa de cambio. Muchas de las factorías españolas están inmersas en procesos de sustitución de modelos, lo que provoca reducciones e incluso paralizaciones en la producción.

Destinos de las exportaciones y aumento de las importaciones

Las exportaciones españolas aumentaron un 10% respecto al mismo periodo del año anterior y muestran un mayor crecimiento que las del conjunto de la Unión Europea, que aumentaron un 7,9%. Entre los principales países europeos ha sido Reino Unido el que ha mostrado una mejor evolución (18,3%), seguido por Italia (8%), Alemania (6,1%) y Francia (3,5%). Fuera de la Unión Europea, Estados Unidos (6,7%), China (5,3%) y Japón (9,5%) también mostraron crecimientos importantes.

Dos tercios de las exportaciones españolas se han dirigido principalmente a los países de la Unión Europea, con un crecimiento del 9,6%. Para el resto de destinos, al que corresponde el tercio restante, las exportaciones crecieron un 11% con aumentos a todas las áreas, excepto a Oriente Medio cuya tasa fue negativa (-2,2%). En el área latinoamericana, las exportaciones a México crecieron un 15,8%.

También aumentaron las importaciones hasta máximos históricos, un 11,8%, hasta los 151.964 millones de euros. De esta manera, el déficit comercial de los seis primeros meses de 2017 se situó en 11.088  millones de euros, y la tasa de cobertura, el cociente entre exportaciones e importaciones, se situó en el 92,7%.

El peso del sector industrial en el PIB sigue lejos de los objetivos europeos

El pasado mes de marzo, el Instituto Nacional de Estadística (INE)  publicaba los datos de 2015 relativos a la industria española, que incrementó a 16,4% su peso en el PIB nacional. Es una cifra que queda lejos todavía del  20%, objetivo para 2020 marcado por la Unión Europea para todos sus países miembros.

El crecimiento del sector industrial, coincide con el cambio de modelo que se inicia con la digitalización, la transformación a la llamada industria 4.0. El sector se enfrenta a nuevos retos como la adaptación de nuevas tecnologías disruptivas, como la robótica colaborativa o el Big Data,  y a los cambios que sufrirá el empleo en el sector, con la desaparición y transformación de puestos de trabajo, y las necesidades formativas que ello exigirá.

Una de las principales amenazas del sector industrial siguen siendo los altos costes energéticos y la ausencia de un marco energético estable que permita planificar inversiones a medio o largo plazo. Esto afecta sobre todo a la industria electrointensiva o de gran consumo de electricidad, que depende actualmente de las subastas anuales de interrumpibilidad. Se trata de un mecanismo por el que se les retribuye a estas industrias por su disponibilidad para paralizar su consumo en el hipotético caso de que así lo solicitase el sistema.

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