La crisis desatada en Cataluña se solapa con otras de ámbito general

Bandera de Cataluña / orbitapolitica.com
Bandera de Cataluña / orbitapolitica.com

España es un país con una identidad compleja, donde a sus problemas económios y sociales se suman las tensiones territoriales. Caben muchas reflexiones al respecto.

La crisis desatada en Cataluña se solapa con otras de ámbito general

Quizá no se trate de si sabemos más o menos de política, o más o menos de economía, o de corrupción, o de inglés. Se trata de tener dentro de tu experiencia vital una opinión acerca de cualquier tema, una opinión que defina en un sentido u otro, todo aquello que te afecte ya sea de forma directa o indirecta.

La independencia de Cataluña de la que tanto se está hablando últimamente, por un lado nos distrae de temas mucho más importantes, y que afectan a la población en lo que se refiere a su día a día de forma vital tanto dentro como fuera de Cataluña, y por otro pone de manifiesto una serie de políticas autonómicas que habría que revisar de forma urgente.

De cualquier forma es un tema que remueve el espiritu nacionalista que algunos llevan al extremo, independientemente de la posición que ocupen a la hora de tirar de la cuerda.

El caso de Cataluña

Siento que el tema de Cataluña es un tema de índole económica, muy por encima de la identidad como pueblo, y dentro de un interés mayoritariamente político, Cataluña tiene parte de razón en lo que pide pero no toda la razón. El sistema de financiación autonómico no está bien y debería de metérsele mano, para que ninguno sienta la angustia de pensar que pone más que otros, y que por esa razón sufren determinadas calamidades económicas, las siempre proyectadas desde el centro de una nación que no sienten como propia.

Declararse español en nuestro país directamente nos posiciona en la derecha, y existe una parte muy extensa de población que no identifica este sentir, tan unido a la imagen de intransigencia de la derecha más rancia y de extremo, que para nada coincide con la realidad de muchos y muchas que forman parte de esta nación de naciones y que nada tienen que ver con estas ideas.

Me parece que es democratico y necesario escuchar al pueblo, pero el pueblo muchas veces se convierte en el eco-económico de quien domina sus sentimientos.

Otras independencias

Siento que existen independencias más urgentes que reclamar, derechos más fundamentales que también nos aportan identidad, como no depender de todos esos organismos que dictan nuestro día a día de forma exclavista como determinadas políticas empresariales, o el funcionamiento de los bancos que someten mucho más y sin posibles treguas o pactos. Existen muchos tipos de nacionalistas, los tenemos a la carta, y estoy segura de que si se planteara un sueldo 'nescafé' de 2.000€ a quien se declarase español, muchos abandonarían cualquier posición nacionalista que no fuera esa...

Yo estoy a favor de cualquier opción elegida por la mayoría, me parece necesario y urgente atender las necesidades, y dar solución a los problemas que se le planteen a cualquier ciudadano, y respeto totalmente su sentir y su identidad y estoy a favor de la autodeterminación si es para garantizar todas esas necesidades, y no para enriquecer a la misma derecha catalana que alimenta la autodeterminación como única salida a sus propios propósitos, y para desviar la atención de políticas que llevan a sus ciudadanos a la ruina. De la misma forma en la que si muchos españoles no se sintieran europeos plantearse la independencia económica de la UE, ¿sería una opción mucho más positiva para España?

El resumen es sencillo: ¿si como gobierno central planteo -como debería de hacerlo quizá Alemania con respecto a nosotros- que Cataluña tenga un tratamiento positivo en cuanto a su aportación, no sería todo más fácil? En definitiva, ¿de qué forma viven y quiénes son los auténticos responsables de ello? Quizá los "malos" están más próximos de lo que realmente pensamos.

Por otro lado no estoy a favor del uso dictatorial de determinados nacionalismos, que dentro de la lucha por la independencia esconden ideas tan fascistas como las que desprecian si vienen desde el otro lado de la brújula. No me gustan los nacionalismos que me exigen que me cambie el nombre, que le cambie el nombre a mi establecimiento por estar pisando un suelo que algunos creen que les pertenece por derecho. Los paises los levantan las gentes que trabajan y sueñan en ellos, y es la buena voluntad de aportación personal y colectiva lo que debería de pesar por encima de cualquier otro rasgo.

Ciudadana del planeta
> Personalmente, me considero ciudadana del planeta Tierra, que ha tenido la suerte de nacer en una de las ciudades más bonitas del mundo, San Sebastián, que se vino de niña a vivir a una Galicia llena de magia, y que a veces no entiende cómo podemos estar tan bien juntos y necesitamos marcar nuestras diferencias sin saber muy bien para qué, sintiendo que a la hora de la verdad no son tantas, y que siempre se esconden los intereses de unos cuantos por encima de la mayoría.
> Es muy necesario escuchar y atender las necesidades de identidad pero las que realmente se suman a las necesidades de cualquier familia, que simplemente quiere vivir bien, vivir en libertad y con sus derechos fundamentales salvaguardados por quienes tienen la obligación de defenderlos y cuidarlos.
> La lengua, las tradiciones, el sentimiento y la identidad pero sin olvidar los estómagos de miles de personas que en todas esas "naciones" no tienen para comer, están perdiendo su casa y su trabajo y su sentir real se pierde y se olvida debajo de cualquier bandera.

 

La crisis desatada en Cataluña se solapa con otras de ámbito general
Comentarios