Ni se les ocurra pagar deudas inventadas, impunes, y sin respaldo legitimo al que acudir

Euros.
Euros.

Estamos en pura indefensión. Y habrá viejitos -o viejitas- que paguen las tales convencidos -o convencidas- que los traspellaos éstos -o traspellás- pueden llevar razón. ¡Ni de coña, vamos!, propone este autor.

Ni se les ocurra pagar deudas inventadas, impunes, y sin respaldo legitimo al que acudir

No sé ya la de veces que me han instado a escribir sobre el tema. Amigos. Amigas. Amigos de amigas. Amigas de amigos. Viceversas  -y vuelta a empezar-. Un montón.

También me han convidado insistentemente a escribir acerca de los celebérrimos semáforos y semáforas con muñequito y muñequita, que me resulta ya agotador y fútil; tanto de leer sobre ello como de cómo se debería mejorar - ¡ya puestos!- a fin de no herir susceptibilidades ni ningunear a un sexo sobre otro o inversamente (¡Sexo!…es sexo y no género; que uno sepa, ‘género’ somos todos los ‘bípedos implumes no gallináceos’. O sea, los humanos. Tener ‘colita o tesorete’ es harina de otro talego y se viene a denominar ‘sexo’). Bueno, pues eso. Para no menoscabar a las unas sobre los otros y viceversas (las viceversas que no falten, por si acaso), una proposición de mi parte a los distintos consistorios de la geografía patria. A saber:

Al igual que en muchas zonas de aparcamiento teñidas de azul, en mi Pueblo –y otros muchos, que los he visto bien visto y sufrido– han puesto una maquinita rellenita de números y letras mayúsculas que uno tiene que apretar -y fuerte- antes de sacar el tiquete antimultas, especificando la matrícula del coche que has aparcado por fin, después de más de diez vueltas alrededor de doce o quince manzanas.

No es que uno disponga de demasiados vehículos -yo creo que no pasan de los dieciséis… veinte a lo sumo- pero sí que le cuesta, y mucho, recordar los cuatro números del susodicho; de las letras ni les cuento.

¡Alguna misión tendrá tanto tecleo!, digo yo (aunque algunos – algunas– controladores – controladoras- me han dicho que no sirve para nada; pero bueno, uno es una persona muy cívica y muy cabal y cumple con los requisitos impuestos y… ¡venga a teclear! mirando la matrícula en puros reojos al coche aparcado a fin de no equivocarme; evitando así el más que posible multazo que te endiñan como no tengas bien puesto el papelito.

Bien. Pues valiéndome de tal símil, como ha llegado a mis oídos que puede ser toda una desconsideración para el sexo fémino el poner faldas a los muñequitos, una maquinita de tales características podría evitar tales despropósitos.

Pero tanto en hombre como en mujer, pues faltaría más. Una maquinita con preguntas a la sazón sería perfecta, o al menos casi.

 Cuando tenga uno –o una- que atravesar una calle con semáforo o semáfora, que vaya preparado –o preparada- a darle a las teclas contestando a las preguntas que aparecen en la pantallita superior:

¿Hombre o Mujer? ¿Niño o niña? ¿Cuál es su estilo vestimental?:

¿Pantalón? –pitillo, campana, tiro alto, bajo, regular-; ¿Falda? – mini, talar, short, mini short-? ¿En pelota picada? ¿Lleva usted bicicleta o bicicleto? De ser así, ¿de qué tamaño y cuántas ruedas? …Y así sucesivamente.

Si bien es cierto que el semáforo o semáfora se pondrá en verde-rojo y viceversas en múltiples ocasiones antes de que podamos cruzar, lo que quedaría cristalino –o casi- es que las protestas falda-pantalón y viceversas quedarían anuladas. En otro caso ya sería ‘manifiesto acoso y mala leche’, ¡vamos!. , Que seguro andaría por ahí gente que se quejaría amargamente de algo, lo que menos se piense…¡seguro a tutiplén!

Tardar, tardaríamos muchísmo más en llegar a nuestros respectivos destinos pero, como excusa inapelable al llegar tarde al currele, sería novedosa y contundente.

Además, el muñequito- o muñequita – que apareciese anularía toda desconsideración con ambos tipos de sexo. O quizá tampoco pero ¡y lo bien que teclearíamos con tanta abundancia de maquinitas! ¡Hombreee –o mujeeer- eso no tiene precio! Valor tampoco, la verdad.

A lo que iba. Yo creo que todos – o todas- somos muy dados a no creernos algo, lo que sea, excepto cuando nos toca a nosotros –o nosotras-; En tal caso, no es ya que lo creamos- que sí - es que además nos suele entrar una diarrea incoercible de tanto deyectar en la familia más próxima –fiambre o coleando- del estúpido - o estúpida- que nos endilgue el multazo después de tanto faenar.

La indefensión y la impunidad contra ellas – o ellos – es total, absoluta y, lo que es mucho peor, consentida.

A modo de reciente ejemplo. El otro día (ayer), me trae el portero unas cartas.

Al igual que a  usted, posiblemente, el noventa y tantos por ciento son de propaganda, seguros, planes de pensiones -que está ‘mu malita la cosa’- y chorrás varias que, invariablemente, tiras al cubo de la basura “azul” por aquello de reciclar papel y ser buen ciudadano ‘no contaminador ’ en los cinco o seis contenedores aceriles y de colorines varios. A veces, sólo a veces, me pregunto para qué servirán estos ‘reciclajes conservadores del medio ambiente’ en fila india y quitando mucha zona de aparcamiento. Me hacen pensar inexorablemente en los residuos que debe dejar tanto bombardeo, indecentemente indiscriminado, que anda suelto por ahí – Corea Norte, con ese fantoche al frente, al que no perdonaré jamás el luc piloso ni la gordura que luce -  África, América, Oceanía, Asia…(de Europa mejor no hablar, porque me duele hasta el dedo gordo de ambos pies de tanto oír y ver los “Je suis…” y los ‘dale que te pego’ ,sin hacer nada al respecto tanta y tan cara reunión de altos jerifaltes costosos que ni hacen ni dejan hacer).

Pues una de las cartas que el portero nuevo me endilga debajo de la puerta por no molestar y atrancándola a la hora de abrirla, me llama la atención. Por el logo más que nada:

« I.S.G.F. Informes Comerciales S.L» La abro. «Expediente CP- 157724» «Importe Pendiente: 75, 07 »…” Por la presente le comunico que he recibido de mi cliente VODAFONE S.A.U. (TELE2 COMUNITEL)  la documentación acreditativa del saldo deudor que usted mantiene con dicha entidad (…) y antes de iniciar cualquier procedimiento judicial (…) envíe tal cantidad a nombre de ‘I.S.G.F. Informe Comerciales S.L’ – no del supuesto Vodafone Sau, quiá- la cantidad aducida… (esto es literalmente “sic”)

Dado mi natural despiste, podría ser que hubieséme pasado en mi apretada agenda- a diferencia de Rajoy que la tiene libre, por lo visto- tan ilustre Alta tele-comunicativa en tan insigne compañía. Pero es que VODAFONE SAU, nunca fue santo de devoción familiar y ¡claro!, nunca me apunté a sus magnificas ofertas.

Llamo. Se pone una señora o señorita. Me dice: .S.G.F. Informes Comerciales S.L dígame (habla así como en un “tgggaaa musraghhhh”, para mi que era extranjera o muy maleducada). Digo que me disculpe pero no entendí con quién hablaba. Me repite : Soy “tgggaaa musraghhhh” ¿en qué le puedo ayudar? Pues verá -respondo yo- …es que quiero pagar mi supuestísima deuda con VODAFONE SAU,…para no tener líos… Pásole a informar del número de expediente y la cantidad supuestamente pendiente. Me corta en seco. ¡Dígame su DNI! – exige-. ¡Disculpe! –digo yo. ¡Su DeeeEneeeIII! –responde la tal paya .

Jamás sin saber antes el suyo -vuelvo a responder yo-.

¡Eso no le interesa a usted! –responde la tal-. Y ¿por qué le interesa el mío? -vuelvo a responder-. Por la “Protección de Datos” responde la pájara.

¿Protección de Datos -pregunto yo- y me está pidiendo mi De-ene-i? ¡Es la Ley! Contesta la mengana.

¿La Ley? ¿De qué, si está usted intentando saber mis más íntimas intimidades sin soltar nada a cambio? – vuelvo a decir yo-. Y va y me cuelga la muy señoritinga. ¡Me cuelga…!

Para mí que todos están liados. En amor, compaña y orgía. La I.S.G.F. Informes Comerciales S.L, la Asesoría Lindor- o algo parecido, que me recuerda al té- y la santa madre que las parió.

Lo más gracioso –si es que tiene algo de eso- es que lo comunico al Secretario Judicial, del Juzgado nº 2 de Instrucción, me mira el hombre con unas sonrisa de pena y me dice, algo así como: «no te canses Breijo, a mi me pasa lo mismo y estamos en pura y dura indefensión impune». ¡Deyecta bien, señor lorito!

Escrito queda. Amigos. Amigas. Amigos de amigas. Amigas de amigos. Viceversas y vuelta a empezar.

Porque hoy me ha tocado a mí. ¿Mañana?…usted puede ser el siguiente. Alto, claro y con nombres y apellidos lo dejo escrito ; ya saben… una tal “tgggaaa musraghhhh”, o de nominativo similar. Pero las Compañías, o lo que sean si las tengo filiadas y bien filiadas.

Moraleja: Ni se les ocurra pagar deudas inventadas, impunes, y sin respaldo legitimo al que acudir. Estamos en pura indefensión. Y habrá viejitos -o viejitas- que paguen las tales convencidos -o convencidas- que los traspellaos éstos -o traspellás- pueden llevar razón. ¡Ni de coña, vamos!

Ni se les ocurra pagar deudas inventadas, impunes, y sin respaldo legitimo al que acudir
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