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Incertidumbre sobre el hotel de lujo de un pueblo de Lugo donde se enterró dinero público

Varios millones de euros están en juego pero nadie se ha hecho responsable. La Xunta, el BEI y el Ministerio de Economía está implicados.

Incertidumbre sobre el hotel de lujo de un pueblo de Lugo donde se enterró dinero público
Palacio de Sober, ahora sin actividad. / Mundiario
Palacio de Sober, ahora sin actividad. / Mundiario

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Begoña Grela Caínzos

Begoña Grela Caínzos

La autora, BEGOÑA GRELA CAÍNZOS, es colaboradora de MUNDIARIO. Licenciada en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela, es letrada en ejercicio con experiencia en el ámbito del Derecho de [email protected]

Al menos de momento prevalece la incertidumbre sobre el hotel de lujo de un pequeño pueblo del sur de la provincia de Lugo –Sober–, donde se enterró mucho dinero público. No solo está implicada la Xunta de Galicia, a través del Igape, sino también el BEI y el Ministerio de Economía. Varios millones de euros están en juego pero nadie se quiere hacer responsable. El caso recuerda los grandes proyectos frustrados al estallar la burbuja inmobiliaria en España. Fue así como del gran lujo, en Sober pasaron al gran fracaso.

¿Cómo fui a dar allí? Estas vacaciones de Semana Santa me he quedado en Galicia. Un compañero me habló muy bien de un Spa cercano a Monforte (sur de Lugo), y allí me fui de cabeza para intentar relajarme y descansar. La zona es ilusionante y perfecta, agreste y terriblemente bella, así que nunca regresas decepcionado de los Cañones del Sil. Desde allí, mi familia y yo hicimos varias visitas a los monumentos y lugares de interés. Recomiendo, sin duda, la visita al Monasterio Cisterciense, que cuenta además con una iglesia medieval digna de contemplación. 

Palacio de Sober, un hotel de 5 estrellas gran lujo

Pero he de manifestar que mi descanso y calma –que ya veía colmados– no fueron tales cuando, de regreso, en una de las últimas visitas, encontramos una señalización hacia el Palacio de Sober, un hotel de 5 estrellas gran lujo, como todavía reza en la señal que indica su ubicación. Y allá nos fuimos.

Nos adentramos en una propiedad noble, inmensa, que hace adivinar la generosidad y grandiosidad de una inversión que se intuye millonaria. A medida que nos adentrábamos íbamos topando un paseo abandonado; unos árboles, que antaño daban grandeza a la entrada, quemados; unos troncos centenarios, huecos; un camino empedrado, lleno de hierbajos y…, al fondo, una construcción colosal, rehabilitada –con un gusto arquitectónico discutible-, pero sin escatimar en gastos. Apreciamos un tremendo palacio o, mejor dicho, un pazo gallego, acondicionado para atraer a un turismo de alto poder adquisitivo, así como para la celebración de grandes eventos. Curioso todo esto en el corazón de la Ribeira Sacra.

Palacio de Sober.

Palacio de Sober, una vez abandonado.

Zona de estar en el hotel de Sober, recién inaugurado. / Mundiario

Zona de estar del Palacio de Sober, nada más inaugurarse. / Mundiario

 

Pero continuaron las sorpresas. Nos topamos una placa de inauguración por el Presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, en el año 2010. Mi cara de asombro era de fotografía. Más, si cabe, cuando a su lado veo otra que certifica que en el proyecto ha participado el Igape que, para quien lo desconozca, es el Instituto Galego de Promoción Económica. Mi cólera y relajación iban ascendiendo y descendiendo de forma inversamente proporcional. ¿Cómo es posible  que se haya invertido tanto dinero en un lugar que se encuentra abandonado completamente y en trazas de alcanzar la ruina? Empecé a pensar e, inmediatamente, mi cabeza se fue hacia el pelotazo.

Llegué a casa y lo cierto es que no lograba sacarme el tema de la cabeza. A los pocos días alguien me pasó información que fui complementando:

> Las ruinas del hotel fueron adquiridas allá por el año 2007 por un importe próximo al millón de euros. Un buen pelotazo inmobiliario para su anterior propietario, por las que apenas había pagado 100.00 euros. Y, aunque no aporte gran cosa este dato, parece que eran propiedad de los padres de Raquel Arias, en un tiempo alcaldesa de Sober, luego delegada de la Xunta en Lugo y ahora  secretaria de la Mesa del Parlamento de Galicia.

> Más fincas y muchos millones. Posteriormente se adquirieron algunas fincas aledañas de poca importancia. Para su construcción, cuya inversión superó los ocho millones de euros, recibió ayudas fondo perdido por algo más de  887.000 euros, a través de la línea de incentivos regionales a la inversión de la Xunta de Galicia y 418.000 euros del Ministerio de Economía, como fondos regionales que tramita también la Xunta de Galicia. Además, con el Igape como intermediario, en octubre del 2009  se le concedió un préstamo del BEI, bonificado, con un tipo de interés de euríbor + 0,5, con un plazo de devolución de 7 años, por importe de 2,5 millones de euros, cuyo vencimiento hubiera sido el 13 de noviembre de 2016. El BEI es una entidad pública participada por los estados miembros de la UE, cuyos créditos se tramitan a través del Igape. Y digo cuyo vencimiento hubiera sido porque nunca llegó a devolverse el dinero debido a la quiebra y el cese de actividad de la sociedad.

> Pocas noticias. Seguí indagando, porque no era capaz de asimilar que semejante escándalo no se viese reflejado en los periódicos de gran tirada nacional. Encontré una noticia en El País, con fecha 12 de abril de 2015, donde se mencionaba que el pazo es el edificio no religioso más grande de Galicia. Consta de cuatro plantas, 4.500 metros cuadrados, con una finca que supera la hectárea, una gran muralla del S. VII y las ventanas románicas del S. XI. En el mismo artículo se advertía del conflicto laboral denunciado por UGT, tras haber dejado en la calle a los trabajadores. La misma información reflejaba que la ruina económica del palacio había llegado al Parlamento de la mano del grupo socialista, que presentó varias preguntas para tratar de informarse sobre qué iba  a hacer el gobierno gallego al respecto.

> Para un capricho. El pazo, con toda una serie de “grandes lujos”, estaba dotado de 30 habitaciones y 13 suites, alguna incluso de nombre “real”. Según reza en alguna publicidad que todavía está en la red, las sábanas eran de algodón egipcio, la bañera de la habitación de hidromasaje, y la superficie de más de 50 metros cuadrados. Sin duda, todo lo que uno puede imaginar para darse el capricho de una noche, creyéndose un zar o una zarina. Pues bien, aquellos que no lo hayan disfrutado difícil lo tienen ya, pues fue inaugurado en octubre de 2010 por el Presidente de la Xunta y en 2014 parece que ya no funcionaba.

La finca del Palacio de Sober, también abandonada. / Mundiario

La finca del Palacio de Sober, también abandonada. / Mundiario

Exterior del Palacio de Sober, cuando estaba en funcionamiento. / Mundiario

Exterior del Palacio de Sober, cuando estaba en funcionamiento. / Mundiario

Me pregunto: ¿qué ha sucedido con el dinero público allí invertido?, ¿quién es responsable de ese fiasco?, por denominarlo de forma suave. ¿A manos de quien pasa esa construcción e infraestructura?. Me consta que una inmobiliaria madrileña está o estaba por medio. Curioso, una S. L. ¿Por qué no se embarga?, ¿por qué no pasa a formar parte del Patrimonio de Paradores?, ¿por qué no se controla la inyección de fondos públicos en plena crisis, se hablamos de 2010?

Lo más grave: solemos asociar el año 2007 como la punta del iceberg de la crisis económica, momento en el cual el Gobierno central y el autonómico se afanaban en hacernos creer en la necesidad del ahorro público por nuestro bien, por el del Estado de bienestar. A partir de 2008 llegó el momento de activar recortes brutales en la sanidad pública –se impuso el pago de medicamentos a enfermos de cáncer– y también en educación, aduciendo el grandísimo coste que supone para la Administración, sin entrar ya en la falta de medios existente en el sector de la Justicia, donde los jueces se convirtieron en verdaderos superhéroes para poder abarcar la cantidad de procedimientos que van cayendo en su mesa, o los abogados, que ejercemos sin medios materiales el turno de oficio, subvencionando de forma desinteresada la Justicia gratuita. 

¿Qué sucede en este país?, ¿por qué todos miramos para otro lado? Además del citado, hubo otros artículos periodísticos. La Voz de Galicia publicó, por ejemplo, alguno en el que trasladaba la idea de que la mala gestión empresarial de la concesionaria de un hotel abocaba a 37 personas a irse a la calle. Pero no, esa no era la clave. La noticia de fondo era y es que se ha invertido sin control, y, como siempre, para beneficiar quién sabe qué con el dinero de todos, de los contribuyentes. Más de tres millones de euros, en algo que parece una mera ruina.

¿Dónde está el dinero?. No cabe duda de que mucho está allí invertido, pero eso ya no es lo preocupante. Lo realmente indignante es que nadie, absolutamente nadie, ha pechado con la responsabilidad y, lo más importante, nos sigue gobernando alguien que decidió que casi cuatro millones de euros del erario público debían regalarse de esa manera, mientras se dedicaba a cercenar puestos  de médicos, de jueces, de personal docente y sanitario.

Mis vacaciones empezaron fantásticamente bien, pero acabaron con derrumbe e indignación. Felicidades por esa inauguración de 2010, señor Feijóo. Imagino que habrá tomado las medidas necesarias después de lo sucedido para poder dormir tranquilo por las noches.

Del éxito en la carne al fracaso en el ladrillo

Redacción.- Alvaher 98 era  la empresa de Alberto Vaquero Hernández, que inicialmente era un exitoso empresario cárnico que criaba cerdos, mataba y distribuía carne y hacía jamón de  alta calidad (Cárnicas Vaquero).

Sus negocios iban bien y, como tantos otros, se metió a promotor y constructor. Montó Alvaher 98, SL, que fue la que adquirió el palacio de Sober. Tenía domicilio social en Madrid. El proyecto no salió adelante. Ni siquiera con cuantiosas ayudas públicas. Con el tiempo terminaría detrás del hotel un fondo inglés.