Impactos del estado de alarma: cambios en el consumo energético

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Red de alta tensión. / REE

El estado de alarma precipita cambios en los hábitos y patrones de consumo. La demanda de electricidad es uno de ellos: se reduce, se desplaza a los hogares y aumenta la participación renovable.

Impactos del estado de alarma: cambios en el consumo energético

Estamos ante una situación excepcional, también en términos de consumo de energía. Durante el estado de alarma tan sólo una parte de los trabajadores están llamados a acudir a sus puestos. Entre ellos los que mantienen el suministro de energía. Parte de la industria y del comercio no abrirá sus puertas estos días. La vida de la población se concentrará, por tanto, en los hogares.

El estado de alarma va a tener un impacto importante en lo que a consumo de energía –y emisiones de gases contaminantes– se refiere. Un ejemplo de ello es el consumo de electricidad. Si se observa la información que da Red Eléctrica de España en tiempo real en su página web, en estos días podremos ver cómo se va ajustando la demanda prevista con la programada y con la real (esta última se verá reducida por el cierre de centros de trabajo). Y es que Red Eléctrica desempeña una tarea tan determinante como lo es el asegurar que tengamos electricidad cuando la necesitemos: en hospitales y en los centros de salud, en nuestros hogares, además de en las industrias, y en los establecimientos comerciales.

El equilibrio entre la demanda y la oferta no es tarea fácil. Para ello Red Eléctrica estima la demanda prevista para cada día, teniendo en cuenta el perfil de comportamiento de la población atendiendo a la laboralidad, la climatología y la actividad económica que se va a dar en cada día de cada mes del calendario. Una vez está definido el patrón de comportamiento de consumo eléctrico, se casa la demanda estimada con la programación de la generación eléctrica en las centrales de producción (renovable y no renovable).

Lo complicado de este lunes para Red Eléctrica fue que se trató del primer día laborable de un estado de alarma como este –de carácter sanitario- del que no hay datos previos (históricos) en cuanto a consumo de electricidad en la Península. Se trata, por tanto de un lunes (inicio de semana), del mes de marzo, con una climatología prevista y con una laboralidad no fácilmente previsible, debido al establecimiento del estado de alarma, del que -como se señaló además- es su primer día de aplicación.

Los datos relativos a las 9:00 horas de este lunes indicaban un descenso del consumo de electricidad en comparación con el lunes pasado (09/03/2020) a esta misma hora de en torno al 11%. El descenso del consumo a lo largo del día se mantuvo en torno a este valor. Bien es cierto que al estar más población de lo normal en sus hogares, se consumió algo más de lo normal entre las 16h. y las 19h. Se produjo, por tanto un cierto desplazamiento del patrón de consumo, de la curva de demanda: de la industria y del comercio al doméstico.

Con esta caída algunas plantas de generación dejaron de producir la electricidad inicialmente programada. En principio esta reducción del consumo favorece una mayor presencia de energías renovables en el mix, ya que tienen prioridad de entrada. Por el contrario, las plantas que emplean energías fósiles (gas natural y carbón, fundamentalmente), con una producción totalmente gestionable, son las que completan el mix. Son éstas últimas, por tanto, las que quedan fuera en caso de reducirse el consumo inicialmente programado.

A las 9:00h. del primer lunes del estado de alarma (16/03/2020) la electricidad generada en España empleando fuentes renovables alcanzaba un 58% del mix, en línea con los lunes del mes de marzo. Dentro de ellas destacaban a esa hora la eólica con un 36% y la hidráulica con un 15%. De forma complementaria, la electricidad generada en plantas nucleares alcanzaba un 24%. Para el día de hoy en su conjunto se estima una participación total de las energías renovables de en torno al 68%. Todo ello se puede enmarcar en línea con la propuesta de la Comisión Europea del “Pacto Verde Europeo”, que propone la neutralidad climática.

Efectos del estado de alarma: menos emisiones contaminantes, mayor presencial de renovables y menor dependencia energética.-Posiblemente, uno de los efectos de este estado de alarma sea una reducción de las emisiones contaminantes, como sucedió en China durante los peores momentos de afectación de la pandemia del COVID-19. Que las renovables participen en mayor medida en el mix de electricidad es una de las causas. A esta, se le añade, sin duda, la reducción de los movimientos de la población en ciudad y por carretera  (con una emisión promedio de 104g de dióxido de carbono por pasajero y km), así como los desplazamientos que se realizan en avión (285g de dióxido de carbono por pasajero y km).

Además de la reducción de emisiones, durante este período se consumirá menos gasolina y gasoil. Esto supondrá una minoración de las importaciones de petróleo y de sus derivados, actividad por la que se paga una factura diaria en la Unión Europea de 1.000 millones de euros. Al reducir la fuga de rentas hacia países de los que importamos estos combustibles fósiles, la Unión Europea y sus estados miembros contarán con más recursos económicos de los que poder disponer para hacer frente a la crisis derivada de la situación actual. Se reduce por tanto, temporalmente, la dependencia energética de la Unión Europea.

Tiempo para reflexionar sobre hábitos, necesidades y consumos

En este período del estado de alarma que nos ha tocado vivir, es probable que nos replanteemos durante estos días nuestras prioridades, nuestros proyectos, nuestras necesidades y consumos vitales. Entre estos consumos está, sin duda, el de electricidad. Quizás no somos muy conscientes del mismo, pero si pensamos en cómo sería nuestro día a día sin poder usar nuestros electrodomésticos, o si no tuviéramos luz o no pudiéramos cargar los dispositivos cuando necesitáramos, la realidad nos obligaría a valorarlo.

Posiblemente no sea el mejor momento para animar a visitar la muy interesante Exposición de Red Eléctrica “Una autopista detrás del enchufe” que está en Palexco (A Coruña) hasta el próximo mes de abril. Pero sin duda es un buen momento para agradecer la labor de mucha gente que, al igual que el personal sanitario, las fuerzas de seguridad o del sector de la alimentación y del transporte, seguirá trabajando por hacernos la vida más sencilla y nos mantenga “enchufados” a la vida. @mundiario

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