Una huelga de transportistas controvertida

Raquel Sánchez, ministra de Transportes. / Mundiario
Raquel Sánchez, ministra de Transportes. / Mundiario
El Gobierno constata el impacto del paro en España, pero dice que no negociará con los huelguistas del transporte, a los que considera “ultras”.
Una huelga de transportistas controvertida

En un momento como el actual, con una pandemia que todavía no ha sido vencida y con la guerra desatada por Putin, con la invasión de Ucrania, que ha llevado a España, a la Unión Europea y a otros países democráticos a posicionarse a favor del pueblo ucraniano y de su Gobierno, colaborando con ayudas económicas y de armamento, al mismo tiempo que se imponía a Rusia una serie de amplias sanciones, es necesario, que cuándo existen reivindicaciones de un sector, en este caso el de transporte, se actúe con moderación y dentro de la legalidad, respetando los derechos de todos.

No olvidemos además que las imágenes que se ven por televisión en España, también se pueden ver en Rusia, porque somos una democracia y pueden ser utilizadas en beneficio de los intereses de una parte del conflicto.

La Plataforma para la Defensa del Sector de Transporte de Mercancías por Carretera Nacional e Internacional ha convocado un paro que otras patronales no han considerado conveniente. En todo caso, no es una huelga porque no ha sido convocada por los trabajadores afectados, lo hace la Plataforma, según ha expresado o manifestado alguna organización sindical.

El Gobierno ha estado negociando con las asociaciones del transporte reconocidas y con representación, y está obligado a seguir haciéndolo, escuchando las demandas legítimas de otros, aunque se expresen de diferente forma. No obstante, la coacción y la violencia no se pueden admitir, de ninguna manera, ni tampoco el desabastecimiento de productos básicos esenciales.

Esperemos que la cordura se restablezca cuanto antes, de lo contrario el Ejecutivo español no debe descartar la utilización de métodos similares a los empleados en el 2010, frente a la actitud irracional de los controladores aéreos, que consistió en la aprobación de dos reales decretos: el Real Decreto 1673/2010, de 4 de diciembre, por el que se declara el estado de alarma para la normalización de un servicio público esencial como el del transporte aéreo y el Real Decreto 1611/2010, de 3 de diciembre, por el que se encomienda transitoriamente al Ministerio de Defensa las facultades de control de tránsito aéreo atribuidos a la entidad pública empresarial Aena. @mundiario

Una huelga de transportistas controvertida
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