La hostelería demanda personal para su subsistencia

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Bar en Sevilla.
En los datos que ha presentado estos días el Ministerio de Seguridad Social, informa de que la afiliación en el sector hostelero bajó en 73.362 empleados. Esto es un problema para la hostelería.
La hostelería demanda personal para su subsistencia

España va bien, si vemos los datos que arroja la filiación a la Seguridad Social en esta última semana. Por fin se ha logrado llegar a los 20 millones de trabajadores, todo un logro. Esto nos hace pensar que la pandemia se aleja cada vez más en el horizonte temporal, de hecho cuenta con unos 500.000 trabajadores afiliados más que antes de la pandemia, allá por marzo de 2019, esto nos anima a pensar que las expectativas a una recuperación son más que una probabilidad.

Lo que llama poderosamente la atención en las cifras que manejo, es que en el sector de la hostelería, continuamos con saldo negativo. En los datos que ha presentado estos días el Ministerio de Seguridad Social, informa de que la afiliación en el sector hostelero bajó en 73.362 empleados, si lo comparamos con fechas de febrero de 2020. Un desastre para los empresarios del sector. La hostelería es uno de los principales motores económicos del país, siendo alrededor del 6% PIB de la economía española, ahí es poco. Esto es una verdadera catástrofe para la hostelería en España (y la economía del país), que mueve (o movía) un PIB más que interesante.

Nuestro clima, costa, playas y  monumentos (cultura) unido a  nuestra gastronomía (con ella los bares y restaurantes) son el  “made in Spain” sin duda del turismo que nos viene a visitar. Es una seña de identidad, la buena comida y los vinos españoles, son un reclamo.

Gracias a nuestra hostelería garantizamos un éxito al turismo, tanto nacional como de fuera de nuestras fronteras.

La caja registradora de los establecimientos lo saben, y si continuamos tirando del hilo hacia atrás llegaremos hasta el agricultor, ganadero o pescador que nutre la despensa del bar más humilde, la casa de comidas que llena a diario con su “menú del día” de calidad-precio invencible, el chiringuito que cada año hace dichosos a veraneantes nacionales o extranjeros (cerveza, sangría, paella, gazpacho o tortilla de patatas, son el tótem en éste campo).

Pero señores, el sector se resiente y se nos comienza a hundir a tenor de las malas cifras en contrataciones, no hay camareros. Mal asunto.

La patronal de las pequeñas y medianas empresas, Cepyme, informa que existe  un total de 109.000 vacantes que las empresas no pueden cubrir y advierte del problema que supone esta carencia de mano de obra para el tejido productivo hostelero.

Hoy son miles de empresarios de hostelería en toda España que ponen de manifiesto las dificultades para encontrar personal cualificado. El cierre de los establecimientos durante la pandemia ha hecho que muchos trabajadores se incorporaren en otros sectores, como la industria o la construcción, en los que han comprobado que tienen mejores horarios, fines de semana libres y, en definitiva, unas condiciones laborales que les proporcionan acceder a una mayor calidad de vida.

Tampoco el sueldo ayuda a remediar esta situación, según el convenio de hostelería un camarero debería cobrar un mínimo de 1.260 euros al mes, cobrar las horas extras, las nocturnas y estar dado de alta en la seguridad social.

En Andalucía, más concretamente en Lucena (Córdoba), los hosteleros de la zona alertan de la dificultad que están encontrando. Desde hace meses llevan publicando ofertas para camareros siendo muy complicadas de cubrir, sé de algunos locales que no pueden abrir por esta causa. Y desgraciadamente este no es el único pueblo (o ciudad) que se ve con esta dificultad.

Las escuelas profesionales de restauración cada vez hay menos alumnos, parece ser que no hay suficientes chavales/as que estén interesados en profesionalizar dichos puestos, y digo yo ¿tendrá esto que ver también con las subvenciones que da el Ejecutivo a muchos jóvenes que no trabajan? ¿Estamos criando una generación de vagos?

Esperemos que se entreguen subvenciones, pero para crear escuelas de hostelería y para incentivar a los jóvenes a especializarse en su profesión, a esto ayudaría también, no cabe duda, la revisión del convenio de hostelería.

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